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Salvada
(Petición de Leyre Lujan con las palabras clave verde marihuana, multitud y salvación).
Verdes sueños de ilusión le acompañaron siempre. Ojos de un intenso y triste verde que vieron cosas que no debían. Ojos de un gris misterioso que se tuvieron que acostumbrar a rostros extraños como su familia. Cuerpo sin formar y espíritu destruido por mentes perversas. Desesperada cuando el amor de verdad partió su corazón en dos dejando el fruto de este en sus manos. Esperanzada buscando una vida normal entre multitud de intentos fallidos. Ansiando recuperar su alma prestada en otra vida lejos de la suya. Amor roto, alma arrebatada, cuerpo usado, ganas de morir. Con pequeños destellos de esperanza pensando en recuperar todo con hombres que no tuvieron valor. Pero su mente inquieta quiso volar y en el camino tropezó con un ser diferente que ofreció su salvación a cambio de la de él. Alguien que no temió mirar fijamente sus ojos verde marihuana y que no se fue cuando le dijo "te quiero"..
Casualidades. Parte 3ª
La roca hacía fuerza para volver a su sitio y tuve que poner la otra mano para mantenerla hundida. - ¡Alejaos, aguantaré hasta que lo hagáis! - La roca cada vez hacia más fuerza para salir y no sabíamos que ocurriría si se terminaba de activar. Yo me encontraba aún tumbado en el suelo y ahora apoyando todo mi peso sobre ella. - ¡Marchaos! - El fotógrafo no lo pensó dos veces y subió varios metros por el pasadizo. Mi socio estaba preocupado. - Me quedo, haré fuerza contigo -. Quiso poner sus manos también en la roca, pero le eché. - ¿Vamos a estar los dos aquí hasta que nos venza la roca o el cansancio ? Por favor aléjate. Intenta buscar ayuda -. Mi socio se fue caminando hacía atrás y sin quitarme la vista de encima. En su expresión se notaba preocupación por mi, pero en el fondo se que estaba aliviado. - ¡Un poco más lejos, voy a soltar! - Ya sudaba por el calor que hacia allí dentro, pero las gotas se tornaron ríos que caían de mi frente a mis manos. Cerré los ojos y relajé los brazos. Durante los dos primeros segundos no noté nada y los abrí. La roca subía lentamente y salí lo más rápido que pudo hacia la posición de mis compañeros. Cuando la roca volvió a su posición se detuvo, pero nada ocurrió. No nos atrevíamos a acercarnos y además la linterna de mi socio empezó a fallar. Menos mal que de nuevo el azar jugó a nuestro favor. Justo antes de salir compré pilas y con las prisas no las metí en la mochila. Las tenía en un bolsillo de mi chaleco junto a varias chocolatinas. Nos quedamos en la misma posición unos minutos comiendo los dulces, más bien lamiendo el chocolate de los envoltorios. El fotógrafo fue el primero en reaccionar. - Me acercaré un poco -. Arrastraba los pies con cuidado y movía su cabeza de un lado al otro, alerta. - ¡Sale luz de la grieta! - El oscuro hueco que quedó en la primera trampa ahora estaba iluminado. Fuimos tras de él para saciar nuestra curiosidad. Asomamos a la vez las cabezas por el pozo y nos quedamos alucinados. La luz era blanca y sin duda alguna no era natural, parecía más bien de unas bombillas fluorescentes. Las luces revelaron una escalerilla vertical grabada en la roca. Teníamos dos opciones; O saltar los apenas dos metros de largo que nos separaba la otra orilla del pozo o descender por la escalerilla y averiguar a donde conducía. Tenía su riesgo saltar puesto que la roca resbaladiza no garantizaba una caída ni salto correctos, tampoco que llegáramos al otro lado. La segunda opción también peligrosa, ya que la escalera estaba bastante bien definida, pero seguíamos si ver el fondo del abismo aún alumbrando con las linternas. No dio tiempo a tomar una decisión cuando el fotógrafo empezó a descender por la escalera. No dijimos nada ya que esa luz artificial, aunque no sabíamos su procedencia, era un signo de civilización y nuestra posible salvación. Simplemente iluminamos su camino y esperamos en silencio. Cuando llegó a la altura de las luces empezó a emitir onomatopeyas de asombro y no dijo nada coherente hasta unos segundos después. - ¡Tenéis que bajar, esto es increíble! - Nos apresuramos en hacerlo, primero bajó mi socio que reaccionó de la misma manera y olvidó que tenía que iluminar mi camino de bajada, unos segundos después se acordó. Nada más bajarme de la escalera había una pequeña terraza y una puerta metálica con dos ventanas rectangulares una a cada lado por las que se podía ver grandes paneles electrónicos, ordenadores, teléfonos, etc. Parecía un laboratorio o una sala de lanzamiento de un cohete, eso fue lo que me pareció a primera vista. La puerta se encontraba cerrada y a través de las ventanas no veíamos a nadie. Parece que entramos por la salida de emergencia. Aunque no podíamos acceder de momento, ya nos veíamos salvados y empezamos a hacer gestos de euforia después de habernos visto sepultados. Primero decidimos esperar a que alguien entrara en la sala para pedirle ayuda, pero minutos pasaban sin que nadie apareciera por allí. Había una puerta al fondo de la sala de la cual no quitábamos la vista de encima y que tenía una luz roja sobre ella. Me acerqué de nuevo a la puerta y volví a examinarla. No tenía cerradura ni manilla por este lado, estaba claro que no pensaban entrar por este lado. Empecé a sondear la roca en la que estaba incrustada buscando algún dispositivo parecido a los que nos encontramos en el pasadizo, pero no había nada. La empujé y no se movía, la golpeé y una sirena empezó a sonar. A los poco segundos la luz blanca de los fluorescentes se volvió roja y otros segundos después la que se encontraba sobre la puerta se puso verde. Nos quedamos los tres mirando hacia ella, esperando que por fin alguien saliera por ella y nos sacara de allí. La manilla se movió y la puerta se abrió lentamente. Lo primero que vimos fue un arma, una especie de fusil y lo siguiente nos dejó con la boca abierta. Nos agachamos bajo la ventana y nos miramos sin saber como reaccionar. Esa visión perturbadora nos sacó la euforia y nos llenó de incertidumbre y asombro.
Casualidades. Parte 2ª
Entramos con cautela y linterna en mano. A pesar de las potentes luces solo se veía a pocos metros a causa del vapor de agua que formaba una niebla espesa. Íbamos despacio, arrastrando los pies sobre la roca húmeda y resbaladiza. Se trataba de una especie de pasadizo que descendía poco a poco y en el que cada vez hacía más calor. Un fuerte ruido a nuestra espalda que lo oscureció todo. Quedamos sorprendidos y en silencio escuchando las risas y comentarios jocosos del guía y su hijo que se filtraban a través de la roca redonda ahora cerrada. Nos habían dejado encerrados con el fin de más adelante volver ellos solos a por los tesoros que allí se guardaban una vez hubiéramos muerto. La primera reacción fue correr hacia la roca e intentar moverla, pero se hacía imposible ya que desde dentro no teníamos ningún punto de apoyo para empujarla. Aún escuchábamos a padre e hijo mofándose de nosotros y conjurándose para mantener el máximo secreto. Mi socio empezó a desesperarse: - ¡ Nos han encerrado, moriremos aquí ! - . Estaba claro que moriríamos si no sucedía un milagro, fuera quedaron los víveres y casi todo el material. El fotógrafo, que estaba más acostumbrado a situaciones comprometidas intentó poner algo de calma. - Seguro que hay otra salida o algún hueco de ventilación, tenemos que intentar encontrarlo -. Empezamos a descender por el pasadizo alumbrando a todos lados con nuestras linternas, pero solo se veía la roca labrada. Pasados unos metros llegamos a una zona más amplia en la que había varias estalagmitas. Estas soltaban vapor de agua como pequeñas chimeneas. El agua que se condensaba en el techo, caía luego sobre nosotros en continuos goteos. La concentración de vapor en aquella zona era mucho mayor y la luz no llegaba a un metro teniendo que caminar despacio y a tientas tocando las paredes. Resbalé y caí sobre la pared opuesta apoyando la mano. La roca cedió en una sección cuadrada unos centímetros y las pequeñas chimeneas dejaron de emanar el vapor. Poco a poco la niebla se disipó y pudimos ver que apoyé mi mano en una especie de botón o dispositivo. Ya fue suerte que justo lo hiciera allí ya que hubiera sido casi imposible verlo, de nuevo el azar nos estaba ayudando. Ahora podíamos ver que nos encontrábamos en una gran sala que presidía un monolito con algunas inscripciones que mi socio no tardó en empezar a traducir. - Respeta nuestras vidas, oh dios de las profundidades, y déjanos salir de tu casa sin sufrir daño -. Al pie del monolito había varios recipientes con semillas y huesos de animales, seguramente hacían una ofrenda a ese dios antes de seguir su camino por el pasadizo. El fotógrafo seguía buscando alguna otra salida o recoveco en la roca, mi socio analizaba cada escritura totalmente abstraído y yo intentaba imaginar como acabaría todo esto. Después de un rato de estar cada uno a lo suyo el fotógrafo sugirió que siguiéramos por el pasadizo. - No veo ninguna salida, solo nos queda seguir bajando -. Continuamos el camino, ya sin nieblas y pudiendo escudriñar cada señal, cada hueco en la roca y sin miedo de caer a un pozo o precipicio. Durante todo el camino mi socio fue descifrando las señales que aparecían grabadas en las paredes hasta que encontró una que nos hizo parar y planificar bien todo. - Sigue con los ojos atentos y los pies ligeros -. Las anteriores inscripciones no nos dieron ninguna pista, en todas ellas simplemente alababan a ese dios de las profundidades. Estaba claro que a partir de este punto tendríamos que ir despacio y atentos a cualquier señal. A penas un par de metros más adelante noté como mi pie se hundía ligeramente y me quede paralizado. - ¡ Quietos, deteneos ! -. Después de tantas películas de aventuras y el episodio con aquel dispositivo incrustado en la roca, pensábamos que saldrían troncos puntiagudos de las paredes o una gran roca redonda que nos haría correr por el pasadizo huyendo de ella. Le pedía a mi socio que escudriñara bien toda la zona que rodeaba a la baldosa para ver si encontraba una pista que nos dijera que sucedería si levantaba el pie o si lo apretaba a fondo. El fotógrafo empezó de nuevo a buscar recovecos o señales con su linterna y se le ocurrió una idea. - Teniendo en cuenta que no hemos encontrado nada que nos aclare el fin de ese dispositivo he pensado que hacer -. Escuchamos atentamente su plan. Se dirigió a mi socio y le indicó que se pusiera a un lado de mi y agarrara mi brazo, él se pondría al otro lado. - A la de tres tiramos de él hacia atrás -. Mi socio puso el pulgar en alto y empezó la cuenta atrás. Tiraron con fuerza de mi y yo cometí el error de coger impulso metiendo más aún el pie antes de despegar y noté un click. Resbalamos por el impulso y la roca húmeda y caímos de culo sobre el suelo. La sección que pisé y todo lo de alrededor se elevó medio metro y luego cayó al vacío dejando un hueco de dos por dos metros del cual no veíamos el fondo. La casualidad hizo que el al caer apoyara mi mano derecha con el fin de amortiguar el golpe y la hundí de nuevo en otro dispositivo. - ¡ No puede ser ! -. Empece a llorar pero no solo de miedo si no también de rabia por la torpeza y la mala suerte que me acompañaban desde que entramos en la cueva. - No puede ser que sea tan gafe - Mi socio resopló varias veces muy nervioso mirando fijamente el abismo que dejamos frente a nosotros y el fotógrafo soltaba unas enormes carcajadas señalando mi mano hundida en la roca. Estás se solapaban con su eco produciendo una risa que podría asignarse a cualquier personaje malvado con intenciones ocultas y nunca buenas. Eso le hizo parar de reír, pero las carcajadas se oyeron durante varios segundos más. Mi socio se puso en pié. - El dios de las profundidades se ríe de nosotros -. Mi mano dentro de la roca y el escalofriante efecto del eco nos dejó mentalmente paralizados. Mi esperanza de salir vivos de allí se empezaba a desvanecer.
Casualidades. Parte 1ª
( Petición de Alberto con las palabras clave: Descuajeringado, distorsionado y trapecio. Me va a quedar muy largo, así que lo haré en partes. Espero que sea de tu agrado aunque me falta recuperar un poco de chispa jeje Un abrazo ) " Ya nos espera la avioneta en la otra pista " Esto dijo e guía apenas habiéndonos saludado. Acabábamos de bajar del enorme avión que nos trajo desde Europa y de nuevo tendríamos que volar para llegar a nuestro verdadero destino, un lugar apartado en medio de la selva. En realidad la situación de las cuevas que buscábamos no la conocíamos, tendríamos que visitar primero los poblados y hablar con los habitantes para recopilar información sobre la localización exacta. Cuando llegamos a la pista nos esperaba una pequeña avioneta descuajeringada. Claramente desde fuera ya se notaba que era antigua y que el piloto no ponía mucho interés en su aspecto. Nos aseguró que las parte importantes para volar estaban en perfecto estado. Por dentro se veía algún cable salir del techo y los asientos deshilachados, descoloridos y con manchas de suciedad que marcaban con claridad donde había que poner el culo. La desconfianza era grande a pesar de las afirmaciones del piloto, pero el viaje era corto y las prisas nos obligaron a no desechar el transporte. Habiendo remontado el vuelo nos dimos cuenta que era realmente fiable ya que no hacía ruidos extraños y el pilotaje era suave y tranquilo. Empezamos entonces a planificar la expedición. Solo disponíamos de unas escritos anónimos de los colonos españoles que inspeccionaron la zona en el siglo XVI. Sabíamos que eran de la época, no cabía duda, lo que desconocíamos eran los autores y la zona concreta en la que hicieron el hallazgo. Tras varios meses de investigación pudimos intuir sin mucha posibilidad de error donde se encontrarían. Los descubridores pospusieron la expedición por unas extrañas fiebres que les hicieron regresar con las manos vacías, si bien encontraron una variada cantidad de joyas, enseres y figuras divinas la mayor parte de ellas hechas en oro y plata. Nunca regresaron ya que el Virrey, harto de poner dinero para expediciones, no les financió y además fueron destinados al norte para aplacar la sublevación por parte de unos indígenas, en la que murió la mayor parte de ellos. Los papeles quedaron como simples piezas de un pequeño museo donde mi socio y yo las descubrimos por casualidad, en una conversación jocosa con un amigo que trabajaba allí. Hablábamos de la última película de piratas, con sus parches de ojo, sus patas de palo y sus barcos fantasma. Las abordajes, los cañones y como no, los tesoros escondidos. Eso fue lo que le hizo recordar a nuestro amigo aquellos papeles donde se hablaba de uno escondido en la selva. Pocos días después fuimos a visitarle y de paso echamos un vistazo a los manuscritos. Tomamos unas fotografías y tras una primera investigación, solicitamos a la dirección del museo permiso para examinarlos de cerca y a fondo. Aceptaron gracias a que mi socio era historiador y alegamos nuestro interés en verificar la información y averiguar lo real de la misma. Accedieron también a sabiendas de que no tendrían que financiar de ninguna forma nuestra aventura, yo disponía del dinero y mi compañero de los conocimientos. Así que aquí estamos en una pequeña avioneta con el guía y un amigo periodista de mi socio que recogería todo lo ocurrido tanto con la cámara como en papel para tenerlo bien documentado. El viaje de a penas una hora hasta la improvisada pista en medio de la selva transcurrió con tranquilidad, entre estrategias y planes de acción. El guía tenía concertadas citas con los indígenas de varios poblados en la zona que habíamos determinado. Junto a la pista había ya montadas varias tiendas de campaña ya que la primera visita, al poblado más cercano, nos llevaría medio día y quedaba poco para el anochecer. El chico que montó las tiendas era el primogénito del guía y nos ayudaría también con el equipaje. Pasó la noche entre sonidos de animales que me sobresaltaban y los implacable mosquitos que engordaron a mi costa. Antes de que saliera el sol nos levantamos para terminar de preparar y organizar el viaje. Partimos como buenos exploradores con nuestras ropas color marrón y nuestras mochilas. Entre nerviosos y preocupados por la frondosidad del bosque y las innumerables fieras y alimañas que allí habitaban. Antes de llegar a nuestro destino hubo que pasar por la vereda de un río que era estrecho, pero de caudal bravío. Según avanzábamos por el camino que bordeaba el cauce, este se elevaba cada vez más pasando por encima de unas enormes rocas descubiertas por las crecidas y que conducían a una hermosa cascada. El periodista empezó a sacar fotos de aquel bello y ruidoso lugar con tal pasión que no se dio cuenta de nuestro avance. Al llegar a lo alto del camino, justo donde saltaba el agua, nos percatamos de ello, pero no sacaba fotos, solo movía el objetivo como queriendo ver algo. " ¿ Que ocurre ? " Pregunto mi socio desde lo alto. Levantó la mano indicándonos que nos acercáramos sin quitar el ojo de la cámara. Saque corriendo mis prismáticos de la mochila y me acerqué hasta él. " Allí, entre aquellas lianas. En la base de la cascada ". Miré hacia el lugar, pero no veía nada. " Espera que pase esa nube, solo se ve cuando le da el sol ". Mi socio ya estaba mirando también y pacientemente esperamos que esta pasara para seguir mirando. En ese momento nos explico que en aquella roca había unas grietas que parecían haber sido hechas por el hombre. Eran lineales y bastante profundas. " Mirarlas vosotros que sois los expertos ". Y nos ofreció la cámara con su enorme objetivo para que lo viéramos bien. Yo señale a mi socio y este la cogió sin dudas. Cuando se fue la nube el periodista y yo nos quedamos esperando un veredicto. " Hay que verlo desde más cerca, si que parecen hechas con herramientas ". Llamamos al guía y a su hijo que estaban aún en la parte superior y les preguntamos si había algún lugar o forma seguras para cruzar el río. " Lo mejor será utilizar el material de espeleología y cruzar por aquí mismo ". Cogimos las cuerdas y aprovechando las ramas que sobrevolaban el río, montamos una especie de trapecio en el que podríamos pasar. De momento solo iríamos mi socio y yo para ver que eran aquellas hendiduras en la roca. Pasamos sin problemas a la otra orilla y al apartar las lianas quedamos extasiados. Posiblemente habíamos hallado lo que buscábamos. La grieta formaba un círculo perfecto que parecía tapar una entrada. Limpiamos la parte inferior de las plantas y sedimentos que la cubrían varios centímetros y descubrimos una especie de riel claramente hecho del roce al girar la roca. Empecé a pensar que algo raro pasaba, todos nuestros hallazgos se estaban produciendo por casualidad y eso me dio intranquilidad, yo nunca creí en ellas. Avisamos a los otros compañeros y les dijimos que pasaran junto al resto del equipaje al otro lado de río. Todos nos pusimos a empujar la roca y unos segundos después teníamos ante nosotros un lugar que no había sido visitado desde hace cientos de años. No se veía mas allá de un par de metros. El nerviosismo y la emoción se apoderó de nosotros mientras preparábamos el equipo. No dije palabra mientras decidíamos la estrategia pensando en qué íbamos a encontrar.
El paraíso
( Petición de Conchi con las palabras clave: Tormenta, océano y D.N.I. Disculpa la tardanza, parece que me llamamiento del texto anterior va haciendo efecto. Gracias por tu ayuda.) Era un día especial, todo estaba planeado. Cuando se pusiera el sol llegaría su decimoctava noche vieja. Un cumpleaños feliz que si dios le acompañaba lo sería de verdad. Lo celebrarían en el paraíso, aquel lugar donde todo el mundo es feliz y se divierte. Allí, en aquel lugar, empezaría una nueva etapa de su vida. Vivían al otro lado del canal que separaba las poblaciones y el océano del mar. Cogieron una lancha acompañados de atisbo de tormenta y un arreciante viento. No había marcha atrás, ya quedaron en ir allí hace tiempo. Al salir del embarcadero las olas empezaron con amenazas salpicándoles. Al poco tiempo las cumplieron entrando en el motor y parándolo. La fuerte corriente y el viento les alejaban de cualquier destino, no podían tampoco retornar. Mientras intentaban dirigir la nave remando, la lluvia empezó a caer de tal forma que no veían ninguna de las orillas. Las olas cada vez más fuertes anegaban la embarcación creando el desconcierto y el pánico. Empezaron a rezar como única esperanza mientras su feliz noche se tornaba a oscura y terrible. No hubo forma de achicar el agua que desde arriba y desde abajo entraba en la lancha. El miedo hizo levantarse a uno de ellos que irremediablemente provocó que volcaran. Consiguió agarrase a la quilla de la embarcación invertida, que era lo único que asomaba por encima del agua. El frío agarrotaba cada vez más sus músculos haciendo peligrar su vida. Vio como su noche de cumpleaños y su día feliz en el paraíso se truncaban mientras sus amigos y compañeros iban desapareciendo entre la oscuridad hacia el océano. Cuando ya casi no le quedaba fuerza ni esperanza vio una luz y escuchó un motor. Una gran embarcación se acercaba rapidamente. Era la policía que venía a rescatarles, pero su mano se soltó y se unió con sus compañeros en la oscuridad. Despertó al día siguiente, el de su cumpleaños, dando gracias por el regalo de estar vivo. Estaba en el paraíso como él quería, tumbado junto a la orilla, pero le llevaban de vuelta a su casa al otro lado del canal. Postrado en una camilla, sin haberlo disfrutado ni conocido. Volvía preguntándose que tenía que hacer para quedarse allí a vivir, para encontrar su desconocida felicidad y su ansiada libertad. "¿ Que papeles o que promesas necesito ? ¿ Que es un D.N.I. ?".
Amasando un sueño
(Petición de Ana con las palabras clave: Luxor, transformación y amasar. Siento la tardanza, el verano y otras circunstancias han copado casi todo mi tiempo. Ya me contarás un beso. ) Regentaba el negocio familiar desde la muerte de sus padres. La familia, la tradición y las costumbres le tenían enclaustrado en aquel centenario obrador. Eran las cuatro y media de la mañana y ya estaba en la panadería amasando y horneando. Siempre ponía la radio y escuchaba las noticias o música mientras realizaba sus tareas, pero hacía unos días que solo era ruido ambiente. Era un gran aficionado a los documentales y empezó a plantearse ir a visitar alguna de esos maravillosos lugares que en ellos conocía. La abstracción tenía que ver con egipto y sus maravillas. El negocio de momento no le daba más que para mantenerse y viajar en ese momento era practicamente imposible, a no ser que vendiera la panadería reunciando al legado familiar. Esa posibilidad ya se la planteó, lo que le tiraba para atrás era que una vez de vuelta del viaje tendría que buscar trabajo. No se imaginaba en otra situación que no fuera la de jefe ya que siempre fue así. Aquel día le sobró un poco de masa y empezó a moldearla. Creo un pan con forma de sarcófago intentando imitar el de Tutankamon. Lo metió en el horno como todos los demás panes y siguió con el resto de tareas. Aquel pan fue directo al escaparate y durante todo el día fue el foco de la curiosidad de los clientes. Se quedó bastante alucinado de que alguno de ellos lo quisiera comprar, él solo lo hizo como divertimento y adorno para el escaparate. Nunca pudo competir con los establecimientos que vendían pan ya que ellos nunca tuvieron masa congelada e industrial, sino que realizaban todo el proceso haciendo que sus precios fueran superiores y a pesar de que la calidad también lo era la mayor parte del público prefería pagar menos. Su alucine vino por lo que la gente estaba dispuesta a pagar por aquel pan y decidio a la mañana siguiente amasar un kilo más de harina y crear alguna otra figura. En principio hizo tres más iguales a la expuesta y las vendió sin problema. Las cobró al doble del precio de los panes normales y le dio cabida entre las tareas diarias. Esa noche, en casa, repaso nuevos lugares y figuras en las que inspirar sus creaciones. Se estuvo documentado sobre la ciudad egipcia de Tebas, la actual luxor y decidio representar a los colosos de Memnón. Su destino fue el escaparate de momento para ver en nivel de acepatación de los clientes, aunque para ese día ya tenía hecha una decena de sarcófagos. Asi fue poco a poco sumando más figuras y símbolos a su repertorio haciendo que su panadería fuera de las más conocidas de la ciudad. Empezó a recibir encargos para restaurantes y salas de boda con diferentes representaciones, no necesariamente relacionadas con el antiguo egipto. Tuvo que contratar a dos personas, una para atender y otra para que hiciera los panes de siempre mientras el se recreaba con sus esculturas en masa de harina. La transformación del establecimiento pasado apenas un año hizo que su sueño se hiciera realidad y pudo viajar para conocer aquellas maravillas en persona. No fue casualidad, fundió su sueño con su vida y lo hizo realidad.
Cobardes
(Petición de Lydia con las palabras clave: Espejo, disfraz y máscara. Gracias como siempre por tu apoyo , te quiero mucho. Como siempre espero que te guste. A veces me siento a escribir con la denuncia e indignación como banderas). Una historia de injusticia e inhumana. Un cuento sobre los valores denigrados hasta el subsuelo. Un relato sobre la locura del poder y el odio hacia el diferente. La guerra es cruel y hace crueles a las personas. Las ordenes de los que ostentan el poder también. Él no eligió su tarea y todos los días al llegar a su habitación se quitaba su disfraz de soldado y se echaba a llorar. Su batallón, lejos del frente, recogía los escombros de la vergüenza y su humanidad no podía disimular más su indignación. No cogió un arma desde que terminó la instrucción, no hacían falta, sus armas eran unos guantes de goma y un estómago a prueba de bombas. No cenó, como todas las noches desde que llegó allí, con los rostros contraídos e inertes de aquellas personas en su mente y el olor de la carne quemada en su nariz. Se echo en la cama a intentar dormir con miles de remordimientos infundados, no deseados ni elegidos. Al día siguiente la misma rutina de gesto apático y triste mientras desayunaba, pero era diferente, superior. Al pasar por el espejo de la entrada antes de salir se paró. No se reconocía, pero no por su cara, si no por su rol en esta locura. Salió del cuarto con una sensación extraña, más de lo habitual y ganas de hacer algo al respecto. Sus compañeros con fusiles y pistolas acorralaron al enemigo y les obligaron a entrar en el hermético campo de batalla. Él, después de no pensarlo demasiado, entró también tras ellos. Miró a su alrededor mientras el ataque les fulminaba poco a poco y al ver las caras de terror y sufrimiento de sus contrarios se rindió del todo. No quería seguir participando de esa absurda lucha y quitó de su rostro la mascara de gas. Así terminaría con el sufrimiento de su moral y dignidad moribundas, con sus ídolos y mandatarios demonizados y desplazados a las más profundas cloacas. La brutalidad que contemplaba todos los días se le hizo insoportable y puso fin a su calvario. Fue quemado como todos los demás, como cualquier otro enemigo, por su cobardía y su traición. Le quemaron sus compañeros, los más cobardes y traicioneros.
Vengados por el desprecio
(Petición de Esperanza con las palabras clave: Herrumbre, sopanda y eureka. Desde la biblioteca publica de Collado Villalba, ya que hasta la próxima semana no tengo ni wifi ni teléfono. Digo esto para que entiendas la tardanza. Como siempre lo que me sugieren las palabras. Este relato ya lo escribió la historia, solo pongo una reflexión de las mías, como siempre jejeje. Espero sea de tu agrado, ya me dirás. ) Se encontraban aislados, encarcelados en el fondo de una mazmorra húmeda y oscura. Prisioneros de guerra, más bien robados de sus familias apenas adolescentes. Los dos últimos años los pasaron haciendo todas las tareas desagradables y sucias del mantenimiento del palacete. Nada más salir el sol eran despertados y alimentados con algo de pan mohoso y un poco de leche de cabra mezclada con agua. No difería mucho de las otras dos comidas que les daban. A veces al medio día les daban algo de carne o pescado, si les sobraba a los demás, perros y gatos incluidos. Una mañana el guarda que les iba a levantar les trajo el desayuno, pero les dijo que de momento no tendrían que trabajar. La primera vez desde que fueron recluidos que no tendrían que realizar sus tareas. El guarda se sentó frente a ellos entre toses y con unas extrañas rojeces en la piel. Gracias a los años compartidos, a pesar de sus diferentes posiciones, Tenían cierta confianza y le preguntaron. " ¿ Estás enfermo ? Manda a otro que haga tu trabajo ". " Todos están enfermos. ( Toses ) Incluso el Conde y sus médicos ". Pensaron que era cuestión de tiempo que ellos también cayeran en la enfermedad. El soldado se levantó tras descansar. " Esperemos que solo sea una intoxicación del agua o de la comida. Se habla que la fiebre negra ha matado a muchas personas en vuestro país ". Luego se fue dejando en los chicos un vacío que llenaron de ideas sobre lo que pasaba y sobre lo que podía pasar. Estuvieron esperando pacientemente a que llegara la hora de la comida y nuevas noticias. Llegó el medio día y nadie apareció. Solo escuchaban de fondo sonido de carros y algunos llantos desconsolados. " No han venido a darnos la comida. Si no vienen esta noche habrá que pensar en escapar ". Ya no era el miedo a la enfermedad lo que les tenía preocupados, si no el hecho de haberse quedado allí encerrados y morir de hambre. No esperaron a la noche y empezaron a buscar la salida. Dos años en aquellas pequeñas estancias les dieron tiempo para conocerlas bien. Al ser un castillo antiguo toda la estructura estaba remendada. Las vigas que había sobre las entradas de sus celdas estaban sujetas por unas sopandas de madera ya que se encontraban en muy mal estado. Estás no estaban amarradas, solo sujetaban el peso de la viga. Empezaron a golpearlas con las patas que arrancaron de una de las camas. El gran listón de madera se movía milímetro a milímetro hasta que la viga se empezó a doblar hacia ellos. " Ahora hay que tener cuidado, si no se caerá sobre nosotros. Corre hacia la columna cuando veas que se parte. Así fue como ocurrió. Tuvieron que apartar muchos escombros para llegar a la escalera que les sacaría de allí. Según se acercaban a la salida veían a los vasallos del conde tirados por el suelo, con grandes heridas que supuraban sangre y pus. La mayoría yacían muertos, pero unos pocos aún agonizaban y les pedían ayuda. Ellos les esquivaban por el temor de ser contagiados. Salieron a la explanada donde los cuerpos ya se veían amontonados en grandes pilas. Vieron a los otros esclavos recogiéndolos y llevándolos. Ninguno de ellos manifestaba síntomas de haber contraído la enfermedad. Les dijeron que se detuvieran, que todos los que no enfermaron se habían ido por miedo a una dolorosa muerte y que ya no eran de nadie, les abandonaron. Cogieron víveres y marcharon hacia el bosque para montar un campamento. Pasaron los días y se congratulaban de haber sido liberados de aquel atroz sufrimiento y posterior muerte, achacándolo a alguna intervención divina. Aunque se encontraban a un par de kilómetros de la ciudad y no volvieron por allí por puro miedo, empezaban a necesitar mas comida. La caza no era mucha no fácil y los peces escaseaban en el río, a pesar de que siempre fueron muy numerosos. Algunos de ellos empezaban a sentir debilidad y otros algunos sospechosos síntomas de la terrible plaga. Decidieron volver a por más víveres. Cuando llegaron los único que vieron fue algunos perros alimentándose del los restos de los ciudadanos muertos. Había cientos de hogazas enmohecidas de pan que además era lo único que se podía aprovechar. Metieron todas las que pudieron en unos sacos y marcharon. Les preocupaba mucho que alguno pudiera estar infectado y los sospechosos se alojaron a unos metros, sin mezclarse con ellos. Volvieron a la dieta casi diaria de pan mohoso y agua, con algunas alegrías en forma de pescado o alguna liebre. Curiosamente todos sanaron unos días después y uno de ellos el más espabilado relacionó las circunstancias para entenderlo. " Eureka ". La herrumbre que recubría los panes fue lo que les salvó y fueron a sus ciudades y países de origen a difundir el conocimiento. La recuperación en la natalidad y la sed de venganza obligó a expandirse hacia otras tierras aprovechando la debilidad del país vecino. Uno de estos chicos se hizo soldado y llevaba todas las mañana pan y agua a los prisioneros de batalla. Todo se dio la vuelta gracias a un suceso casual y ahora su nación dominaba en aquella región. La mejor arma que encontraron para luchar con su enemigo, fue el deprecio que ellos les hicieron.
Su misión
(Petición de Ana Flugelazoo con las palabras clave: Melancolía mar y despistada. Bueno me he centrado más en una de las palabras, pero como sabes ......pues lo que me sale y me sugieren. Espero que te guste, un saludo y gracias por todo.) “ ¡ Señorita, señorita ! “. Se dio la vuelta porque algo le decía que era a ella. El camarero del restaurante se acercó con la bolsa de la compra. “ Muchas gracias. Soy muy despistada “. Y le sonrió. “ Ha tenido suerte. Aquí en el paseo marítimo hay mucho ratero y oportunista “. Le entregó la bolsa y ella marchó, como siempre, reprochándose esta peligrosa cualidad. Con melancolía recordaba sus momentos infantiles y juveniles, sin olvidar que desde pequeña ya sus despistes le costaron disgustos, perdidas y más de un mal entendido. Al hacerse mayor pudo corregir algunas cosas, pero eso no evitó, ahora que vivía sola, estar apunto de quemar la cocina más de una vez y sobre todo dejarse las llaves dentro. Cuando salía a la calle pensaba casi en todo momento si se dejó algo encendido o abierto y eso provocaba más despistes. Cruzó la calle para sentarse en una banco bien situado a la sombra de un árbol y mirando al mar. La brisa le refrescaba la cara, el olor húmedo y salado que traía le impulsaba a cerrar los ojos y soñar. Le encantaba hacerlo mientras a su espalda sonaban los vehículos pasaban, el cacharreo y las comandas de los restaurantes, las conversaciones de los clientes en la terraza y alguna que otra sirena. A su frente el sonido típico de cualquier playa con las olas rompiendo en la arena de fondo. Por eso vino aquí junto al mar. Pensó que alejada de su entorno encontraría su equilibrio y parece que poco a poco iba funcionando. Además le encantaba el mar y el buen tiempo casi perpetuo de la zona. Cuando propuso a sus padres ir lejos a trabajar, estos le ayudaron hablando con un antiguo amigo de la familia. Su padre le conoció en su trabajo y ambos pasado el tiempo montaron sus propias empresas. Ella había trabajado ya casi un año con su padre con lo que además contaba con experiencia. La respuesta fue positiva y ella marchó a la costa, ayudando también a la economía familiar. La empresa de su padre estaba sufriendo circunstancias desafortunadas que hicieron frenar su progresión y su marcha suponía un sueldo menos y seguir teniendo a su hija con trabajo. Abrió los ojos cuando notó que el calor a su alrededor descendía y el viento se volvió más fuerte y fresco. Unas enormes nubes se acercaban amenazando tormenta. Fue a su casa y guardó la compra, preparada para disfrutar de los dos días de vacaciones que le quedaban. Recordó que una de las razones por la que salió de casa era revisar el buzón, como no, se le olvidó. Bajó al portal y recogió el correo. Lo dejó encima de la mesa del salón y fue a la cocina a por un refresco. El teléfono sonó en su bolso que estaba en el salón. Intentó soltar lo que tenía en las manos con cuidado y corrió a por él. Mientras lo buscaba en aquel amasijo de cosas dejó de sonar, un segundo después lo encontró. Era su padre que le dejó un mensaje. En él decía los bien que iba la empresa. La gran cantidad de nuevos clientes e ingresos que estaban teniendo desde que ella marchó. También le explicaba que no hacía falta que volviera ya que habían contratado a tres personas más para cubrir el trabajo y que entendían que quisiera ser independiente. Además le aviso de un ingreso importante en su cuenta para que viajara y se estableciera en otra ciudad un poco más al norte por la costa, donde trabajaría con otro gran amigo de la familia. Sentenció con un: “ Esa es tu misión “. No entendió muy bien que quería decir, ella estaba muy bien en su trabajo y nunca recibió queja. Sabía concentrarse en su tarea para evitar sus famosos despistes. Llamó a su padre para que le explicara bien y comunicaba. Cogió el correo de nuevo para revisarlo y encontró una carta de los abogados de su empresa donde le explicaban la quiebra total y le citaban para llegar a un acuerdo sobre su liquidación. Era normal que su padre ya lo supiera, son amigos íntimos, pero en su cabeza todo empezó a encajar. Volvió a recordar infinidad de momentos de su vida y lo unió a las circunstancias actuales. Ya entendió su misión. Ella no era despistada, era gafe.
Sobrevivir a un sueño
( Petición de Vanessa con las palabras clave: Sueño, coraje y cama. A mi me parece que está muy bien, ya me dirás que piensas jeje Un saludo.) El sueño de los últimos días le situaba en una gran batalla, espada y escudo en mano, un casco emplumado y el enemigo enfrente. Cuando iba a empezar a luchar, el sonido del despertador, las ganas de orinar o algún movimiento de su mujer, hacían que se despertara. Él en todos los sueños se dirigía hacia los contrarios sin pensarlo, mostrando un gran arrojo y eso le provocaba curiosidad por saber el desenlace. Un viernes por la noche, aprovechando que no tenía que trabajar al día siguiente, tomó unas pastillas, quizás mas de la cuenta. Le explicó su plan a ella para que estuviera pendiente, por si algo ocurría. Ella accedió, pero no prometió no quedarse profundamente dormida también. Tomo un par de vasos de leche para asegurarse aún más es sueño y se metió en la cama en silencio y a oscuras. Aunque tomó las pastillas, aún no veía claro que pasaría. Había escuchado que si te mueres en un sueño, mueres de verdad. Eso le tenía inquieto a pesar de su convencimiento. Tardó en dormirse, pero todo empezó. Todos los sueños empezaban mientras terminaba de equiparse. El ejército enemigo estaba posicionado frente al poblado. Tenían que detenerlos si entraran quemarían todo, asesinarían y violarían a mujeres y niños. Armados de valor cargaron contra ellos, pero antes de alcanzar el objetivo escucharon gritos a su espalda. Pudo ver como un soldado se abalanzaba sobre su mujer con la espada alzada. Cuando quiso socorrerla sintió un golpe en a cabeza y luego de caer al suelo fue estoqueado varias veces. La siguiente imagen tras un fundido en negro, fueron las copas de los árboles, las nubes y el sol, mientras su cuerpo traqueteaba sobre aquel carro. Una hermosa doncella terminaba de vendar sus heridas y él se la quedó mirando alucinado. Vio como mataban a su mujer y en ese momento lo recordó. Preguntó por ella y no le supieron decir. La doncella le calmó explicándole la gravedad de sus heridas y las pocas posibilidades de que estuviera con vida. “ Los mataron a todos, tu eres de los pocos que rescatamos con vida “. Venían del castillo cercano para ayudar, pero llegaron tarde. Al final solo vinieron a ver la destrucción total del poblado. Los días pasaron y cada vez sentía menos dolor en sus heridas. Se hizo muy amigo de su cuidadora y pasado el tiempo empezaron a intimar. Él seguía recordando a su Maria, aún siendo muy feliz con su nueva pareja. Más tarde empezó a olvidar su antigua vida con ella y sus dos hijos en aquella cabaña. Pero los soldados del rey recuperaron las tierras y pudo volver con su nueva mujer y sus dos nuevos hijos. Construyó otra cabaña, en el mismo sitio donde estaban las cenizas de la otra y continuó la vida que nunca tuvo que perder. Destrozada aquel maldito día en que asaltaron su casa. El mismo día en que su mujer e hijos murieron apuñalados solo por algunas joyas y dinero. El mismo día en que empezó su nueva vida postrado en una cama. No murió en el sueño, sigue vivo.
Bombones y loco amor
(Petición de Noelia con las palabras clave: Siesta, bombón y loco. Te darás cuenta que esto es según me pille y lo que me digan las palabras. A ver que te parece, espero que te guste, ya me dirás. Un beso guapa) Me levanté de la siesta cuando el sol calentó mi cuerpo y le hizo sudar sobre las sábanas. Me quedé dormido pensando en ella, acompañado de sus recuerdos. Tal fue la implicación en ellos que una gran mancha de bombones derretidos sobre mi barriga lo demostraba. Ella sabía que me encantaban y siempre que podía me tría una pequeña caja. Me metí en la ducha con las sábanas y les di un enjuague pre lavadora. Me enjaboné y no seguí duchándome hasta que no terminé de acordarme de ella otra vez. Previamente había puesto un concierto en directo de Eric Clapton, aquel en mil novecientos noventa y dos para la MTV. Aunque no entendía toda la letra, su voz y su guitarra me hacían sentir bien. Era la banda sonora perfecta para mi estado de ánimo. Me puse mi ropa deportiva y fui a quemar los bombones a la carrera en dirección al parque. Ella era azafata y esta vez viajo a Suiza con lo que ya me estaba relamiendo pensando el los ricos chocolates que hacen allí. Llegando al parque pasé por un quiosco en el que compré una bebida. A pesar de que estaba anocheciendo aún hacía mucho calor. En uno de los bancos cercanos al kiosco vi a una compañera del trabajo. Ambos éramos asistentes telefónicos en una compañía de seguros. Estaba comiéndose un enorme helado de chocolate. “ Hola Lola, ¿ Aprovechando el domingo para pasear ? “ Ella levantó la cabeza. “ Hola Fer. Si, más o menos “. Mire a los lados rápido y pregunté. “ ¿Donde está Pascual ? “ Unas lágrimas le salieron mientras chupaba el helado. Me senté a su lado y la miré fijo. No dije nada, solo cogí su mano y ella empezó a hablar. “ Se fue. Llevaba un tiempo actuando raro y ayer cuando volví del trabajo encontré una nota y sus cajones vacíos. Me agradecía el tiempo tan feliz que vivió conmigo y me dejaba todas sus cosas. Decía que se iba a vivir lejos y que lo nuestro tenía que terminar. ¿Por qué no me dijo nada antes? Ha huido como un cobarde “. “ Yo creo que no se quería enfrentar a su amor por ti. Seguro que se ha ido tan lejos por algo importante. Ya verás como dentro de poco te escribirá, cuando se dé cuenta de que te echa de menos “. Levantó el helado. “ ¿ Quieres ? “ Le di un mordisco demasiado grande guiado por mi pasión por el chocolate y esto provocó que el frío me hiciera gesticular más de la cuenta. Lola soltó una carcajada mientras se limpiaba las lágrimas con la manga de la camiseta. “ ¡ Qué bruto eres ! “. Yo asentí con la cabeza mientras seguía gesticulando. Decidí interrumpir mi ejercicio y nos fuimos a tomar un refresco en una terraza del parque. Allí podríamos hablar y de paso intentar tranquilizarla, darle ánimos. El tema de conversación durante la mayor parte era Pascual. Ella al no saber el porque, no hacia más que divagar y hacer teorías sobre lo ocurrido, yo le aportaba las mías. En un momento dado el tema cambió y solo lo retomamos en contadas ocasiones. Mi objetivo de distraerla tuvo éxito. A pesar de que trabajábamos juntos y compartíamos gustos parecidos, nunca intercambiamos los teléfonos. Esa semana quedamos día si día no para tomar algo y charlar. Resultó curioso saber que teníamos los mismos gustos en todo, la misma música, el mismo tipo de películas, hasta el equipo de fútbol. A mi me parecía simple casualidad pero ella empezó a requerir cada vez más mi compañía y yo empecé a hablarle cada vez más de Laura, mi pareja, para evitar mal entendidos. Laura regresó una mañana y tras hacer el amor y comer bombones, fui ha comprar al centro comercial ya que tenía la nevera vacía. Vi a Pascual vestido con el uniforme del comercio reponiendo las estanterías. Toqué su hombro y le saludé. Giró la cabeza y y me empujó. “ Como tienes valor hablarme. ¡ Aléjate de mi ! “. No entendía que pasaba. “ ¿ Que ocurre ? “. “ No hacía más que hablar de ti, en todo momento hasta que me echo de casa. Estabais liados lo sé “. “ Eso no es verdad Pascual, yo amo a Laura y nunca me liaría con Lola “. Ahora entendí porque estaba en el parque aquel día cuando durante años pasé a diferentes horas y nunca la vi. Su mentira en lo ocurrido con Pascual, la afinidad total, en todos los aspectos, que frecuentara de repente los mismos lugares a los que iba yo, su continuas ganas de verme y esa sorprendente capacidad de adivinar que quería hacer en cada momento. Le expliqué a Pascual lo que estaba pasando y él me dijo que sin duda estaba un poco loca. Volví a casa con la compra y al llegar al centro del apartamento solté las bolsas de golpe rompiendo su contenido. Algo atravesó mi espalda dejándome totalmente paralizado. Mientras caía al suelo pude ver el cuerpo ensangrentado de Laura sobre la cama donde la dejé durmiendo. Mi cabeza golpeó el suelo y perdí la vista. Solo escuche un susurro, lo último que sentiría. “ Si no eres mio, no eres de nadie “.
Vocaciones
( Petición de Elena con las palabras: Papichulo, ornitorrinco y cutícula. Bueno......jajaja no se ya me contarás. Un beso guapa ) Hace ya varios años que trabaja en el negocio familiar, una peluquería en el centro donde todos ayudaban. Ella se especializó en manicura y pedicura, lo aprendió de su hermana. Aún así estuvo buscando paralelamente otro empleo que le llenara más. Quería ser veterinaria y trabajar en un zoológico con todo tipo de animales, le encantaban los ornitorrincos. Entre esmaltes de colores, durezas en la piel y disolventes, se pasó los primeros cursos y ahora quería hacer unas practicas que en su último año le vendrían bien. Consiguió las perfectas en un exclusivo zoo gracias a su amistad con uno de los médicos del centro. Le conoció en la universidad durante el primer curso. Él ya estaba casi terminando, pero por algunas afinidades y coincidencias se hicieron muy amigos. Todo el mundo le llamaba papichulo por su origen latino, su porte y chulería evidentes. Este consiguió un buen trabajo gracias a sus calificaciones y los buenos resultados en las practicas. Ya consolidado en la plantilla movió unos hilos para meter a su amiga. El mismo día que firmaba el contrato, en aquella sala de espera, pensó en la cantidad de uñas y cutículas cortadas, en los litros de esmalte y los kilos de maquillaje que había puesto a sus clientas y ahora por fin sería diferente. Aunque hacía su trabajo bien y con pasión, esto era lo que le motivaba de verdad. Le dieron su nueva ropa y la llave de su taquilla. Mientras se cambiaba pensó de nuevo en su familia y en su antiguo trabajo. Se paró un segundo al pensar que igual les había dejado tirados, pero ella estaba convencida, quería cambiar su pequeño pincel y su corta uñas por un estetoscopio y su amor por los animales. Salió a la sala principal del reciento para empleados donde la esperaban. “ Hola Iris. Hoy por ser tu primer día tenemos una tarea apasionante “. Ella empezó a imaginar todo tipo de situaciones de emergencia con distintos animales. “ Le limaremos las uñas a los elefantes “.......” Tuve un Déjà vu “
Dignidad asesina
(Petición de Julio con las palabras clave: Espera, sufrimiento y sobrevivir. Bueno compañero disculpa la tardanza, espero que sea de tu agrado. Yo como siempre aprovecho para reflexionar jeje Un abrazo) La cabeza le sangraba y eso fue lo que le despertó, cuando le cayo por la frente hasta su nariz. Lo primero que vio fue ese saliente en la roca sobre él, lugar desde el que seguramente se despeñó. Sentía dolor por todo el cuerpo y no pudo incorporarse ya que su pierna y su brazo derechos estaban fracturados. Puso su mano en la brecha de la cabeza y empezó a gritar para ver si alguno de sus compañeros de acampada le escuchaba y socorría. La respuesta fue negativa en un primer momento, pero le vino bien ya que al examinar sus heridas vio sus pantalones y calzoncillos en el tobillo. Se separó del grupo para hacer sus necesidades y como era muy tímido y reservado se alejo demasiado, solo quedaba esperar a que le vinieran a rescatar. Con un sufrimiento casi extremo intentó con el brazo que no le dolía subir su ropa por su pierna fracturada en su fémur. Los gritos de dolor causaron respuesta. " ¡ Pedro ! ¡ Pedro ! " Las voces se escuchaban cerca y se apresuró a subir sus pantalones aguantando el dolor estoicamente. Solo quería hacer sobrevivir a su dignidad. Cuando lo hubo hecho un tremendo mareo, seguramente causado por el intenso dolor y la pérdida de sangre, le hizo soltar un leve grito sin respuesta y un silencio solo aplacado por las aves de la zona. Perdió su oportunidad de ser salvado y luego se quedó dormido. Cuando despertó se encontraba sobre una camilla y uno de los médicos al verle abrir los ojos le dijo: " Unos minutos más y no lo cuentas, las heridas son muy graves ". Pensó en lo estúpido que había sido haciendo primar su pudor sobre su vida y lo hizo mientras veía a sus amigos preocupados alrededor suyo, observando como hacían las curas en su cuerpo desnudo.
Ahí no
(Petición de Lau San con las palabras clave: Desamor, esperanza y confianza. Seguramente no es lo que esperabas, le pasa a todos, pero me muevo por el momento y la situación. Lo que me sale jejeje. Te animo a que sigas dejándome más palabras a ver si acierto. Un saludo y gracias por ayudar.) En el llanto y sus puños apretados. En el dolor por un embuste y la desilusión. En los dientes apretados y la confianza violada. Se levantó con rabia y rencor, pero se apoyó en la barandilla de la terraza y mientras miraba el paisaje el rencor se tornó a llanto de nuevo. “ Como es posible que lo hiciera “. Todas las esperanza que tenía puestas en él se esfumaron al instante y prometió no ir a verle más. Fueron tres años en los que le regalo su inteligencia y su físico, su belleza y locuacidad. En este tiempo pasó días, tardes y noches felices gracias a él. Se sintió importante e incluso a veces arrogante al hablar de sus cualidades. Ahora todo había cambiado por su traición. No se si desamor, pero fue él quién dijo que nos amaba. Volvió al salón, cogió el mando a distancia de la tele y la apagó para no seguir escuchando las noticias. “ Y se va al Real Madrid, a cualquier equipo menos a ese “. ( Soy del Atleti.....)
La unión perfecta. Parte final
El viaje pasó recopilando datos. Nos aseguramos que el avión que nos llevaría tenia wi-fi. El viaje pasó rápido entre estudios y anotaciones. Cuando llegamos teníamos el material necesario para empezar la búsqueda. Incluso Sefy se bajó una aplicación al móvil con miles de grafías antiguas por si teníamos que descifrar algún escrito. El largo viaje en coche lo aprovechamos para ir parando en diferentes poblaciones y seguir investigando entre las leyendas populares. Pudimos ir en otro transporte, pero era nuestro capricho hacerlo así. Las teorías sobre la ubicación de Agartha eran diversas. Todas eso si, hablaban de una cueva en mitad del desierto en la que mana el agua de las paredes y crece el musgo. Se supone que allí iban los iluminados y chamanes a hablar con los espíritus y con los dioses. Lo curioso es que en nuestras investigaciones hablaban de una entrada, pero no de que hubiese sido encontrada y no hacían mención a estos sacerdotes del pueblo. Eso nos animó a pesar de que las historias iban acompañadas de guardianes en la cueva. Semihombres, mitad de algún felino con una larga probóscide en forma de látigo con pinchos en vez de nariz. Llegamos al último poblado antes de que todo fuera desierto. Estaba atardeciendo y dedicamos las pocas horas de luz que quedaban en preparar la expedición. A la mañana siguiente partimos en dos vehículos todo terreno con dos paisanos que nos harían de guía. A los pocos días, después de haber parado en hermoso oasis, encontramos un pequeño acantilado de a panes cien metros de largo y unos diez de profundo. Su ancho casi se podía saltar y por uno de sus extremos se abría con una fuerte caída. Tuvimos que dar una enorme vuelta para poder llegar a la base. Llegando ya vimos algunos matorrales que sobresalían de la penumbra de la grieta. Los últimos metros los tuvimos que hacer caminando por la cantidad de rocas desprendidas que había en el suelo. La primera sensación al entrar en la grieta fue el cambio de temperatura. “ Baja el aire acondicionado tío “. Dijo Sefy y nos echamos a reír. La luz entraba por la abertura superior, pero según nos adentrábamos la vegetación era cada vez más frondosa y elevada dejándonos en penumbra. Sacamos las linternas y vimos una pared de ramas y hojas que nos impedía el paso. “Si hubiéramos sabido escalar ya estaríamos al otro lado “. Intentamos apartar las ramas al menos para intentar ver algo. Abrimos un pequeño hueco y metimos una de las linternas. La grieta se ensanchaba claramente y se atisbaba una especie de paso entre las plantas. Como no estábamos en la selva no llevamos machetes, esto hizo que desgastáramos nuestras navajas para hacer un paso. Cansados y con la noche encima entramos un momento a echar un vistazo y volvimos a los coches a comer y a dormir. Si encontrábamos más obstáculos necesitaríamos estar con fuerzas y descansados. Al día siguiente nos llenamos los bolsillos con pilas para las linternas y fuimos con ganas a seguir adentrándonos. Los caminos conducían hacia el interior de una cornisa que se encontraba dominada por la vegetación. “Ahí va a estar “. Estaba convencido de que el camino que estaba pisando era el que en su momento recorrieron los chamanes del lugar y conducía justo allí. Arrancamos todo y lo único que encontramos fue la pared de roca. Pero uno de los guías nos avisó de algo. Señalo su pie y movió la puta. Vimos como ligeramente la arena dibujaba un angulo de noventa grados junto a él. Nos tiramos al suelo y empezamos a escarbar con las pequeñas palas que traíamos. Era una losa grabada en la que ponía Shambala. Era allí. Shambala era la capital de Agartha y la ansiedad y el nerviosismo por el hallazgo nos inundó. Uno de los guías fue al coche a por algo para hacer palanca. Cuando se abrió el olor a humedad y a algún perfume fue lo primero que sentimos. Al iluminar al interior se veía y las rocas verdes por los hongos y se escuchaba un pequeño arroyo fluir. Era tal como los paisanos lo describieron y nos acordamos del guardián. Todos los tesoros los protegen invenciones e historias para mantener alejados a los saqueadores. Aún así entramos con miedo y alerta. Era una sala que me recordó a una estación de metro. A un lado y a otro dos zonas de roca pulidas por las subidas del agua y en el centro el arroyo. Al iluminar al fondo vimos una pequeña escalera labrada en la roca. Miramos a su final y había otra pequeña sala en forma de sótano. Había diferentes huecos con pequeñas cajas, se podía leer el nombre de Gengis en todas partes. Cada caja contenía al parecer los restos de diferentes seres vivos. Había algún antepasado, pero sobre todo animales seres a los cuales el gran conquistador profería admiración. Al ver el nombre, curiosamente en castellano, que nombraba una de las cajas lo entendí y también entendí el porque del tamaño. Empezamos a entenderlo todo, el interés de Gengis y el pueblo mongol en él, la mentira que acompañó a sus restos cuando vieron que no estaban bajo su lápida y el interés de esta sociedad oculta y de alguna parte del clero en resarcirse de aquel error que cometieron por oro manchado en sangre. En la caja ponía Babieca. Volvimos a la catedral de Burgos con los restos del caballo y en una memorable ceremonia los pusieron junto a los del Cid y la espada tizona. Sin duda alguna una unión perfecta.
La unión perfecta. Parte 2ª
Tras la siesta todo era dolor de cabeza y un extraño malestar muscular. Pasamos la tarde los dos hablando de los pocos datos que teníamos, más bien especulando, pero no se que tiene ese brebaje que nos tenía a los dos totalmente derrotados. Pronto fuimos a la cama deseosos de recibir la primera pista. Temprano ya estábamos en la catedral. No tuvimos que decir nada, diractamente nos acompañaron hasta el cuarto de ayer. Se escuchaban las llaves tintinear tras la puerta que se encontraba en un lateral de la sala. Nos dio tiempo de observar, ya más tranquilos y serenos, que toda la habitación estaba llena de estanterías con libros. Estos se notaba que eran antiguos, como los muebles y alfombras que nos rodeaban. Sentimos la tentación de echar un vistazo a aquellas joyas, pero cuando reunimos valor para hacerlo la puerta se abrió. “ Buenos días “. Respondimos. “ Aquí tenéis los manuscritos. Solo podréis estudiarlos aquí y solo hasta las ocho de la tarde “. Rápido pregunté por lo que necesitábamos. “ ¿ Con cuanto tiempo contamos ? “ “ Todo el que necesitéis para hallar un camino “. Tardamos en empezar lo que invertimos en agradecer y despedirnos de aquel extraño hombre del tintineo. Los religiosos marcharon dejándonos la sala para hacer nuestro estudio. El escrito estaba en latín y la grafía era difícil de interpretar. Invertimos varias horas solo en traducir el primer pergamino, cuando a Sefy se le ocurrió algo. Se levantó y llamó al monje. “ Discúlpeme, ¿ No tendrían el texto ya traducido ? “. El monje se echo a reír. “ Habéis tardado más de lo que esperaba en pedírmelo. Ahora os lo mando traer “. Cuando salió de la sala Sefy y yo echamos a reír también. Solo me salió decir: “ Vaya par de alelados “. Volvimos a hacerlo. No tardaron mucho en traernos las traducciones. Pero aún que estuvieran en castellano, las hicieron en el siglo XVII. Por lo menos se entendía y empezamos a sacar cientos de anotaciones, de momento sin un sentido claro. Decidimos los dos primeros días recopilar la mayor cantidad de datos posibles y los días siguientes intentar unir algunas piezas. El tiempo pasa muy deprisa cuando lo que haces te apasiona y sin darnos cuenta ya teníamos algo claro, también más de una semana de trabajo. La reliquia se nombraba continuamente como “el necio” o “el tonto”. No entendíamos muy bien que significaba, pero si sabíamos que debíamos viajar a una población de Guadalajara, importante en la reconquista del siglo XI y más adelante como lugar de acogida de reyes, políticos y artistas. Con algunos datos más y el convencimiento de que íbamos en buen camino, viajamos a Jadraque sin más demora. Hablaban de instancias reales donde fue guardada y protegida, el problema es que en aquella población había varias. Los textos en latín databan precisamente de la época de la reconquista y fuimos directos al castillo del Cid. Hablaban también de algunas poblaciones de los alrededores de Burgos como lugar de salida de nuestro tesoro. No sabíamos si estaría aquí, pero de que pasó estábamos seguros. Buscamos entre las rocas de los monumentos y casonas, entre los grabados de las fachadas y el interior de las ermitas. Nos detuvimos un par de días para documentarnos en la biblioteca municipal. Debimos hacerlo antes ya que allí se abrió un nuevo camino de investigación. Un anciano del lugar nos vio repasando una y otra vez libros y pergamino antiguos y se acercó. “ Creo que sé que buscáis. Hasta ahora ninguno de los que vinieron me creyeron, pero yo se donde puede estar “. Nos miramos extrañados, pero le pedimos que nos lo dijera. “ Esta en Agartha “. Yo puse un gesto extraño ya que a pesar de que había oído hablar de aquella civilización no me documenté nunca ya que formaba parte de una leyenda esotérica. Sefy sonrió aguantándose la risa. “ Gracias por la información señor, que tenga un buen día “. El señor se dio la vuelta resignado y mientras marcha nos dijo. “ Volverán más hasta que alguno me haga caso. Gengis Khan mandó que se lo llevaran “. Eso nos llamó la atención ya que ambos datos cuadraban. Agartha según la leyenda se encontraba en Mongolia, en el desierto del Gobi. Sabiendo que no nos pusieron tiempo y disponíamos de mucho dinero, nos pasamos a los ordenadores y a rebuscar en internet datos sobre la revelación que nos habían hecho. Leímos muchas supuestas transcripciones y supuestos datos sobre unos textos escondidos que pocas personas pudieron ver. Nos sonaba todo a cuento, a una invención para una mitología extraña. Era como una película de ciencia ficción y nos veíamos en el desierto como Indiana Jones buscando un tesoro perdido. Hasta nos imaginamos con los sombreros y los látigos lo que nos provocó la risa. Risa que nos abrió una conversación en la que eramos protagonistas de una increíble aventura como las que de niños soñábamos. Ese día nos fuimos a acostar pronto para ir temprano al aeropuerto. Cogimos billete a Ulán Bator y allí alquilaríamos un coche para ir hasta Mandalgovi. Desde allí iniciaríamos nuestra búsqueda por aquellas llanuras. Ya estábamos impacientes.
La unión perfecta. Parte 1ª
(Petición de Edu con las palabras clave, Jadraque, Agartha y probóscide. Como siempre tus palabras me llevan más allá jajaja. Por primera vez voy a hacer un relato de las palabras clave por partes. Yo creo que os va a gustar mucho. Ya me contáis.) No estuvo mucho tiempo trabajando en su oficio. Apenas un par de excavaciones pequeñas y con poco lustre. Destacó en investigación e intuición y poco después empezó como investigador privado. No solo era sigiloso e incansable si no que también utilizó su tiempo libre en aprender algunas artes marciales. Se manejaba entre infidelidades y ausencias laborales cuando una llamada le cambió los planes y a la larga catapultaría su futuro como investigador. El interlocutor usaba un tono duro e imperativo y su voz estaba distorsionada. Le ofreció una gran cantidad de dinero y fama si conseguía un tesoro perdido que unificaría para la gloria uno de los mejores momentos de nuestra historia. No le dijo que era, pero si le anunció que llegaría un paquete a su casa si aceptaba. Él pregunto sobre las condiciones y la voz le dijo que todos los gastos corrían de parte de la sociedad. Eso pudo ser la primera pista para saber quienes eran sus clientes. Aunque no tenía muchos datos, se guió de su casi infalible intuición y dijo que si. “ Cuando llegue el paquete sabrás que hacer “. y la voz colgó el teléfono. Colgó él también y solo se había puesto de pie cuando sonó el timbre. Echó un vistazo por la mirilla y vio un mensajero con un pequeño paquete. Se asustó de veras, todo lo que le dijo aquella persona era cierto y estaba claro que le querían a él. Lo que no preguntó es que pasaría si decidía abandonar. Abrió tembloroso la puerta a pesar de su indudable seguridad. El mensajero le entregó el paquete sin voz ni gesto y se marchó. Cerró la puerta y se sentó en su sofá mientras dejaba el paquete sobre la mesa de cristal que le llegaba a las rodillas. Se echo hacia atrás en el sofá torciendo el cuello hacia adelante, sin perder de vista el paquete. “ Eres demasiado impulsivo “. Se incorporó apoyando sus codos en las rodillas para sujetar su cabeza con las manos, sin perder de vista el paquete. “ Venga, hay que hacerlo “. Abrió el paquete y empezó a enumerar las cosas según las sacaba. Lo primero que vio fueron dos billetes de tren a Burgos. Luego un papel en el que le indicaba que fuera a la catedral y preguntara por el padre Pedro José. Para que le recibiera tenía que decir que era el enviado de la nebulosa. No lo entendió en ese momento, pero solo era una contraseña para llegar al abad. Allí le entregarían unos manuscritos en los que se desvelaban algunas pistas sobre el paradero de la reliquia que tendría que encontrar. “Bien, una reliquia, un dato más “. Lo tercero un sobre con cinco mil euros acompañados de una tarjeta de color dorado con el pin en un post-it pegado. Lo cuarto dos pequeños localizadores con otra nota que advertía que su perdida o apagado sería investigado y se tomarían medidas. Eso le daba igual, solo pensar en combinar sus dos pasiones le hacían ser feliz. Lo de los dos billetes y los dos localizadores, significaba claramente que no era trabajo para uno solo y llamó a uno de sus mejores amigos y compañeros de facultad. Se llamaban Fernando y Raúl, pero para todos eran Durosermon y Sefy. No había otro mejor para compartir esta experiencia. Sefy tuvo que arreglar en el trabajo, pero dijo que si. La noche antes del primer viaje los dos durmieron en casa de Sefy para salir juntos hacia la estación, pero casi no durmieron pensando en lo que quedaba por venir. Durmiendo, el trayecto lo pasaron durmiendo y era lo normal. Al llegar a Burgos lo primero fue comer unos buenos bocadillos de morcilla y un buen vino de la tierra. Tomaron alojamiento y pasaron la poca tarde que quedaba paseando por las calles de la hermosa e histórica ciudad. Volvieron pronto al hotel ya que les esperaban temprano. Poco después de amanecer llegaron a la catedral y sin esperar a nada pidieron audiencia. Vieron un hombre sencillo, metido en una especie de saco atado en su cintura con una cuerda, como los monjes de antaño. Un gran aro con decenas de llaves tintineaban colgados en su cintura de su improvisado cinturón. El padre les recibió con respeto y humildad quitándose la oscura capucha. Les invitó a tomar asiento, pero antes de entregarles nada les obligo a tomar un café y les interrogó en profundidad. Estos obedientes y conscientes de que era una prueba fueron sinceros y amables. El interrogatorio se detuvo tras los cafés, cuando llegaron los aguardientes y las risas. Los dos incautos no necesitaban ser interrogados, cada vez que su copa se llenaba más datos sobre sus vidas, ideología, religión, etc..... exponían. Les salvó el demostrar la pasión que la misión le profería y las ganas que tenían de saber cual sería el final de la aventura. “ Hoy no os daré nada, id a dormir “. Ambos amigos con una considerable borrachera, cogieron un taxi para ir a vomitar cada uno a su habitación del hotel. Tras unas duchas refrescantes quedaron para bajar al restaurante del hotel. Casi en silencio comieron y decidieron comentar todo a fondo después de la obligada siesta. Ambos de todas maneras se prestaron conscientes a todas las peticiones y preguntas. Ya les dijo que mañana se lo daría, la prueba estaba pasada.
El poder
(Petición de Lydia con las palabras clave: Insurrección, innovacion y reencarnación. Es un poco abstracto..... si no entiendes algo pregunta, va en serio. Te quiero guapísima.) Hacía tiempo que los vientos de cambio planeaban por el país. El insurrecto proletariado había tomado las calles y organizado huelgas por todo el territorio. En el centro de la ciudad del centro estaba ella. La famosa por lo tenaz, por lo insistente y por lo bello. La que se erigió como la salvadora de los derechos fundamentales en una sociedad donde solo vivían la nobleza y los burgueses, el resto sobrevivía. Ponían sus espaldas, sus extremidades y su cabeza, en algunas ocasiones la vida. Lo exponían en aquellas carreras sin inscripción por los alrededores del poder. Lo hacían porque sentían que les faltaban cosas, aquellas que consiguen que te sientas persona. Ella seguía allí en medio y el día que los vasallos armados no cargaron se puso en el centro del gentío. Subida a los hombros de su compañero de diferentes cosas, arengó con anhelos a los que pudieron escucharla y la voz se corrió sin dejar las alturas como aceite en agua. Miles de vidas y amputaciones devolvieron la libertad a los olvidados. Y ella en el centro de todo. Innovó en las directrices y leyes. Repartió las riquezas de los superiores estamentos entre todos sus hermanos y no se dio más importancia que la que estos le dieron. La unanimidad era evidente en su finalmente absolutista mandato. Evitó nombrarse reina pues sería ir en contra de su éxito y eligió ser emperador. Se reencarno en sus victimas y repudiados. Se olvidó quién era mientras sus mas cercanos esquiroles solo se dejaban llevar. Su poder creció como su inconsciencia y crueldad. Se reencarno en sus antiguas pesadillas. Como no en todas las historias de este tipo hubo una moraleja. El poder es más placentero que cualquier cosa que puedas imaginar. Solo una persona extremadamente inteligente lo puede evitar. En un momento de conciencia se suicidó.
Diferencias
(Petición de Coro con las palabras clave: Indígena, hijas y amor. Anímate y dame más jeje espero que te guste.) Después de tantos años hincando los codos en la mesa para convertirse en lo que quería. Después de años ayudando a la familia en al campo. Después de tener que soportar la más que nombrada crisis por los políticos, sin ningún trabajo que encontrar. Después de todos esos esfuerzos, la ilusión en forma de carta llegó a su casa. Un puesto de trabajo, por fin en lo que dominaba. El único escollo era la distancia. Tendría que estar en la otra punta del mundo, en unas tierras desconocidas para ella. La necesidad y ansia de aprender, también la de salir de allí, le hicieron organizarlo todo. Lo primero era contactar con ellos para mostrarles su aprobación a las condiciones. Pasó los exámenes médicos necesarios y compró los billetes. No pensó en la diferencia cultural y física, solo pensó en su trabajo y desarrollo personal. Estuvo durante los primeros meses solo pensando en sus padres y hermanos. Su timidez reprochada le hacía retraída laboral y socialmente. Eso le trajo una soledad no querida y despreciada. “ Solo yo puedo salir de mi burbuja “. Haciendo un gran esfuerzo empezó a quedar con compañeras del trabajo. Alguna vez con compañeros, pero el tipo de amistad que le ofrecieron no era lo que necesitaba. Otros meses después su vida social y laboral mejoró ostensiblemente. Dentro de su equilibrio entró un apuesto hombre de inteligencia adorable. Un hombre del cual aprendió a amar y demostró amarla, respetarla e incluso adorarla. Era un indígena, uno de allí. Un hombre bello, pero que en su arraigada familia no sabía como caería. Los años pasaron y los aprovechó para ir demostrando todas las virtudes de su hombre a su familia. Lo hacía por teléfono ya que aún no regreso a visitarles. Hubo una unión sin escritos. Hubo amor sin firmas ni celebraciones y dos niñas preciosas que albergaban lo mas hermoso de sus padres. Se tornó el momento de regresar. La familia entera hizo las maletas y partieron a la tierra materna para conocer. El recibimiento fue un poco frío, por las evidentes diferencias étnicas de marido e hijos. Ella se los presentó con orgullo y una gran sonrisa y ellos sintieron su felicidad. Aceptaron sin remilgos a los nuevos miembros de la familia y organizaron una boda tradicional. “Padre. Gracias por ser tan compresivos, de verdad que nos amamos “. “ Te sale la felicidad por los poros, cómo no voy a entenderlo “. Allí en la boda, la cual estaría precedida de un gran banquete, el padre acompañado de su hija soltó una carcajada. “ ¿De qué te ríes? “. El padre miró hacia su marido e hijos y se volvió a reír. Iban vestidos de gala, como manda la tradición. “ Pues yo no los veo tan mal. Yo creo que están muy guapos “. “ Porque son tu familia. Mira como les queda el taparrabos con esa piel tan pálida “. Siempre lo digo. No todo es lo que parece.
Ansia de libertad
(Petición de María con las palabras clave: Podemos, ser, personas: Me da a mi que no es lo que esperabas, pero siempre dejo a mi imaginación que me guíe cuando escribo. Aún así creo que te gustará. Un beso guapa.) Era el último intento para demostrarlo. Seguían avanzando por aquel estrecho pasillo esperando una señal que les indicara donde estaba la salida. Eran tres personas buscando serlo, en un reto sin sentido e impuesto. Entre la oscuridad casi plena tenían que palpar las paredes en busca de una señal. Uno de ellos tocó algo que parecía una pequeña ventana, mimetizada en la pared y solo palpable por la junta de apertura. " Un momento he encontrado algo ". Con las dos manos intentó encontrar un tirador para abrirla. Localizó un pequeño hueco en forma de media luna he introdujo los dedos. Abrió la pequeña compuerta y sonó algo parecido a un soplido. Un dardo fluorescente se le clavó en el pecho y cayó al suelo fulminado. Los compañeros dieron un paso atrás, pero se acercaron de nuevo al hueco en busca de alguna pista, sin prestar atención al compañero herido y tomando precauciones. Una pequeña luz al fondo dejaba ver una llave y pensaron que con ella podrían salir de allí. El compañero arponeado se incorporó, pero estaba totalmente drogado. " Mete la mano ahí y coge la llave ". Le dijeron. Este metió la mano y la sacó sin recibir más daño. Los otros dos se apresuraron a quitársela forcejeando entre ellos incluso. "Vale tranquilicémonos. Tenemos que estar juntos y así podremos salir “. Fueron condenados hace tiempo por diferentes delitos de sangre y se les había dado esta oportunidad de recuperar su libertad. En realidad les dijeron que si eran personas encontrarían la salida y serían liberados. " ¿A este nos lo llevamos no? ". " Si, nos será de utilidad si hay mas trampas ". Rieron los dos y el pobre drogado también, simplemente secundándolos. Ahora tenían que encontrar la puerta que abriría aquella llave. Al fondo del pasillo por el cual difícilmente pasaban dos personas en paralelo, doblaba una esquina que dejaba intuir una luz al fondo del otro tramo. Aceleraron el paso para vislumbrar el origen de dicha luz. Al girar la esquina vieron a unos metros una pequeña bombilla que colgaba de un cable sobre el marco de una puerta. Sus miradas se dirigieron directamente al pomo buscando bajo él la cerradura. “ ¡Ahí está, vamos intenta abrirla! “. Le puso la llave en la mano al ente. “ Ábrela “. Obediente la introdujo en la cerradura y la giró. Pero no escucharon ningún pestillo moverse. El más alto apartó al pobre chico de un empujón e intentó de nuevo abrirla, pero giraba nervioso y repetidas veces sin conseguir nada. “ Es como si estuviera vacío “. El otro se fijo en una pequeña escritura grabada en la puerta de madera. “ Tres son las llaves que abren esta puerta. Un giro, una llave. “ Estaba claro que se dejaron atrás alguna otra ventana. El alto cogió del brazo al drogado. “ Yo iré por aquí, si necesitas a este avísame “. El otro mostró su dedo pulgar como aprobación. Pasados unos minutos el alto sintió con sus dedos otra junta. “ Aquí está la segunda “. Ordenó al cuerpo sin mente que lo abriera. Otro dardo fluorescente se clavo a pocos centímetros del anterior que aún seguía allí. El chico esta vez no cayó, se tambaleo y agitó su cabeza. El alto metió su mano derecha y sacó la llave, luego la sumo a la otra en su izquierda. Siguieron unos minutos más pasando sus dedos sobre las paredes del pasillo que daba la vuelta formando un cuadrado. Ya no se acordaban si fueron por la parte interior o exterior, si tu por aquí y yo por allí, les estaba resultando eterna la búsqueda de la tercera. Fueron tenaces pensando en la recompensa mientras la cara del drogado se tornaba poco a poco en tenebrosa. De repente lucía unas enormes ojeras moradas y su piel palideció, parecía estar cerca de la muerte. “ Espero que aguante para la última “. Los dos se echaron a reír y el pálido les secundo con una carcajada a lo película de miedo, profunda y desganada. Se organizaron mejor y se propusieron invertir el tiempo necesario para encontrarla, pero no tardaron mucho en hacerlo. Se encontraba justo al lado del lugar por donde entraron. Llamaron al obediente y al abrir la puerta otro dardo se clavo preciso, como para desprender el primero que cayó al suelo. Este solo dio un paso atrás y los ojos se le pusieron en blanco. Los otros dos no vieron esta expresión. Se apresuraron en sacar la llave y corrieron hacia la puerta. Buscaron la combinación sin mucho esfuerzo y empezaron a girar consecutivamente las llaves en el cerrojo. El primer pestillo pesó al girar y sonó con fuerza. El segundo fue más sordo y ligero. La ansiedad subía por momentos. Para el tercero uso las dos manos y vino acompañado de un pinchazo fluorescente en la nuca que les hizo caer al suelo. El pinchazo les provocó espasmos que les hacían golpear sus extremidades y cabeza, contra paredes, suelo y puerta. Al estar boca abajo su nariz, mandíbula y pómulos quebraron empezando a teñir el suelo de color bermellón. El drogado observó toda la escena desde la misma posición desde la que ejecutó aquel acto. Al poco rato dejaron de moverse o de nadar. La puerta se abrió y el ente levantó la cabeza. Un dardo fluorescente se clavo entre sus ojos haciéndole repetir la escena anterior. Fueron unos interesantes experimentos que ayudaron a descubrir algunos efectos de ciertas drogas en situaciones extremas y un magnífico estudio psicológico de las reacciones de los individuos en dichas situaciones. Al fin y al cabo cumplieron su condena. ( Esto no es apología de nada. Si fuera algo sería una condena a la pena de muerte. Es un cuento, un poco bestia, pero un cuento. )
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