Mostrando entradas con la etiqueta Serie Bolras. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Serie Bolras. Mostrar todas las entradas

Bolras Cap. 28

Tony. - ¡ ¿ Ferny, estás bien ? ! - Desperté por sus gritos y el zarandeo que me daba agarrándome de los hombros. Lo siguiente que vi fue a Sefy con su espada frente a la chica. Sefy. - ¡ ¿ Te hizo algo ? ! - Lo repitió un par de veces. Ferny. - No o si, no lo sé. - Tony me ofreció sus manos para que me incorporara. Cuando lo hice le miré a la cara y vi asombro y miedo mientras soltaba como un latigazo su mano derecha lanzándola hacia atrás. Entonces recordé de manera baga mi mano muerta como si fuera algo sacado de alguna pesadilla y la miré. Era como siempre, no veía nada raro. Sefy bajó la espada. - Parece que te ha curado. Ya os dije que me daba buena espina. - Tony. - Cómo es posible. Qué ocurrió. ¿ Recuerdas algo? - Ferny. - Recuerdo que una ráfaga de aire movió su pelo y tocó mi mano. Luego caí al suelo y luego me dormí, pero veo que ella se encuentra en la misma postura que estaba anoche. Lo que no recuerdo es que mi mano estuviera mal nunca. Sefy. - ¿ Mal ? Tenían que habértela cortado ayer. Tony. - Es verdad. - Ferny. - También borró ese recuerdo. - Tony. - La tienes así de hace meses. Desde el día que murió Bolras. - En todos mis recuerdos desde el principio de esta aventura mi mano estaba bien. Alexauron me dijo que las respuestas las iría dando ella y después de lo de mi mano entendí en principio que no quería hacernos daño. Sonreí y miré a mis amigos. Ferny. - Vamos a organizar las expediciones que ahora mismo es más importante, de esto nos encargaremos los magos y yo. - Me dirigí a Sefy. - Ordena una guardia para la chica, y quiero que me informen en cuanto se despierte o noten cualquier movimiento o suceso extraño. Luego empieza a organizar las partidas de soldados para cada expedición. Gracias hermano. - De repente mi melancólica y triste actitud había cambiado. Sefy al darse cuenta esgrimió una enorme sonrisa, asintió con la cabeza y marchó a cumplir su cometido. No había que nombrarle general de Bolras todos ya lo sabían, no había otro que infundiera tanto respeto a las tropas, ellos le seguirán a donde diga y además es un gran estratega. Ferny. - Bueno Tony tu y yo a escribir los primeros documentos oficiales de Bolras. - Tony era un gran arquero y soldado, pero prefería aprovechar sus habilidades lingüísticas para redactar los manifiestos que se entregarían a los jefes locales. Como también tenía habilidad con los números llevaría la contabilidad de los bienes de Bolras y más adelante organizaría todos los de Goday ya que contaba con mi total confianza. Cuando salíamos de la choza llegaba Korde. También alucinó cuando vio a Tony quitándome el palo que sujetaba mi mano. Korde. - Necesito una explicación. - Ferny. - Digamos que nuestra nueva amiga a empezado a ayudarnos. - Tony cogió del brazo a Korde y fuimos hacia la cantina donde podríamos redactar los manifiestos con mayor comodidad. Korde por su fuerte carácter y lo meticuloso que era, sería un magnifico gobernador y mi sustituto natural si algo me ocurriera. Con los manifiestos redactados y sellados solo faltaban las firmas de los fundadores. Hubiera bastado con la mía, pero este primer escrito oficial debía tener la aprobación de todos. Así que fuimos a buscar a Sefy y a Jolu para que tomaran parte. Se lo leímos y todos conformes lo rubricamos. Jolu conocía gente en todo Goday y en otras regiones. Tenía grandes amigos en la misma boca del lobo gracias a su forma de ser campechana y amable. Seria un emisario leal. Los otros integrantes del consejo no fundadores, Miry, Lydi, Silvy, Iván y Lika también tendrían su papel en la reconquista de Goday. Lydi y Silvy se encargarían del avituallamiento de las poblaciones vigilando el reparto de los excedentes de unas a otras más necesitadas. De momento consiguiendo recursos para la ruinosa Bolras. Miry tenía un papel algo oscuro. Necesitábamos alguien sigiloso que consiguiera información para adelantarnos a posibles acontecimientos. Era mi espía, informadora o mano en las sombras. Iván estaría junto a Lika en el ejército formando a los soldados bajo las órdenes de Sefy. Solo quedaba la despedida y desearnos suerte en la nueva dirección que habíamos tomado. Después de la marcha de las expediciones me dirigí a mi choza. Lydi y Silvy empezaron de inmediato a organizarse con los animales y el huerto y a rescatar lo que se pudiera del destruido almacén. Al llegar dos soldados se encontraban en pie frente a la cama. Ella continuaba en la misma postura, nada había cambiado. Volvía a recordar a los soldados que avisaran inmediatamente si se despertaba y que bajo ningún concepto la tocaran. Me fui al lago. Junto a la gruta donde aún dormían los niños. Allí vi a las hijas de Virgy y a pesar de mi dolor al recordarla sonreí. Sabía que volvería como dijo Doly, ahora debía cuidar de sus preciosas hijas. Antes de que llegara junto a ellas escuche mi nombre a lo lejos. Di la vuelta y corrí hacia mi choza. Los soldados estaban fuera frente a la puerta, apuntando sus armas hacia ella. - ¡ Es un monstruo. Hay un monstruo ahí dentro. - Pasé entre los soldados, totalmente atemorizado y consolándome al pensar que si fuera algo peligroso ya les habría matado. Asomé un ojo a través de la cortinilla que cubría la entrada y solo vi a la chica igual que la dejé. Pasé con firmeza y una especie de lagarto alado del tamaño de una oveja saltó sobre la cama y abrió sus alas cubriendo totalmente a la chica. Luego me miró y me enseñó sus afilados dientes. Me di la vuelta despacio y salí. Ferny. - Es su mascota, solo le protege. Haced la guardia aquí fuera. - Seguidamente me puse en contacto con Alexauron para que me diera información sobre esa criatura. “ Ahora solo deseo que despierte y saber más sobre ella. “

Bolras Cap. 27º

Cuando llegaron, Alexsauron fue directamente hacia mí. Me cogió del brazo y me llevó a caminar, pero antes dio instrucciones claras para que protegieran a la chica y nadie la tocara. Durante un buen rato se mantuvo con una expresión que no llegué a entender en ese momento, como pensando que iba a decir. Todo el paseo transcurrió en silencio y yo me sentía incomodo e impacientado. Me empezó a hablar al llegar a la orilla del lago. - Tengo que decírtelo porque los acontecimientos se han precipitado. He tenido este secreto guardado por mucho tiempo y ya se ha cumplido la profecía o eso espero que sea. - ¿Profecía? Me estas asustando. - Alexauron dejó de mirar al lago y fijó su vista en mis ojos. - Esa criatura, la que has encontrado, ella. Bueno, a ver, es difícil. No se puede definir mejor, si te digo que ella simplemente ha llegado ya. Eso debería significar que todo va a salir bien. - Lo ocurrido los últimos días tendría que haberme hecho creer en las leyendas del pasado, llenas de magia y seres mitológicos, pero mi estado de ánimo me provocaba escepticismo. - No entiendo como una cosa-elfa medio muerta nos va ha ayudar. -.- Es inmortal, y no solo es elfa como ya has notado. - Dejó de hablar un segundo sin dejar de mirarme fijamente. - Creo que ya dispones de suficiente información por el momento. - Se giró y empezó a caminar de nuevo hacia el árbol de Bolras. Le agarré del brazo. - No por favor, no me dejes así. Necesito saberlo todo, estoy interesado en saber todo sobre el extraño ser, quién es, de donde viene, que hacía ahí tirada inconsciente. Y cómo ha ido a aparecer justo debajo de nuestro amado árbol – Alexauron comenzó a caminar de nuevo mientras decía. - Esas preguntas las responderá ella cuando despierte. - Nos dio instrucciones precisas para el traslado. Se haría entre varios hombres para que fuera de forma delicada, ya que no conocíamos el alcance de sus heridas. También advirtió que no debíamos tocarla puesto que eso podría traer consecuencias a quien lo hiciera. La envolvimos en unas mantas y la llevamos a mi choza, que era de las pocas que aún estaban en pie. Sefy: - A mi me da buena espina. Después de ver a las bestias más temibles del bosque luchando a nuestro lado estoy convencido de que nos la han enviado los dioses del bosque para ayudarnos. - Korde: - Ferny, ¿Qué te dijo Alexauron? - . Ferny:- Me habló de una profecía y de buenos tiempos por venir. Sefy tiene razón, aunque no me ha dado detalles tengo buena energía al respecto. Sefy: - Bien, entonces vamos a seguir con las tareas, aún hay mucho por hacer. Ya estaba entrada la noche, pero el día fue demasiado intenso para que nadie tuviera sueño. Los niños continuaban custodiados por Doly en la caverna hasta que termináramos la limpieza y luego ya empezaríamos con la reconstrucción. Seguían llegando más amigos de las poblaciones cercanas y entre ellos legó Tony con buenas noticias de Perímera. Tony: - Esto va tomando forma amigos. Cuando llegamos a Perímera ya estaba tomada, todos los soldados que quedaron allí eran de los nuestros. Ivan se encargó antes del ataque de ordenar el turno de guardia de ese día. Dejo solo hombres fieles, por eso no estaban todos cuando cargaron contra nosotros. También ha sido cerrado el paso de montaña, todo el norte de Goday es nuestro. - Nos abrazamos todos y volvimos a conjurar, como siempre que cualquier noticia importante llegaba a nuestros oídos. A los partidarios de el rey se les invitaría al exilio a no ser que juraran lealtad a Goday. Lydi: - Ferny, ya casi es de día y me ha dicho Silvy que no pasaste durante la noche ni a por un trozo de pan. No te tenga que coger de los pelos y darte de comer yo. - Solo asentí porque tenía razón y porque siempre le hacia caso. Fui a desayunar algo con mis compañeros para continuar con la charla. Era un momento importante para nuestra tierra y nuestra gente. Entre los requerimiento y acuerdos que se plantearon en el congreso estaba el envío de guerreros a las poblaciones representadas en él, para la seguridad de estos y para el adiestramiento de nuevos soldados. Sefy y Lika irían a Aguas de Goday que era el puesto más importante y el puente más cercano por el que las tropas del rey podrían volver a atacar. Miry y Jolu irían a Tritón, una población entre las montañas y el nacimiento de los ríos de la cordillera interior. Korde y Tony a llanera. De riachuelo se encargaría Ivan y sus soldados. De esta manera podríamos tener defendido todo el perímetro que ya podíamos decir que era territorio reconquistado. La zona sur más influenciada por el rey, y demasiado lejana para siquiera haber recibido alguna noticia de lo ocurrido, sería difícil y laborioso conseguir su anexión. De momento deberíamos afianzar nuestros logros y mientras ir trazando la estrategia para ello. Yo haría uso desde Bolras de mis recién adquiridos poderes telepáticos para coordinar todas las acciones que fuéramos ejecutando. También hubo una petición que deberíamos cumplir, la creación de un estandarte o bandera para que el pueblo se sintiera identificado. Eso lo dejamos en manos de los ciudadanos de Bolras, los que aún seguían vivos después de tanto sufrimiento. Ellos sabrían reflejar de verdad que significaba Bolras y que sentían hacia esta tierra. Al salir de la cantina el sol ya lucía y nos fuimos a descansar antes de preparar las expediciones. Yo fui a la caverna a ver a las hijas de Virgy e intentar explicarles lo que pasó con su madre. Les juré que nunca las dejaría solas y las cuidaría. Después de salir de allí hacia mi choza rompí a llorar. Me hice el duro ante ellas, pero el recuerdo de mi mujer inundó mis ojos de lágrimas. Al entrar en mi habitación vi a aquella chica tumbada en mi cama, no recordé que la trajimos aquí. Con el estómago lleno y con las cosas más claras el sueño se apoderaba de mi cada vez más. Me tumbé en una de las pequeñas camas de las niñas y cerré los ojos, pero no era capaz de conciliar el sueño a pesar de que antes de acostarme hubiera dormido incluso de pie. Abrí uno de mis ojos y vi a la chica resplandeciendo. Me levante y me acerqué para verla bien. Desoyendo las indicaciones de Alexauron, acerque mi mano a su pelo. No quería tocarla, pero una extraña ráfaga de viento en aquella noche tranquila levantó su melena haciendo que rozara mi brazo. Recibí una descarga parecida a las que tenía cuando hablaba con los magos y caí al suelo sin poder mover un músculo, totalmente rígido. No emití sonido y seguramente nadie escuchó el golpe de mi caída. Al rato mis músculos se relajaron y me quedé profundamente dormido.

Bolras Cap. 26º

1. Al recuperar la movilidad Virgy cayó al suelo retorciéndose de dolor. Doly se acerco a nosotros. - Está muy grave me la llevaré conmigo. La volverás a ver, cumple con tu misión – Desaparecieron. No me hacía falta que me dijera que debía hacer, yo ya sabía que tenía que liberar Goday, pero mi misión personal, la que ardía en mis entrañas, era matar al Rey. Nunca deseé la muerte de nadie, ni si quiera una maldad, pero después de lo que vieron mis ojos y de perder a mi Virgy durante tiempo indefinido, estallé. Todo el pueblo lloraba las pérdidas desconsoladamente. Aquel magnífico lugar que habíamos creado con nuestras manos y con el amor entre hermanos había sido destruido casi en su totalidad. Me senté vencido por la rabia y el cansancio. Observé durante varios minutos la escena de cuerpos desmembrados, rocas esparcidas y gestos de dolor y de odio. Caminé despacio por entre mis paisanos y me metí en la cantina que era de los pocos edificios que quedaban en pie. Me senté en la última mesa y me eché a llorar. No me acordaba de mis nuevos poderes y pocos segundos después mis compañeros del consejo vinieron a consolarme. Korde agarró mi cabeza y la puso sobre su pecho. - Tranquilo hermano de esta también saldremos. - Me levanté y grité. - ¡ Esto no puede quedar así ! - Estuvimos planificando con frialdad lo que debíamos hacer y decidimos que ya era hora de buscar la implicación del resto de ciudadanos de Goday. Haríamos grupos con los pocos hombres que quedaban. Sefy y Lica a Aguas de Goday, Jolu y Korde hacia Llanera, Lydi y Miry a riachuelo e Iván con sus hombres a tomar Perímera y sellar el paso este. Yo y el resto nos quedaríamos a intentar reorganizar el poblado, empezando por enterrar a nuestros muertos, tuve que poner objeciones y convencer a mis compañeros para que no dieran de comer los cuerpos de los soldados a los animales, serían enterrados también, en las fosas comunes que ya estaban repletas de ellos. Mis compañeros partieron y mientras los médicos se encargaban de los heridos el resto nos pusimos con la tarea de limpiar el poblado para evitar cualquier epidemia. Quedaban pocas personas con fuerzas y capacidad para mover los cadáveres, pero en las siguientes horas en un goteo continuo empezaron a llegar hombres y mujeres de los poblados cercanos con animo de ayudar. También vinieron representantes de las comunidades, venían refugiados entre ellos para que los espías de el rey no supieran de la determinación de los habitantes de Goday por conseguir la libertad. Con ellos regresaron mis compañeros y después de organizar la limpieza improvisamos un pequeño congreso, el primer congreso de Goday, donde teníamos intención de debatir los posibles caminos para liberar todo el territorio. Animados por la victoria y por el olor a sangre que inundaba todo con su siniestra fragancia, dimos comienzo a nuestro futuro. Teniendo en cuenta que el rey seguía con sus conflictos en el norte, sabíamos que los soldados de los que disponía en Goday eran pocos y la mayoría paisanos, así que pensamos organizar una revolución ciudadana. De momento solo contábamos con las poblaciones cercanas y con las noticias que nos llegaran de Iván. El cierre del paso este nos daría la posibilidad de avanzar sin que nuestra retaguardia peligrara y podríamos centrar la defensa en los tres puentes del río. Estos motines contra los alcaldes reales tendría que ir apoyados por emisarios nuestros que se limitarían a contar los logros de Bolras y el resto de poblaciones para no ser ajusticiados, las ansias de libertad harían el resto. Se determinó Bolras como centro de mando y a pesar de que nosotros no queríamos un único líder, los hermanos de las otras poblaciones nos aconsejaron que hubiera una cabeza visible a la que el pueblo pudiera seguir. Sería yo quien pondría nombre a nuestro objetivo. Se enviarían trabajadores para la reconstrucción de Bolras, además de animales y todo tipo de víveres hasta que recuperara la autonomía. También determinamos que necesitaríamos empezar a organizar un ejército, para ello tenía a mis compañeros que ya demostraron su valía en batalla con creces. Las ciudades serían autónomas, pero tendrían que garantizar la convivencia y solidaridad entre ellas. Habría un congreso cada poco tiempo para aclarar cuestiones y conflictos o para exponer propuestas y proyectos. De hecho la siguiente reunión ya la fijamos para dentro de una semana con los resultados de las revueltas. Con la voluntad de seguir atando cabos en las siguientes reuniones nos despedimos de los representantes. Sobre todo hubo fuertes apretones de manos y miradas convencidas de lo que íbamos a hacer. Uno de los médicos me recordó que debíamos amputar mi mano izquierda. - Atiende a los demás primero, esto ya está muerto. - No negaré que la responsabilidad era grande, pero quería asumirla y llevar a cabo mi misión. Fui a dar un paseo junto al lago a reflexionar, la luna ya se reflejaba en el agua y se había levantado una leve brisa. Noté una energía especial junto al moribundo árbol de Bolras y un destello en mi cabeza. Alexauron – Todo irá bien si confías en tu destino – Caminé entonces hacia el árbol caído con cautela. Las ramas rozaban el suelo creando una cortina cuyas hojas brillaban con los reflejos de la luna y el movimiento del viento. Las aparté con cuidado y vi una mujer desnuda entre las hojas secas como si hubiera caído de sus ramas al volcarse. Estaba inconsciente y ensangrentada, su piel emitía un brillo adamantino muy extraño. Una mirada más profunda me dejó apreciar que en realidad no era humana. Me limité a cubrir su desnudez con mi capa sin tocarla e inmediatamente hice un llamamiento a los magos. No me atreví a acercarme más aunque no pude evitar quedarme absorto mirando su belleza. Vi un rasgos identificativos en ella, sus orejas largas puntiagudas, su delgadez, su pelo infinito y translúcido y su cutis blanquecino me hacían recordar historias de los antiguos pobladores de estas tierras, mucho antes de que llegara el hombre. Necesitaba la confirmación de Alexauron, pero estaba casi convencido de que era una elfa. Aunque algo en mi interior me decía que era algo más.

Bolras Cap. 25º

Alexauron soltó un enorme grito recuperando algo de fuerzas y alzando su otro brazo hacia el cielo, intentaba sacar más tiempo para Tony. En uno de los bloqueos dos enormes rocas golpearon el árbol de Bolras, una en su copa arrancando casi la mitad de sus ramas y esparciendo las hojas por el huerto y otra que golpeó la parte superior del tronco. La segunda no produjo mucho daño, solo rasgó la corteza, pero hizo que se inclinara mostrando la mitad de sus raíces y creando una gran nube de polvo. El brazo de Alexauron que apuntaba al cielo empezó a emitir un haz de luz al que no se le veía fin. Este empezó a girar sobre su eje levantando un fuerte viento que se empezó a extender por toda la explanada. Las nubes se acercaban al torbellino oscureciéndolo todo, venían de todas las direcciones. Quedaron todos absortos ante el poder del brujo y a mi me pitaron los oídos. Doly: " Tony acertará, yo le ayudaré ". Recordé mi experiencia durante el primer ataque, fue ella quien guió mi arco. Doly: " Traeré ayuda ". ¿ Donde encontraría un ejercito que llegara a tiempo a estas alturas de la batalla ? Sonaron unas cornetas y empezamos a sentir de nuevo los cascos de los caballos sobre el llano. Cada vez el cielo se tapaba más y los cascos de los caballos iban cogiendo ritmo poco a poco. Las rocas seguían cayendo y la infantería que quedaba junto a los arqueros empezaron a seguir a la caballería. " Vienen con todo ". Virgy se pudo incorporar con un enorme moratón en la pierna. " No quiero morir ahora. Quiero ver crecer a mis hijas ". La impotencia se apoderó de mi y me hizo sentir rabia. Todo nuestro mundo, que ya estaba gravemente dañado, podría desaparecer. Los caballos ya estaban cerca y las continuas rocas que caían nos impidieron colocar las picas. La oscuridad casi plena se vio iluminada por un estallido justo donde estaban las catapultas y las rocas dejaron de caer. Alexauron levantó su otro brazo provocando que las nubes chocaran unas con otras entre relámpagos y truenos. Con el enemigo casi encima intentamos organizarnos, pero empezaron a llover flechas otra vez, haciendo que nos guareciéramos junto al muro y que los demás no se pudieran acercar aún. Confiamos en el número y no pensamos friamente que nos enfrentábamos a un ejército bien organizado. Las flechas cesaron y levantamos la cabeza para contemplar como uno a uno los jinetes entraban en Bolras por los huecos del muro. La batalla comenzó por todos lados a la vez mientras empezaba a diluviar sobre nuestras cabezas. La incesante lluvia embarró el suelo provocando que los caballos resbalaran y se descontrolaran. Sefy y Lika lanzaban sus espadones contra las monturas haciendo que los jinetes cayeran quedando a merced de los demás. Miry se subía a las monturas y relaizaba su especialidad degollándolos. Ivan y sus soldados hicieron un circulo alrededor de Alexauron para protegerlo y todos los demás luchaban como podían. Nunca vi tanto arrojo ni tanto valor. No pude compartirlo porque a mi y a Virgy parecía que no nos vieran. Tampoco podíamos movernos, como si fuéramos estatuas. La infantería estaba cargando contra la entrada cuando un musical y estridente silvido que provenía de la cascada lo inundó todo. Las bajas eran numerosas de ambos lados y el no poder hacer nada me estaba volviendo loco. Veía como continuamente mis amigos iban cayendo. Lydi cargó contra ellos cegada por la rabia y se llevó una tremenda coz que la dejo inconsciente en el suelo, así le pasó a unos cuantos. Korde también recibió una fuerte patada y al intentar incorporarse recibió un espadazo en su casco de placa que le hizo tambalearse. El jinete dio la vuelta para rematarlo, pero una flecha atravesó la rejilla de su yelmo y cayo hacia atrás. Vi a Tony al galope armando de nuevo su arco y seguramente guiado por Doly. Mientras la lucha continuaba tras la muralla vi como los arqueros, mas ligeros de armadura adelantaban gritando y sin blandir sus armas a los soldados. Una decena de osos negros venía gruñendo y a toda velocidad desde el bosque. Por la entrada sur se veía entrar una nube gris, plateada a la que acompañaban aullidos de guerra. Los caballos al ver a los depredadores se encabritaron deshaciéndose de sus jinetes y huyendo para salvar sus vidas. Los arqueros entraron por el portalón sin ánimo de atacar y fueron presa fácil para nuestras armas. La infantería al verse alcanzada por la horda de osos dio la vuelta dispuesta a enfrentarse a ellos. Los osos cargaron con su peso contra la formación esparciendo a los soldados hacia los lados, partiéndolos luego en pedazos con sus garras. Los jinetes que quedaban, ahora a pie, se apiñaron en un lado del muro y nuestros guerreros frente a ellos. La nube gris y plateada se acercaba a gran velocidad. Sefy: " ¡ Todos quietos ! " Alexauron cayó de rodillas y se quedo mirando al cielo sin mover un musculo, como si quisiera recibir la energía de la lluvia. Cuando la manada entró en el poblado por la puerta sur el suelo empezó a temblar. Sefy: " ¡ Agachaos ! " Un segundo después de hacerlo vi como un enorme lobo plateado saltaba sobre su hombro confundiéndose durante un momento con su pelo. Vi a Silvy levantar la mano y acariciarles mientras le esquivaban en busca de la matanza. Algunos saltaron el muro y fueron devorados por los osos. La batalla terminó y aunque habíamos sobrevivido las vidas perdidas me dolían en el alma. " ¿ Por que hay que pagar un precio tan alto para ser libre ? ". Mis paisanos, mis hermanos se debatían entre la alegría, el dolor, la pena y el estupor mientras contemplaban como los lobos desmembraban vivos a los jinetes. Recuperé mi movilidad y me eché a llorar. " ¿ Donde está el Rey de todos estos inocentes ? Juro que lo pagará ".

Bolras Cap. 24º

Nada más cerrar el portón los jinetes se dividieron en dos y dieron la vuelta sobre si mismos. Volvieron a la posición inicial y se detuvieron. No entendíamos ninguno que es lo que pretendían, pensábamos que el ataque sería ya. Sonaron de nuevo los tambores y de fondo se escuchaba el sonido de las espadas golpeando y gritos de dolor que provenían de la muralla sur. Un paisano gritó. “ ¡ Hay que ayudar a los compañeros, ¿ Por qué no hacemos nada ? ! “ Esto siguió a un murmullo inconformista y Tony habló para calmarles. “ ¡ Si dejamos de defender el portón entraran con sus caballos y no podremos detenerles. Destruirán hasta la última señal de Bolras. Aguantad, os lo pido ! “. Aún así ninguno de nosotros estaba tranquilo ni sabía que estaba pasando. Alexauron se acercó por mi espalda y me susurro al oído. “ Ferny, tu misión a partir de hoy será otra “. Se dio cuenta de la inmensa preocupación que tenía por mis compañeros y agarró mi cabeza con sus manos. “ Ayúdales a luchar “. Otro destello me nubló la mente y pude ver la lucha como si estuviera allí mismo. Vi un soldado que tenía sujeto sobre el suelo a Jolu tras la muralla y a Miry a su espalda acabando con otro. Pensé en alto o al menos lo pensé. “ ¡ Miry, ayuda a Jolu, a tu espalda ! “. Para mi sorpresa Miry se giró, agarró de los pelos al soldado y le degolló. Luego ayudó a Jolu a levantarse y miró hacia los lados, seguramente buscándome. “ ¡ Sigue, lucha ! “. Fue corriendo al huerto donde la batalla se estaba realizando, Jolu la siguió. Mi visión se elevó sobre la muralla y vi al resto. Un par de los chicos ya yacían muertos en el suelo y los demás continuaban luchando contra un batallón bastante más numeroso. Un silbido me distrajo de mi trance. Una gran roca cayó a pocos metros de mi y fue rodando hasta derribar una de las casas. “ ¡ Catapultas ! “. Otra golpeó la muralla e hizo un gran agujero. Tony: “ Ferny, estamos perdidos “. El siguiente silbido nos hizo levantar la cabeza y vimos otra enorme roca que iba directa hacia el portón. Alexauron dirigió su brazo hacia ella con la palma de la mano abierta y la desvió hacia el llano. Casi nos estaban obligando a salir o acercarnos al lago dejando así la muralla desprotegida. Si conseguían abrir mas huecos en nuestro rustico muro, podrían saltar el foso con los caballos sin problemas. El primer avance fue para tenernos juntos en una zona y podernos aniquilar. Con el brujo defendiéndonos intente volver a mi trance para ayudar a mis amigos. No me costó mucho ya que mis ganas de ayudar eran grandes y también por esa cualidad que tenía de ponerme en el lugar de los demás. Me puse tras las lineas enemigas y descubrí a varios arqueros que esperaban por si perdía la infantería. También en ese momento supe que podía hablar a varios a la vez, a Sefy, Korde y Lyca. “ Atravesar las lineas e id a la acequia entre los sembrados “. Korde y Sefy terminaron de estoquear a sus contrincantes y empezaron a correr y gritar con las armas dando vueltas sobre su cabeza, entre los enemigos. Lyca extrañado, se quedó parado unos segundos y luego les siguió. Algunos de los soldados siguieron a los hermanos circunstancia que aprovechó Lyca para ir matándolos por la espalda según se acercaba a ellos. Cuando estaban apunto de llegar un fuerte golpe en mi cabeza y un zumbido me sacaron de nuevo. Otra roca golpeó el muro a nuestra izquierda y un trozo de él golpeó mi cabeza. Notaba como la sangre caía por mi sien y entraba en mi oído. Vi frente a mi a Virgy tumbada en el suelo y dolorida agarrándose la pierna. Alexauron desviaba todas las que apuntaban al portón, pero las que se alejaban de su radio de acción estaban destrozando el muro y las viviendas. Vi a Lydi arrodillada llorando junto al cuerpo inerte de Jun. Varias personas ya fueron golpeadas por las rocas y todos se concentraron alrededor del brujo. Alexauron cada vez reaccionaba más despacio y su brazo poco a poco empezó a temblar. Me interesé por el estado de mi mujer y llamé a Tomy. “ Tony, aún queda un paquete de Doly “. “ Si, aquí a mi espalda está “. “ Solo tu puedes hacerlo. Coge al mejor caballo y sal por la entrada norte. Bordea el bosque, los arqueros están demasiado lejos para alcanzarte cuando tengas las catapultas a tiro. Solo tenemos una oportunidad. Confiamos en ti “. Salió a la carrera a por su montura y se llevó una antorcha encendida. “ Alexauron no aguantará mucho más, parte ya “. Tony salió al galope con nuestras esperanzas. La imagen del brujo se hacía más preocupante y eso me impedía concentrarme para ayudar a los otros. Cada vez había más huecos en el muro y más heridos por el suelo. Las rocas que desviaba ya no iban solo hacia la explanada, una de ellas cayo sobre el almacén. Podíamos escuchar los quejidos de dolor de los animales que guardamos allí para protegerlos de la batalla. Al mirar hacia el almacén vi como los chicos regresaban. Una roca cayó en su dirección haciendo que saltaran hacia los lados. Les hice un gesto para que se quedaran allí de momento. Aquí no hacían falta más mártires. Calculé lo que podría tardar Tony en realizar su misión y si las fuerzas del brujo aguantarían hasta ese momento. Solo era cuestión de que acertara, él si aparecía en mis sueños. Vi como el capitán de los jinetes empezaba a pasear por delante de la formación levantando su arma, haciendo que los demás también lo hicieran. Los gritos al unísono de todos ellos se escuchaba entre los silbidos y golpeos de las rocas. Los gritos de dolor y el miedo se sentían con fuerza. Se notaba que la moral de nuestra gente estaba decayendo. “ Esperemos que Tony acierte con esa flecha “.

Bolras Cap. 23º

Repasé con la mirada los rostros de mis amigos y rabia e ira era todo lo que percibía. Mientras el ejército del rey se preparaba de nuevo para cargar intentábamos recoger la mayor cantidad de cuerpos de nuestro paisanos muertos. Los heridos se encontraban ya en el centro del poblado siendo atendidos por los médicos y varias voluntarias que hacían las veces de enfermeras. Todos se apresuraban con la recogida esperando el cambio de ritmo de la banda que indicaría el ataque. Yo no podía más que observar e intentar utilizar mi mente ya que mi cuerpo no respondía bien. Al estar impedido lo mejor sería que ocupara una posición en alto. Pedí a dos paisanos que me ayudaran a subir al escalón interior de la muralla. Tendría que aguantar el dolor de estar de pie, pero era un sacrificio mínimo viendo las bajas que sufrimos. Terminamos de recoger a nuestros muertos y la musiquilla aún no había cambiado. Pude observar como el nerviosismo se apoderó de todos. Podía ver a Lydia que reprochaba a Jun haberse quedado tras de mi durante la batalla. Ella estaba muy enfadada y gesticulaba con rabia, el solo escuchaba con la mirada en el suelo. Sefy casi se pega con uno de los soldados de Ivan. Este traía sobre el hombre una enorme espada idéntica a la de él. Menos mal que Korde salió al paso, recogió la de Sefy del suelo y se la entregó. Es curioso pero estos dos guerreros que estuvieron a punto de matarse empezaron a hablar jocosamente como si no estuviéramos en medio de una batalla. Lyca se llamaba el soldado y como pudimos saber más adelante su historia era muy parecida a la de Sefy. En esa percepción que me daba el contacto con los magos supuse que sería pieza importante para la libertad de Bolras. Miner que no tenía marido y que fue guerrera tenaz en la batalla, se dedicaba a consolar a las nuevas viudas y viudos, todos ellos ensangrentado y con sus armas preparadas. No había tiempo para solo llorar, había que estar preparados. Silvy y Say empezaron a Hablar con Sefy y Lyca. Jolu y Tony cargaban sus carcaj de flechas y animaban a los arqueros dándoles consejos, indicándoles donde les tenían que disparar a los caballos para que los jinetes cayeran. Miry se acercó a mi, con el mismo gesto que siempre esgrimía, pero al mirarme sonrió. “ ¿ Saldremos de esta verdad ? Yo se que tu lo sabes “. Yo, que había respondido a su sonrisa con otra, me puse serio. “ He tenido sueños sobre el futuro y tu aparecías, el problema es que hay algunos que aún no he visto “. Miry relajó la sonrisa. “ Ya han caído casi cincuenta y esto no ha terminado. Hazte a la idea de que perderemos algún amigo. Tu no, yo cuidaré de ti “. Se dio la vuelta y se marchó. Aunque me sentía seguro tras sus palabras y congratulado porque me consideraba un amigo, no paraba de pensar en las vidas perdidas y en las que perderíamos. Tuve otra de mis visiones. Doly: “ Yo cuidaré de vuestros hijos “. Levanté mi cabeza mirando hacia el sendero que venía por la orilla del lago. Vi acercarse a los que estaban en la cueva y podían coger un arma. Entre ellos estaba Vigy y junto a ella venía Alexauron flotando sobre el suelo. Los chicos le rodearon y le mostraron sus respetos. Virgy vino hasta mi para saludarme con un beso y un largo abrazo. Como yo no podía moverme bien, vinieron hasta mi posición para que nos explicara que hacía allí. Cuando estuvimos reunidos empezó a hablar. “ Necesitaréis de mi ayuda para superar esto. Hemos detectado una gran nobleza en vuestros actos y hemos reconocido la bondad de vuestros espíritus. Haré lo posible para que Bolras prevalezca “. No cabía el gozo en nosotros, y los contenidos sentimientos eufóricos se quedaban en meros gestos. “ Luchad como si yo no estuviera. No puedo garantizaros la vida a todos, no soy omnipotente, pero haré lo que pueda “. En todo ese rato Virgy y yo no deshicimos nuestro abrazo. Todos atendieron a la charla menos Jun, que solo estaba pendiente de Lydi aún enfadada. Tere, que saludó a Korde y luego se unió a las voluntarias para cuidar a los heridos. Silvy que solo tenía ojos para Lyca desde que le conoció y yo que sufrí otro de mis visiones, en las que vi una gran torre caer al suelo y el sol ponerse a su izquierda. No se cuanto tiempo estuve aislado de mi entorno, pero cada vez tardaba menos en interpretar aquellos mensajes. “ Sefy, Korde venid “ Se acercaron sin hacer aspavientos. “Tenemos que cubrir la entrada sur. No me preguntéis como sé que van a atacar por allí, pero lo tengo muy claro . Coged a los que creáis convenientes, la cantidad de soldados que atacarán la desconozco “. Korde: “ No pueden hacer un ataque muy numeroso sin que nos demos cuenta, les estamos viendo. Es solo para dividirnos “. Sefy:” Estoy de acuerdo, ese es su fin. Cogeremos a los mejores y con eso bastará “. Al primer guerrero que llamaron fue a Miry, ella no aceptó hasta que Tony no juro que no se separaría de mi, me dijo que me cuidaría. Los siguiente fueron Jolu, Lyca y otros diez chicos que durante la batalla mostraron destreza con la espada. A penas se habían separado del resto cuando sonaron los cuernos de la atalaya sur. Los que la iban a defender echaron a correr. Tony empezó a gritar a todos que no se movieran de la posición. Los tambores se callaron y el retumbar de las decenas de caballos al trote se empezó a oír. Lo tenían todo planeado, fue como dijo Korde. Un crujido se sintio y al girar la cabeza vi como la atalaya caía y sus dos ocupantes volaban hasta estrellarse contra las rocas. El paso de los caballos empezó poco a poco a ser más rápido y la tensión en todos subió hasta el límite. “ Ordené cerrar las puerta y esperar que se acercaran para acertarles con nuestras flechas. Vigy cogió el arco de uno de nuestros mártires y se puso a mi lado derecho. Solté el arco un momento para cogerle del cuello y besarle otra vez. No sé si será la última, ella no estaba en mis sueños.

Bolras Cap. 22º

Las estructuras se acercaban lentamente mientras la ansiedad de nuestros guerreros aumentaba. Las flechas que nos caían encima provocaba que apenas hubiéramos lanzado más de las nuestras y los soldados apagaron los fuegos que tenían. Sefy gritó fuerte. “ ¡ Trajeron los arietes para nada. Abriremos las puertas y lucharemos “. Todos empezaron a soltar gritos de aliento rompiendo el silencio que nos dominó durante unos instantes, tenían que saber de nuestro arrojo. Entre nuestros arqueros ya sufrimos también varias bajas y les dijimos que lo dejaran hasta que abriéramos el portalón. Varias flechas de fuego alcanzaron las atalayas haciendo que tuviéramos que bajar todos de ellas. Me situé en un lateral de la entrada con mi arco y mis dagas. Allí podía ver a mis hermanos dispuestos a morir por nuestra libertad y varias lagrimas de nuevo cayeron de mis ojos. “Tengo que controlarme. Me estoy volviendo muy sensible “. Pasé mi manga por la cara y me reincorporé con gesto serio. “ ¡ Es nuestro momento. Este es nuestro principio o nuestro fin. Tenéis la oportunidad de elegir. Por primera en nuestras manos están nuestras vidas. Todo ahora somos nosotros. ! “ Alcé mi puño derecho y grité. Todos respondieron, pero no era el primer discurso. Todos mis compañeros del consejo ya lo hicieron y varias veces. Solo quería que supieran que contaban conmigo, aunque estuviera impedido. El paso lento de los asedios seguía acompañado de una incesante lluvia de flechas. Tony: “ Ellos nos dirán el momento, en cuanto dejen de caer flechas “. Sefy, Miry y Korde cuando vieron que ya estaban muy cerca, empezaron a luchar por el espacio justo en la unión de las dos puertas. Querían ser los primeros en asestar un golpe. Tony se posicionó justo detrás de ellos con Jolu y armaron sus arcos. Todos los demás que lucharían cuerpo a cuerpo se colocaron a los lados del portalón para poder seguir esquivando las flechas. Los arqueros del muro esperaban agachados el momento. Se ve que Sefy les convenció y se hizo con el hueco. Yo ya sabía que el primer golpe sería suyo. Si no podría llevarse por delante algún compañero. Miry y Korde se pusieron detrás. Solo quedaba esperar que la lluvia cesara y comenzar. Yo también armé mi arco y Jun se puso junto a mi con su espada y su escudo. Poco a poco la lluvia cesó y la infantería que se encontraba tras los asedios empezó a avanzar. Nuestros arqueros salieron y empezaron a disparar a las lineas traseras. Abrimos las puertas y Sefy salió arrastrando su enorme espada que aguantaba con las dos manos por su derecha. El grito que dio fue secundado por todos y todos salieron detrás. Cuando se encontró a distancia soltó la espada haciendo un semicírculo a la altura de la cabeza. El primer soldado pudo esquivar el golpe, pero los tres siguientes no. El que se salvo llevaba una maza con la que golpeó a Sefy en la nuca ya que la inercia le giró. Aunque llevaba un casco de placas cayó de rodillas conmocionado. Vi a Korde a su derecha, estaba estoqueando a un soldado y no le dio tiempo de reaccionar, cuando el otro levantó de nuevo su maza apuntando a la cabeza de Sefy. Una fecha certera de Tony atravesó el cuello de este que cayo hacia atrás. Casi en el mismo segundo otro soldado vio la oportunidad de ejecutarle y cuando levantaba su espada para decapitarle apareció Miry de la nada por detrás de él. Clavó una de sus dagas en un oído la otra en el otro, salvo de un intenso dolor al soldado girando violentamente sus brazos y partiéndole el cuello. Sacó rápido las dagas de la cabeza de aquel hombre y se agachó. Otro soldado rompió en cachos la cabeza de su difunto compañero con la maza que era para Miry. Esta rodó por el suelo y clavo su daga derecha en el perineo. Cuando el soldado cayó de dolor le libero con la otra en su nuca. Sefy agitó su cabeza varias veces y se incorporó. El sonido de los metales chocando y los gritos de dolor era todo lo que se escuchaba allí. Soltó la espada grande y sacó de su cinto una espada corta y una daga. Esgrimió una sonrisa de esas de cuando se vuelve loco. Se unió a todos los demás en la lucha con una destreza envidiable. Las guerreras del lago rodearon a la batalla y se encontraban acuchillando a los arqueros y luchando con la infantería que se encontraba retrasada en el flanco izquierdo. La lucha era tan densa que los arqueros tomaron sus armas de mano y se unieron. Yo me sentí mas inútil que nunca, apenas me mantenía en pie. Los asedio al ver nuestro portalón abierto se quedaron abandonados a pocos metros del muro y sus soldados salieron también a luchar. Algunos de ellos con pañuelos verdes sorprendiendo claramente al enemigo. En ese momento solo veía caer cuerpos de uno y otro bando y en mi creciente pena algo me hizo coger de nuevo mi arco. Es como si mis manos estuvieran dirigidas. Empece a lanzar flechas hacia la multitud, acertando una y otra vez en el enemigo. Yo me dejé llevar porque ya sabía que pasaba. De repente un soldado entró y se dirigió a mi. Escuché unos gritos y vi a lydi y a Silvy entrando también. Lydi le dio un gran golpe en la cabeza con su maza y cuando se tambaleó Silvy le ayudo a caer clavando su cuchillo en su espalda. No hay tiempo de agradecer en una batalla y solo les guiñé el ojo. Seguimos cargando mi arco y disparando con precisión al enemigo. De repente apareció Sefy por la entrada. “ ¿ Estas bien? “. Venía totalmente ensangrentado, pero al ver como caminaba y me hablaba estaba claro que no era suya. “ Han batido en retirada. La caballería está lista. No creo que tarden mucho. Hasta que recompongan la infantería “. “Ayúdame entonces a ir fuera “. Sefy me ayudó y pude escuchar como sus tambores y cornetas volvían con el soniquete de antes de la batalla. Recogimos a la mayor cantidad de heridos que pudimos y preparamos una picas que teníamos previamente hechas. Nos angustiaba que los cuerpos de nuestros muertos no pudieran ser recogidos, pero esto ayudo a que la rabia nos dominara más. “ ¡ Vamos, os estamos esperando ! “ Un paisano grito esto provocando más gritos de aliento que derivaron en una burla del enemigo y risas. Liberaban tensión para estar más concentrados. Yo la verdad que lo pensé. “ Vamos, venid ya “.

Bolras Cap. 21º

Una vez todos en nuestros puestos aún hubo que esperar varias horas hasta que comenzara la batalla. A la gente ya no le quedaba nerviosismo que quemar, solo querían empezar para conocer su destino. Desde mi posición podía ver las estructuras alineadas frente a su campamento. Los tambores cesaron y un silencio que solo las alimañas conocían allí se apodero de todo el llano. Pasaron varios minutos en los que solo leves susurros era lo que se escuchaba. También se oían las manos apretando las empuñaduras, las cuerdas de los arcos tensándose y alguna arenga de Sefy que se sentía en todo el campo de batalla, con la banda sonora de la cascada de fondo. Los tambores volvieron a sonar, esta vez acompasados a ritmo lento. Las estructuras se elevaron y empezaron a avanzar despacio esquivando las rocas. Tras ellas se posicionó la infantería y los arqueros, la caballería esperaba paciente observando el avance. Los asedios eran rectangulares con una de sus partes más largas mirando hacia nosotros. En el centro asomaba la punta del ariete y la parte de atrás estaba abierta. Estaba claro que había que usar fuego, si no fuera por la brea sería imposible impedir que al menos uno de ellos llegara hasta el portalón. La distancia era mucha aún para nuestras flechas y hubo que esperar más. Escuché gritos de batalla procedentes del lago. Gire mi cabeza y vi como se cercaban decenas de pequeñas barcas con entre cuatro y cinco soldados cada una. Las chicas que estaban junto al lago empezaron a lanzar flechas que fueron repelidas por sus escudos, muy pocas alcanzaron su objetivo. Vi que parte de los que protegían la muralla quisieron acercarse a ayudar. “ ¡ Sefy, Korde, que todos se queden en sus puestos ! “ Me hicieron caso y retuvieron a los compañeros que no paraban de mirar como las barcas se acercaban. Los asedios aún no estaban a distancia. Las miradas se repartían entre el paso lento del ejército por el llano y la oriila del lago. No tuvimos tiempo de llevar brea hasta ellas y así hundir alguna de las barcas sería imposible. Yo seguía confiando en lo que me dijeron los magos y tuve que pedir varias veces más que no se movieran de sus puestos. Volví mi mirada al llano y vi que aún no estaban a distancia. Las barcas se acercaban cada vez más y la impaciencia de mis compañeros también. “ ¡ Rápido disparad ! “ Sefy se dio cuenta que el enemigo se encontraba ya a distancia. Las flechas incandescentes empezaron a volar desde el muro hacia los asedios, pero lo único que ardía eran los astiles de estas. El experimentado ejercito del rey ya lo tenía previsto, la madera estaba humedecida y algunos de los soldados portaban cubos con agua para sofocar nuestros fuegos. “ ¡ No debemos parar, seguid disparando ! “ Korde y Sefy no dejaban que ninguno desistiera de su tarea. Había que seguir lanzando las flechas incendiarias. Tony y yo esperábamos que se acercaran un poco más para que cuando nuestras puntas con paquetes atadas golpearan las rocas lo hicieran con más fuerza. Así tendríamos más posibilidades de conseguir las explosiones. Nuestro insistente fuego hizo mella en algunas, pero aún no era suficiente. Las flechas del enemigo empezaron a caer sobre nuestras cabezas, no todos pudieron escapar a tiempo causando nuestras primeras bajas. Intentaron salvar algún herido pero en pocos segundos eran varias las flechas que cada uno tenían clavadas, murieron todos. La rabia empezó a dominarnos y se empezaron a escuchas vítores por los ancestros, por Goday y por Bolras. Ya había olvidado las barcas cuando dejé de escuchar la cascada. Giré mi cabeza y vi la cueva al descubierto, la cascada se secó de repente. Las aguas del lago se tornaron tranquilas y las barcas avanzaban más rápido. Vi como nuestras guerreras corrían para alejarse de la orilla, recordando lo que les dije. Los soldados deshicieron sus armaduras de escudo y empezaron a gritar. Ya estaban a pocos metros cuando todo tembló. Una enorme lengua de cristalina agua de la montaña cayó por la cascada y golpeó el lago creando una enorme ola de varios metros de altura. Esta avanzó haciendo desaparecer a los soldados y parte de las casas y del huerto. Eso era lo de menos, nuestra retaguardia estaba protegida. Algunos soldados, los que sabían nadar o no fueron engullidos por la ola, llegaron a la orilla. Nuestras heroínas les dieron muerte a cuchillo sin contemplaciones y en algunos casos disputándose la presa. Cuando se aseguraron que no quedaba ninguno corrieron hacia la muralla a ayudar, pero tuvieron que pararse ante la lluvia de proyectiles que caía del cielo. “ ¡ Ferny, vamos es el momento ! “ Gire la cabeza y apunté, mi arco que estaba armado desde el principio. Tony: “ Yo al de enfrente, tu al de su izquierda “. Hice un gesto con la mano y tensamos las cuerdas. “ ¡ Tony espera ! “ Vi que en el objetivo de Tony, asomaba un pañuelo verde por el hueco del ariete. Tony “ Ya lo he visto “. Apunto al de su lado y lanzamos los paquetes. Solo estalló el que lanzó Tony esparciendo pedazos de madera y cuerpos a todos lados. La metralla hizo un gran hueco en las lineas de infantería que iban detrás. Esto detuvo durante unos segundos el avance. Si algo no se esperaban era eso y se empezaba a notar algo de indecisión entre ellos. Volvimos a cargar los arcos y de dos disparos certeros otras dos estructuras salieron por lo aires. Ya solo nos quedaba una y le dije a Tony que la usara bien. En el portalón nuestros guerreros ya deseaban que se abriera, era cuestión de que se acercaran un poco más, para evitar las flechas. Yo encendí la brea y me sumé a mis compañeros. Vi a todos ellos impacientes, convencidos de la victoria tras las explosiones y la gran ola. Miriam, Say, Lydi y Silvi a un lado con las guerreras del lago. Korde, Sefy, Jolu y Jun al otro. Ivan y sus soldados listos también. “ Solo hemos empezado “.

Bolras Cap. 20º

Tardé en conciliar el sueño y de liviano por la tensión, me despertaron los primeros tambores y cornetas del ejercito llamando a filas a los soldados. Cuando me acosté aún se escuchaban los martillos de los carpinteros que estaban preparando las estructuras. “ Parece que ya terminaron. Si ellos se preparan nosotros debemos hacerlo también “. Me incorporé despacio por mis dolores y me acerqué a la puerta. Apenas había dormido un par de horas. Era plena madrugada y el ajetreo en el poblado ya era grande. A lo lejos vi a Virgy que se acercaba. Nos saludamos con un beso. “ ¿Por que quitaste la guardia de la cueva? Explícamelo por favor “. Estaba preocupada de verdad. “ Allí viven los magos, no dejarán que entren. Tranquila, ya me lo dijeron “. El rosto le cambió pero solo un poco. Yo sabía que confiaba en mi, pero sus hijas eran el combustible de su inconformismo. “ No quiero perderos. Nunca os pondría en peligro “. Nos dimos otros leve beso. “ Me tengo que ir, suerte “. “ La tendremos “. Por allí pasaban Sefy y Korde que también se despertaron con el concierto. “ Hola chicos “. Korde: “ Hay que preparase, ya no queda nada “. “ Quiero hablar con todos. Por favor decidles que vengan a la plaza “. Sabía que no atacarían hasta que el sol empezara a aportar su luz a la batalla. Sefy: “ Voy a avisarles “. Korde me ayudó a llegar al centro y subirme en el pozo. Luego se fue a ayudar a su hermano a llamar a la gente. Permanecí sentado sobre las piedras mientras la plaza se iba llenando. Todos me saludaban y esperaban pacientemente que llegara el resto. Cuando vinieron todos menos los que estaban de guardia, pedí a Korde y Sefy que me ayudaran a incorporarme. Pude ponerme de pie sujeto de ambas caderas por mis compañeros y apoyado en el bastón. Mire a mi alrededor y seguí viendo las caras de convencimiento en la gente. No me costaría mucho alentarles. “ ¡ Amigos, paisanos, hermanos, ciudadanos de Bolras, hijos de Goday. Hoy afrontaremos la batalla. No una cualquiera, si no en la que nos jugamos nuestra libertad e identidad. Hoy se pondrá en juego el orgullo de generaciones enteras de antepasados que vivieron en estas tierras desde que los hombres recuerdan. Hoy les tenemos que agradecer estar aquí defendiéndolo ! “. Tuve que parar un momento ante los vítores de mis compañeros. “ ¡ Pensad que si ganamos esta batalla todo el norte del territorio será libre. Este es el primer paso para la libretad total de nuestro pueblo ! ¡ Por Goday ! “ Todos repitieron. “ Por Bolras, por la libertad “. Todos secundaron mis palabras y alzaron sus armas. “ ¡ Desearía agradecer en nombre de Bolras a los soldados que han sido fieles a su sangre. En cuanto termine la batalla podréis poner a salvo a vuestras familias tras nuestras murallas si os fuera necesario “. Ivan se acercó a mi posición y se giró hacia el gentío. “ ¡ Creo que hablo en nombre de todos mis compañeros ! “ El resto de soldados asintió. “ ¡ Gracias a vosotros por hacer factible nuestro sueño ! “. Con la ayuda de Korde y Sefy bajé del pozo y me fundí en un abrazo con Ivan. El estruendo eufórico de los allí reunidos sonó más fuerte que los tambores enemigos. Notamos que pararon un momento, seguramente su general quería escuchar. Otros puntos más para la batalla, ya sabían que estábamos unidos y listos. Aunque tuviéramos que esperar aún unas horas, preferimos posicionarnos ya para el combate. Iba a ser una tarea difícil subirme a la atalaya pero con paciencia y algunos dolores pude subir. Tony esperaba en la base por si llegaban con la brea. Recordé otro de los mensajes de los magos. “ ¡ Tony, Dile a Jun que te de los paquetes de Doly “. Tony me hizo un gesto con la mano y fue a por ellos. Desde mi posición en la atalaya, podía ver las rocas que por todo el llano sobresalían. Si la brea no llegaba a tiempo podría atar los paquetes a las flechas y lanzarlos contra ellas cuando las estructuras pasaran cerca. La explosión les haría salir por los aires. Más que la brea echaba de menos las habilidades de Miry y Jolu en batalla. “ Espero que vuelvan a tiempo “. El soniquete repetitivo que salía del campamento enemigo cambió. Ahora solo se oía unos tambores con un golpeo matemático y amenazante. En cuanto la luz se hiciera atacarían. Tony regresó con los paquetes y me los echo en la cesta que tenían las atalayas para abastecer a la guardia de cualquier necesidad. “ Tony, deja a alguien que nos mande brea cuando llegue y sube ya. Tengo que explicarte como lo haremos “. Habló con uno de los que guardaban el portalón y subió conmigo. Le expliqué lo que haríamos con los paquetes y preparó las flechas ya que yo era incapaz de atar nada. Tony era el mejor arquero que teníamos y si alguien tenía que realizar esa tarea era el. Las estrellas poco a poco dejaban de verse acercando nuestro juicio final a su principio. Por el paso de montaña vimos unas sombras que se acercaban. Aún nos quedaba tiempo para distribuir el combustible por los arqueros de la muralla central. Tony y yo ya teníamos todo listo. Sefy y Korde no paraban de alentar a todo el mundo con arengas que creaban en la gente anhelo de libertad. Miré hacia el lago y la cascada. Volví a pensar en mi familia y no se si por el momento, pero sentí que quería a las niñas y amaba a Virgy. Con mi arco en el artilugio, tensaba una y otra vez la cuerda. No comprobaba nada, solo estaba nervioso. Vi como nuestros expedicionarios repartían la brea por todos los puestos. Todos los guerreros estaban aquí. Lo siguiente que recordaré será nuestra última oportunidad. Si vivo para hacerlo.

Bolras Cap. 19º

Estuvimos un buen rato observando como los niños jugaban en la orilla. Como la cascada levantaba nuestro arcoiris particular. Como las olas que esta provocaba en el lago golpeaban contra las rocas y la playa. La montaña se erigía imponente en la otra orilla, con unas leves nubes de velo. Miré a mi izquierda como final de mi recorrido y vi los rápidos que daban paso al río. No los veía desde mi posición, pero si el agua que salia despedida tras golpear contra las rocas. Más allá el bosque y un poco más el rostro de Virgy. “ ¿Que te pasa Ferny? “ Recordé un pequeño claro antes de los rápidos y lo que pensé cuando lo vi por primera vez. Era el sitio perfecto para tener una cabaña con un embarcadero. Eso fue lo que nublo mi mente. “ Rápido, tengo que hablar con los chicos “. Ya reunidos en la trasera de la cantina lo debatimos. Tomé la palabra para explicarles lo que descubrí. “Ya sé porque tardan tanto los soldados del Conde. ¿ Recordáis el claro antes de los rápidos ? Estoy seguro que nos atacaran por el lago también, con barcas. Tenemos que dejar guardia en el lago y en la cascada “. Korde: “ Eso debilitará la defensa del muro, espero que estés realmente seguro “. Tony: “Yo creo que tienes razón. Conozco ese lugar y es el sitio perfecto para hacerlo. Además como dices eso explica la tardanza. Dejamos de atacarles hace un día y no estaban tan lejos “. Nos quedó claro que el ataque por el lago llegaría y yo volví a recordar las palabras de Alexauron. Cuando decidimos quienes protegerían la retaguardia se las repetí. “Recordad, si el lago se calla corred y alejaros de él “. Habiendo organizado de nuevo las defensas, el ejercito del Conde ya empezaba a asomar por el paso de Aguas de Goday. Otra oleada de soldados con pañuelos verdes llegó hasta la puerta. Treinta hombres más que fueron recibidos con euforia por todos. Nos contaron que los oficiales empezaron a investigar lo de los pañuelos y muchos tuvieron que quemarlos ya que a los que descubrieron los ejecutaron. Aunque no estuvieran aquí sabíamos que aún teníamos a nuestros paisanos de nuestro lado. Otro punto más de moral. No había llegado el ocaso y postrado en mi silla de la cantina, veía salir y entrar a los habitantes de Bolras. Les salía la tensión por los gestos y las expresiones. Imaginaban una y otra vez como sería la batalla y como actuarían en diferentes situaciones. Yo no hacía más que observarles y congratularme, todo esto fue un sueño de diez familias exiliadas y ahora se había convertido en la ilusión de todo un pueblo. En mi dicha tuve otro de los ya habituales mensajes telepáticos de los magos. Doly: “ ¡ No queremos armas aquí ! “. Alexauron: “ No harán falta “. Sefy estaba muy cerca con Say y les llamé. “Hay que quitar la guardia de la cueva “. Say “ Después de lo que nos has dicho del ataque por el lago. Es una locura “. “ Confiar en mí. Se lo que os digo “. Sefy: “ ¿Vas tu? “. Say hincho el pecho. Aun que nunca tuvo protagonismo en la escala de mando de Bolras lo haría con seguridad. Tenía carácter de sobra y un as en la manga. “ Si no me hacen caso les diré que vendrás tu. Saldrán seguro “. Los tres reímos y Say marchó. “ Sefy, ponlos donde más falta haga “. “Claro. ¿ Como te encuentras? “ Puse un gesto que ni yo sabría decir que significaba. “ Raro, me encuentro raro “. Sefy me miró a los ojos y se sinceró. “ A mi Bolras me a cambiado la vida, no solo a mi a todos los que aquí estamos. No me vale vivir si no sigo siendo quién soy ahora “. “ Lo sé Sefy, lo conseguiremos “. “Claro que si cachorro, ya verás “. Luego me atusó el pelo y se marchó. Desde que adoptó aquellas dos crías de lobo, no hacía más que llamarle a todo el mundo así. Bueno, eso por lo menos le hacía más tierno en su rudeza. El sol comenzaba a caer y las antorchas ya estaban encendidas. Miry entró por la puerta con el resto del consejo. “ ¿ Donde estuviste ? Te echaba de menos “. Fue Bordeando el bosque hasta las cabañas de los oficiales. “Estaban demasiado protegidos. Si no alguno hubiera ciado. Lo importante es que ya sé como son las estructuras, aunque es lo único que pude averiguar. Son Como caparazones de tortuga. Dentro en el centro irán los arietes y a los lados los sujetan soldados de infantería. Se protegen de las flechas, incluso de las espadas. Nunca vi una ingeniería igual. No hay más tipos diferentes de estructuras, no consideran que nuestro muro requiera más “. Todos quedamos en silencio unos segundos, pensado qué aportar a lo ya dicho. Sefy: “ Fuego, solo se me ocurre eso “. No encontramos otra solución. ¿ Como hacer que las flechas en su vuelo mantuvieran el fuego encendido ? Brea, todo pasaba por ir al otro lado de la montaña a por brea. Esto estaba al norte precisamente por el paso de montaña, que ahora se encontraba taponado por rocas, metal y cuerpos en descomposición. Estaba claro que esta misión estaba destinada a Miry, Jolu y un par de chicos más que compartían su habilidad en la montaña. Marcharon casi al momento. Con el sol agonizando en naranjas y rojos se perdieron dando saltos entre las rocas. ¿ Cómo no pensamos antes en eso ? El resto tomo sus puestos de guardia o se fue a dormir con sus armas. Mañana seguramente el orgullo de Bolras se pondrá en juego. Ayudado por Miner que también iba a dormir, fui a casa. “ Puede que sea nuestra última noche. Quédate conmigo “. “ Si no estuvieras lisiado seguro “. Los dos echamos a reír y se marchó. Virgy y las niñas hoy dormían en casa de su hermano que se encontraba más cerca de la cascada. Me quedé tumbado, pero no tenía nada de sueño. Todo me daba vueltas en la cabeza sin dejarme un respiro. Intenté por un momento pensar en otras cosas y me acordé de Fina, pero también vi a mi familia actual y me sentí feliz. “ Duérmete ya que mañana hay que estar despierto “.

Bolras Cap. 18º

*Estuvimos otro rato buscando la manera de mejorar el artilugio. Entraron Say y Silvy con otras diez mujeres. Llevaban todas sus espadas y arcos, también vestían petos de cuero. Les saludé: “ ¿Listas para la batalla? ” Say: “ Ya lo ves Ferny, venimos a reponer fuerzas, nos toca guardia ". El rato que Tony y yo buscábamos mejoras para el invento de Lydi, el matrimonio y Miner estuvieron en la cocina preparando los alimentos para el cambio de guardia. Tony se levantó y se puso en medio de las mesas que ocupaban las mujeres: “ Solo deciros que estamos orgullosos de vosotras, ¡Por Bolras! ¡Por Goday! , levantaron las armas y lo repitieron un par de veces. Tony regresó a nuestra mesa, “ Bien hecho Tony ". A todos los soldados antes de la batalla intentábamos aumentarles el coraje, ellas no serían menos. Tony: “ Ahora todos somos soldados de Bolras, incluso los que defienden a nuestros niños en la cascada ". Eso me hizo pensar en mi familia. Silvy y Say estaban sentadas junto a nuestra mesa. “ Chicas, ¿Quién se queda al final en la cascada? “ Say: “Se quedarán Virgy y su cuñada, un par de mujeres más y los heridos. También los ancianos que no pueden disparar una flecha. “ Esbocé un gesto triste, quería despedirme de ellas de verdad, porque igual no las volvería a ver. Sé que estarán bien. Los magos no dejarán que ocurra una masacre en su propia casa. Silvy: “ Ya estamos listos para la batalla " Miner y Jun salieron de la cocina con pescado asado y unas verduras cocidas. Lydi salió detrás de ellos y al igual que Tony animó a los soldados pero de mesa en mesa. Les provocaba las risas con frases como “ Si no lucháis como hombres os escupiré en la comida ” y otras ocurrencias absurdas más. Aquí todos trabajábamos para que esto fuera posible. Unos minutos después se empezó a escuchar unos gritos como si los soldados estuvieran cargando. El nerviosismo se apoderó de todos y dejando la comida salieron de la cantina. Yo no podía moverme y me quedé en silencio intentando escuchar algo. Otro chispazo más y otra visión. Alexauron: “ Cuando el lago y la cascada se callen, que no te coja en la orilla ", yo ya me daba cuenta que estos acertijos tenían que ver con la batalla y sin duda este era de los que tenían un mensaje claro. No me quedaba otra que confesar a todos mis conversaciones telepáticas con los magos. Escuché como abrían el portalón y algunos gritos de ánimo y algarabía, debía ser Iván con sus hombres. Regresaron las chicas a terminar de comer y me lo confirmaron. Pocos minutos después entraron todos los del consejo con él. Iván: “Cuanto tiempo Ferny, ya me han dicho que tuviste un accidente ”. Se acercó y chocamos la mano. Yo levante mi mano izquierda para que viera las consecuencias.“ Con nosotros vienen dos médicos, ya los mandé avisar ”. Al final solo vinieron unos ochenta hombres de los ciento cincuenta que se supone vendrían. Iván: “ Muchos se echaron atrás en el último momento. Hay que tener mucho valor para ponerse en contra del Rey ". Nos explicó también que la batalla empezaría cuando llegaran las tropas del sur, aún no sabían lo ocurrido a la infantería del paso y le sorprendió gratamente que pudiéramos detenerles. Jun hizo una gran hoguera en el centro del poblado y empezaron a asar unos pollos para darles de comer a los soldados. Sefy: “A pesar de que seáis menos de lo que esperábamos yo creo que podremos defendernos bien”. Iván: “ Si han hecho esto es por que lo darán todo por Goday, eso no lo dudéis. Los distribuiré por el muro en espera del ataque ", le explicamos de la necesidad de reforzar la zona sur y él nos dijo que atacarían de cara, contra la puerta. Eso es lo que tenía oído de sus superiores, aún así preferíamos estar prevenidos. Uno de los médicos llegó para examinarme la mano, cuando sacó la venda hizo un gesto de desaprobación con la cabeza: “Se está gangrenando. ¿No sientes dolor? ".“ No, apenas un cosquilleo de vez en cuando ". El médico me miró a los ojos: “ Tenemos que amputarla, sino morirás ". Esa mano estaba maldita y aunque no hubiera sido necesario era lo mejor que se podía hacer. “ ¿Aguantaré hasta que termine todo? ", el médico asintió: “ Pero en cuanto termine la batalla, si aún estamos aquí, habrá que hacerlo ", se marchó y quedaron todos en silencio. “ No pasa nada chicos, es mejor así", Korde me dio una palmada en la espalda, por fín en un lugar que no me dolía. “ Debo contaros algo importante y que puede cambiar la planificación de la defensa ". Les conté a todos mis visiones. Me dejó frío que no les sorprendiera, como si ya lo supieran o como si lo esperaran. Decidimos poner guardia en la zona que daba al lago, por donde no había muro. No pensábamos que vinieran por allí ya que todo el lago se encontraba por su otra orilla contra la montaña. Decidimos hacer caso a las palabras de Alexauron y no perderle ojo. Seguimos hablando durante un buen rato y como siempre dándole vueltas a todo hasta no quedar duda alguna. Yo me posicionaría con Tony en una de las atalayas junto a la puerta, desde allí podría ver todo lo que ocurriera y así ayudar a la estrategia. Ya estaban las cartas echadas. Juntamos nuestras manos: “¡Por Goday, por Bolras!”. Todos los que allí estaban lo repitieron. Según Iván no atacarían hasta mañana. Las estructuras estaban por hacer y el ejército del sur aún no había llegado, era más numeroso y el paso desde Aguas de Goday era estrecho y sinuoso. Le pedí a los chicos que me ayudaran para ir a la cascada, quería ver a mi familia. Cuando salíamos vi a Virgy y las niñas que se acercaban. Venían de comer pollo en la hoguera, las niñas me abrazaron con cuidado, ya aleccionadas por su madre. Virgy “ ¿Qué tal te encuentras? ”, “ Mucho mejor, gracias ”, y me besó. Los chicos se fueron y las niñas me ayudaron a llegar a casa, debía descansar. Esperé el momento en que las niñas se fueron a jugar para contarle a mi mujer lo de las visiones. Ella se mostró preocupada, pero en la confianza que teníamos me confesó que sabía que era especial. Yo no lo creo, pero si todo el mundo lo ve normal, lo asumiré. No llegaba el medio día por que el tiempo iba despacio. Volví a salir de la casa junto a Virgy y nos acercamos a la orilla del lago. “ Qué lugar tan bonito ”.

Bolras Cap. 17º

Jolu y yo estuvimos charlando otro buen rato mientras Virgy fue a llevar a las niñas con su hermano. Yo le dije que no era necesario, que no molestaban. Ella sentenció con un, “Las conozco como si fueran mis hijas” y una sonrisa. Cuando regresó, Jolu ya se estaba marchando. Se despidió con un gesto de ánimo desde la puerta. Virgy empezó a preparar una infusión de las que toma para los dolores menstruales, junto con las que me quedaban de la infección de la herida anterior. Al no estar el médico, teníamos que apañarnos con los remedios heredados de generación en generación, esos que solo dan la experiencia y conocer nuestro entorno. “Bueno Ferny ahora me toca a mi cuidarte”. “Te lo agradezco de verdad”. “No me preguntes, pero sabía que algún día estaríamos juntos”. Era curioso, pero hasta ahora no habíamos hablado sobre nuestra relación y además lo hicimos con gran naturalidad. Hablamos hasta que el tremendo golpe, el cansancio por la lucha contra la muerte y la infusión con un poco de licor de Jun, hicieron mella en mi. No podía decir dos palabras sin soltar un bostezo. “Venga échate a dormir”. Me empujó levemente para que me acostara y me tapó con la manta. Sentí sus labios en mi frente y luego me dormí. Tuve unas terribles pesadillas que me hacían revolverme en la cama. Eso me provocaba dolor y me despertaba. Me sucedía como con las visiones. Podía ver trazos de una gran batalla en la explanada, pero al despertar no recordaba apenas nada. Una de las veces que me desperté en plena madrugada, pude sentir mucho movimiento y excitación por el poblado. Sigilosamente cogí mis bastones e intente salir para enterarme de que ocurría. Cuando ya casi había llegado a la puerta Virgy despertó. Yo esperaba una reprimenda y ella metió sus hombros bajo mi brazo y me ayudó a salir. Vi a Sefy y Korde en casa del herrero, afilando sus espadas y sacando lustre a las armaduras de placas que pudimos conseguir. El resto estaban también preparándose. Los carcaj estaban llenos de flechas y los arcos bien tensadas sus cuerdas. Los que lucharían a espada tenían puestas las mallas despojadas de los soldados muertos y se repartían a suertes los escudos, unos mejores que otros. Giré la cabeza hacia el muro y vi unas columnas de humo que subían cercanas al bosque, por el camino de Llanera. “Ya llegaron los de Perímera. Dentro de muy poco tiempo sabremos nuestro destino”. Me giré y vi la cara de preocupación de Virgy. “Ve a hablar con tu cuñada. No creo que ataquen hasta mañana, pero hay que ir decidiendo quién irá con los niños a la cascada”. “No te puedo dejar aquí solo ahora”. “Tienes razón. Ayúdame antes a llegar a la cantina y cuando te vayas avisa a alguno de los chicos, me quiero reunir con ellos, por favor”. Llegando tuve otra alucinación en forma de destello en la que Alexauron me decía: “ Si golpeas la madera, sea con metal o con piedra, no suelta chispa”. Sacudí mi cabeza y me quedé un momento pensando. Virgy: “¿Estas bien?”. “Si, si, solo me dio un pinchazo la cadera”. Seguimos caminando mientras pensaba que quería decir el mago con aquellas palabras. Por lo menos ya podía recordar una frase completa. Me senté en nuestra mesa de siempre y me despedí de mi mujer. Miner estaba en el mostrador y podía escuchar a Jun y Lydi hablando en la cocina. Miner: “Menudo susto me diste. ¿Como estas?”. “Ahora mismo hambriento” y sonreí. “Bueno eso significa que estás mejor. Voy a calentarte algo”. Jun salió de la cocina y se acercó a mi. “Justo es lo que debes hacer, comer algo”. Puso esparto en un cuenco y una vela en el medio. Empezó a golpear dos piedras mientras nombraba a todos los ancestros ilustres. Grandes cazadores, guerreros y benefactores de Goday. Estas soltaban chispas al golpear, hasta que Jun sopló y una llama surgió. Otro destello me veló los ojos. Doly: "¡Eso es!”. Me quedé mirando como el esparto hacía que la vela se derritiera sin arder su mecha. Pero solo fue un reflejo en mis ojos, ahora si que no entendía nada. Mi mente estaba volando a gran velocidad, buscando una respuesta a los mensajes. Me desperté de mi abstracción cuando Jun sopló las cenizas del esparto y algunas me cayeron en la cara. Sacó la cera derretida y la puso sobre la mesa después de haberla soplado un par de veces más. La observó unos segundos mientras yo le observaba a él. “Si los ancestros no se equivocan, el próximo verano seguiremos aquí. Lo que no me dicen es quienes de nosotros”. Esas palabras eran alentadoras. Nosotros no creíamos en un dios todopoderoso como en el reino, creíamos en nuestro entorno, en nuestros semejantes y sobre todo en nuestros ancestros, conocidos o no, pero que nos transmitieron los conocimientos para poder sobrevivir. Confiábamos mucho en ellos, por eso fue confortable oír esas palabras. Tony entró por la puerta y se sentó con nosotros. “Ya nos reunimos antes, no queríamos despertarte”. Yo asentí con la cabeza. “Ya está todo preparado. El único problema es que nos han faltado varios metros de fosa sin poner las picas, justo por el sur, por donde vienen los hombres del Conde. Hemos reforzado la defensa por allí. Aún no hemos podido hablar con Ivan, pero los que cuidan la puerta están preparados para abrirla cuando vengan”. Así me estuvo explicando la estrategia decidida durante varios minutos. “Lo que más me duele es no poder ayudaros”. Jun: “Tendrás que ir a la cascada tu también”. El gesto de ambos era serio. “Jamás, mi mano derecha aún puede empuñar un arma”. Esto lo dije soltando unas lagrimas que no pude disimular. Jun se echó a reir. “Tranquilo que esto lo tenemos solucionado. ¡Lydi! ¿Como va eso?”. Lydi: “¡Ya voy, casi está!” Tony y yo nos miramos extrañados. “A saber que traman”. Dijo Tony. Lydi salió de la cocina con un gran tenedor de madera de tres puntas, de las cuales había quitado la de el medio. También un rollo de cordel y una tijera. Ató el tenedor a mi antebrazo poniendo entre medias algodón para que no me causara mas daño. Lo ató por decenas de sitios haciendo que no se moviera ni un poco. Tony y yo seguíamos sin entender para que era aquello, pero por mucho que preguntamos solo recibíamos un “Esperar”. Jun sacó de detrás del mostrador mi arco. Se notaba que estaba bien tensado y listo. Le había puesto a unos centímetros del centro hacía abajo dos cuchillos de madera. Metió el cuerpo del arco entre las puntas del tenedor apoyando los cuchillos en ellas para que el arco no cayera. También otro en la otra posición sobre estos. Montó una flecha y movió mi mano hacia la cuerda. “Dispara”. Les miré con cara de emoción y tiré con fuerza. Apunté a un barril que había al final del mostrador. El tenedor no se movía de posición en el antebrazo, pero notaba como se doblaba un poco la madera en su extremo. Solté y la flecha se clavó a pocos centímetros de donde apuntaba. Ahora si que me eché a llorar porque podía luchar. “Ha sido idea de Lydi”. Dijo Jun. Le hice un gesto para que se acercara y la besé en los labios. Ella se enrojeció y Jun y Tony se echaron a reír. Al final podré ayudar a salvar a Bolras. Todos deseábamos que empezara la batalla.

Bolras Cap. 16º

Miry ordenó a los chicos que hicieran una camilla con sus espadas y sus capas. A pesar de que nunca hablaron con ella ni sabían cual era su estatus en Bolras, le hicieron caso sin rechistar. Sefy colgó su espada en la bandolera que se preparó para ponerla en su espalda, quitó con tranquilidad las relucientes armaduras de los soldados y las amontonó en el suelo. Fue por su montura, las cargó y tiró de las riendas hasta nuestra posición. “ ¿Cómo estás Ferny? “. “Me duele todo el cuerpo y ya no siento la mano”. Era normal que no la sintiera, en ese momento podía tocar mi antebrazo con los dedos. Lo que más me dolía era la cadera, eso si me daba miedo, una lesión grave en esa zona me dejaría, junto a lo de la muñeca, en un inútil para la lucha y precisamente ahora que más falta nos hacía. Empezamos el regreso a casa, Miry y Sefy iban un poco más adelantados charlando sobre la batalla. Sefy se emocionó y dio un fuerte golpe en la espalda a Miry como si fuera cualquiera de nosotros, ella respondió dándole un fuerte cachete y Sefy reaccionó con una gran carcajada que Miry secundó. Esto reafirmaba más aún la idea que me pasó por la cabeza. Viéndola salvar a Bolras y la confianza que con sus heroicas acciones había infundido en todos nosotros me lo confirmaba, hablaría con los chicos para incluirla en el consejo. Lo discutiría con ellos en cuanto saliera de la casa del doctor, aunque no pudiera andar. Ver la escena de complicidad y camaradería entre ellos me hizo sonreír, pero rompí a llorar pensando en mi torpeza y porque no, envidiando la frialdad y habilidad de una y la valentía y el arrojo del otro. Los chicos que llevaban la camilla al verme llorar me intentaban animar y consolar, yo no podía soportar estar así. Un soldado, un cazador y un hombre libre. Me veía llevado por aquellos chicos de apenas veinte años el mayor y yo a mis cuarenta cumplidos necesitando de ellos para poder sobrevivir. Herido de guerra, eso era, aunque la causa fuera mi torpeza al escalar. Pero lo que me dolía era lo que estaba por venir, donde me temía que no podría ayudar. Miry y Sefy al escuchar a los chicos y mi llanto se voltearon. Sefy se inclinó hasta mi altura: “ ¿Te duele mucho? ”. “Si Sefy, pero lo que más me duele es que temo que no seré el mismo después de esto”. Sefy miró mi mano, esa que fue atravesada por la daga manchada con la sangre del asesino de Bolras y ahora también rota en su unión con el brazo. Giró la cabeza hacía mi: “Me da igual que te quedes impedido, ya te dije que mientras estés conmigo nada te pasará” . Juntó sus labios con mi frente y se separó con gesto preocupado. “Estas muy caliente”, Miry llevó su mano a mi frente: “Hay que darse prisa no está bien” . Aumentaron el ritmo de camino al poblado y yo cada vez tenía menos dolor y más sueño. El resto del trayecto pasó por mi vida en blanco, no recuerdo nada. Desperté llegando al poblado cuando Sefy se dio cuenta de que dormía y vertió agua sobre mi cara: “No te duermas ahora que puede ser la última”. Según nos acercábamos a Bolras y no sé cómo ni en qué momento, los chicos que me llevaban ya no estaban, eran mis compañeros del consejo. Llegamos a la casa del doctor y al llamar no respondía, Korde abrió la puerta, por lo menos para buscar algo para espabilarme y para el dolor, pero cuando entró solo estaban los muebles. Ni el doctor, ni sus sacos de hierbas, ni sus herramientas. Tony: “Debe haberse mudado a casa de Mary, ya sabéis”. Me llevaron hasta allí pero lo que encontramos fue lo mismo, nos dijeron que los vieron irse y no se despidieron de nadie. Ya sabíamos quien era el traidor. Lo que más nos dolía es que la mismísima mujer de Bolras participara en ello llevándose también a su hijo. Pero eso ni nada en el mundo nos haría cambiar nuestra imagen de aquel hombre robusto y cabezón que nos regaló su amistad, su bondad y entregó su vida por la libertad de Goday. Le conocíamos bien y sabíamos de rumores de Mary y el doctor antes de que muriera. Dando valor a nuestra amistad los dimos siempre como habladurías malintencionadas, pero ahora cogían sentido. Me llevaron a la cantina y me pusieron sobre una de las mesas. Hablaban entre ellos, pero para mi todo era un murmullo y siluetas borrosas. Jun trajo unas hojas amarillentas casi doradas y un frasco de miel, untó la miel sobre todo mi cuerpo. La miel era especial, procedía de las colmenas que se hallaban entre los campos de lavanda del sur. Empecé a notar un hormigueo extraño y ya podía enfocar con mis ojos. Cogió las hojas amarillentas y las pegó en la miel convirtiéndome en una especie de crisálida, luego pasaron varios paños cubriendo todo y dejando solo fuera mi deforme extremidad. El remedio de Jun hizo su efecto, pero el estado de excitación en el que estaba entrando hacía resurgir el dolor. Estando ya rígido, los muchachos me pusieron en una posición más erguida. Korde cogió una jarra del licor más fuerte que teníamos y me hizo beber de él. Ambos estados contrapuestos me hicieron entrar en una especie de dimensión paralela en la que vi claramente como Lydi agarraba con fuerza mi mano y la ponía en su posición sin sentir dolor alguno. También les escuchaba hablar y lo entendía todo, pero a los pocos segundos lo olvidaba. Poco después mi cuerpo no aguantó más y me quedé dormido. Cuando desperté, ya anocheciendo, estaba sobre mi cama sin las hojas ni la miel. Virgy y las niñas acababan de cenar, me vieron y vinieron a interesarse. Me habían entablillado la muñeca y el dolor de la cadera había remitido un poco, intenté incorporarme. Rocy la mayor se puso bajo mi brazo poniéndolo sobre sus hombros, Mary la mediana hizo lo mismo en el otro brazo, Sofy la pequeña vino impetuosa y me abrazó con cariño y a su altura. Virgy corrió a quitarla mientras yo intentaba disimular el dolor. Levanté mis vestiduras y vi un enorme moratón que se extendía incluso por la nalga, solo podía apoyar sin mucho dolor la pierna derecha. Virgy: “Ya sé lo que te pasa, quieres saber qué ha pasado en el tiempo que has estado dormido”. Solo asentí. “Iré a buscarles”, “Gracias Virgy”. La miré diferente a otras veces, lo noté. Roci: “ Vete mamá, nosotras cuidamos de él”. Me ayudaron a acostarme otra vez y me colmaron de cuidados, a veces excesivos. Virgy regresó con Jolu que me contó de la vuelta de Silvy. Al parecer cuando llegaron a llanera ya estaban apunto de partir. Iván le dijo que antes de que terminaran el montaje de las estructuras escaparían hacia la puerta de Bolras con los pañuelos verdes. Habría que estar atentos para acogerlos tras la muralla. En lo referente al sur la cosa cambiaba, consiguieron su objetivo de colocar las trampas y hacer fugaces ataques sin bajas. El problema es que el ejército que suponíamos de un tamaño similar a los otros, llevaba tropas del Conde de Marrion pariente del Rey, era el doble que los otros. Otro día nos iremos a la cama sin saber de nuestro futuro. De nuevo lloré de rabia y dolor: “Solo quiero ser libre y vivir en paz”. Jolu me abrazó con cuidado: “Lo conseguiremos”.

Bolras Cap. 15º

Me despertó mi mujer al levantarse. “¿Las niñas?”. “Si tienen que desayunar temprano, no quiero que se mal acostumbren”. “Dile a tu hermano que lo haga él y ven a desayunar conmigo”. Se me quedó mirando unos segundos. “ Se lo pediré”. “Me gustaría que me acompañaras en una reunión del consejo”. Nosotros nos reuníamos casi cada comida e íbamos comentando todo lo sucedido. Era importante para solucionar o anticiparnos a los problemas. Allí no solo hablábamos de las defensas y batallas pasadas o por venir. También lo hacíamos de los problemas y necesidades de los habitantes de Bolras. Marchó y yo me vestí y tome un caldo caliente y aguado de carne, que aderecé con un poco del licor de Jun. Mientras esperaba a Virgy un destello nublo mis ojos. En pocos segundos mantuve una conversación de minutos con Doly y Alexauron. Quedé sorprendido pero solo eso. No recordaba nada de la conversación y no entendía el porque de aquel episodio telepático. “¡Eh!” Virgy Rió. “Vaya cara tienes. A saber en que pensabas”. Al escucharla recuperé la consciencia. “Ya sabes hay mucho por hacer”. Fuimos directos a la cantina. Ya estaban allí los demás. Estaban organizando las guardias. Los carpinteros se sumarían a los albañiles entre los exceptos de hacerla. Jolu: “Tiene que ser así. Hay que preparar las picas del foso. Solo para talar los árboles tardarán varios días. Hay que ponerles más brazos para hacerlo antes.” Korde: “Con el foso terminado los demás tendremos que doblar las guardias. Los paisanos lo entenderán.” Jolu: “Contamos con el apoyo de todos. Eso no es problema”. Tomamos asientos tras unos saludos. Miner:”Buenos días. No me habías dicho que estabas con alguien. Me has mentido”. Se marchó corriendo y gimiendo hacia la cocina. Virgy me miró entre sorprendida e indignada. Ya sabíamos que Miner se estaba partiendo de risa y nos echamos a reír. “Venga que me vas a buscar un problema”. Miner salió con lágrimas en los ojos y una sonrisa en la boca. Miró a Virgy: “Lo siento, no va contigo”. Virgy giró la cara hacia mi. “Luego te lo explico.” Seguimos debatiendo los problemas. Hace tiempo que nos dimos cuenta que era la mejor manera de encontrar soluciones. Les dábamos vueltas hasta redundar. Uno de los vigías que enviamos al paso tras la vuelta de Miry regresó. Las tropas estaban desmontando las casetas. Se estaban posicionando en la entrada del paso. Jolu: “No puede ser”. Mientras distribuían los restos del foso se dobló un tobillo. Yo no me di cuenta porque cuando llegué él estaba sentado. “Iré yo entonces. Sabes que puedo hacerlo”. Jolu:” Lo siento Ferny,. Ya es mala suerte justo ahora”. Le abracé y mandé al vigía que fuera a buscar a Miry. Le expliqué lo ocurrido con Jolu y que iría con ella. También que conmigo vendrían Sefy y algunos más. Si se escapaba un soldado nos haría falta alguien diestro en la lucha cuerpo a cuerpo. Tony, Korde y Jolu tendrían que quedarse para empezar a organizar las defensas del sur. Korde era en un gran trampero y Tony un excelente explorador que adivinaría los pasos y paradas del ejercito del Rey. Jolu por su lesión y para enseñar a los demás en las técnicas de camuflaje. Le di a Miry dos de los paquetes y el resto se los di a Jun para que los guardara. Ella salió de nuestra vista antes de que pudiéramos preparar las monturas. Saltaba de roca en roca como si sus músculos y huesos fueran de resina. Mientras veía como se alejaba otro destello me cegó durante un segundo. Mi primer recuerdo de la visión fue Miry desenvainando sus dagas. Se me estremeció el cuerpo. Se supone que si todo salía bien no habría que luchar. Monté en el caballo con gesto de preocupación. Sefy: “Que ocurre.” “No, solo que espero que salga toso bien”. Sefy:” Estas conmigo. ¡Que te puede pasar!”. Levantó con su brazo derecho la enorme espada. “Vaya Sefy ya te has acostumbrado al peso”. Se separó del caballo y empezó a girar la espada sobre su cabeza. La clavo en el suelo y apoyó su barbilla en el mango. “No tengo miedo”. Me hizo sentir más seguro y también a los cinco chicos que vendrían con nosotros. Su arrojo era importante para nuestra moral. Salimos lo mas rápido que las monturas podían por aquellos pedregales y a mitad de camino vimos a Miry a lo lejos. Descendía de la ladera izquierda del paso. Mientras los caballos caminaban nos quedamos con la boca abierta y pensando como era posible que no se despeñara. Al llegar a su altura desmontamos y preparamos las armas. El único arquero era yo. Los otros chicos y Sefy eran infantes. Manejaban espada, daga y escudo con destreza. Como dije antes por si se escapaba alguno. Miry me señalo el lugar donde puso los paquetes. Empecé a trepar por la ladera derecha en busca del lugar perfecto para lanzar mis flechas. No había subido ni dos metros se empezó a sentir una vibración y se escuchaba un leve murmullo. Cada metro que subía más fuerte eran ambos. La ansiedad y el miedo a fallar se apoderaban de mi. Intente concentrarme en la tarea. Aunque muriera después tenía que hacerlo por Bolras. Estaba casi en mi destino cuando el musgo salido de las últimas lluvias me hizo resbalar cayendo dos metros más abajo sobre mi mano izquierda. La muñeca se me quebró y solté un enorme grito de dolor que tras el ruido del golpe hizo que mis compañeros se alertaran. Al fondo del paso ya se veían los destellos de las solidas y brillantes armaduras macizas. Sefy ordenó a los chicos que fueran a recogerme y se puso en el medio del paso con la espada hacia atrás e inclinado hacia adelante. Tenía en la mano izquierda la daga. Sin cambiar de posición la llevo a su frente e hizo un pequeño corte. Mojo un dedo con la sangre y se lo llevo a la boca. Luego grito varias veces y se quedo en la posición inicial. Le he visto hacer locuras pero nada como esto, aunque he de reconocer que envidiaba su valentía. Entre cuatro de los cinco chicos me recogieron. No lo solo quebré mi muñeca, tenía un dolor intenso en la cadera que no me dejaba caminar. Me dejaron junto a las monturas y desenvainaron sus armas. Uno de ellos cogió mi arco y se quedó junto a mi. Con mi mano derecha temblando de dolor y miedo agarré con fuerza mi daga. Vi como los chicos se posicionaron tras Sefy. Cuando las tropas les vieron, empezaron a cargar. Sefy se inclinó más aún listo para dar un gran golpe y los chicos le siguieron. Las flechas que lanzaba el otro chico rebotaban contra las armaduras y cascos de los soldados. “Se acabó”. Lamentaba en ese momento haber sido tan torpe al escalar. Lloré al pensar en mis amigos y en todos los habitantes Bolras viendo todo perdido. Los soldados ya estaban cerca cuando de la nada salió Miry haciendo una pirueta. Esto sorprendió a los soldados que frenaron durante unos segundos. Miry desenvaino sus dagas igual que en la visión. Los soldados reanudaron la carga. Miry miró hacia el hueco y lanzo una de sus dagas a la vez que corría como gacela hacia nuestra posición. La daga entró en el hueco haciendo una chispa y un segundo después el suelo tembló. Los soldados seguían cargando mientras las rocas caían sobre sus cabezas. Pasaron solo dos. Sefy cargó arrastrando la espada y gritando hasta llegar casi a su altura. Frenó en seco. La inercia y su destreza hicieron que la espada cortara la cabeza de los dos soldados a la vez. Aún dio media vuelta más. La alegría de la victoria enjuagaba el dolor de mis huesos rotos. No podía creer que saliéramos de aquella. Solo lamentaba mi muñeca rota. Quizás mi arco no podría ayudar más.

Bolras Cap. 14º

Miré a mi alrededor al igual que el resto del consejo, como un reflejo buscando al espía, pero tardé poco en centrarme de nuevo. “De esto ya nos encargaremos más adelante. Silvy continua.” Silvy recuperó el centro y siguió con la traslación. “Estarán aquí en unos tres o cuatro días y advierte que desde Aguas de Goday vienen más, pero no ha podido saber cuantos. Lo que si esta seguro es que atacarán todos a la vez. Al parecer la desaparición del gobernador puso muy nervioso al Rey, pero las últimas lluvias levantaron los cadáveres y los lobos esparcieron los restos por todo el camino. Una patrulla dio el aviso. El Rey monto en cólera y ha ordenado a todos los destacamentos de los alrededores atacar Bolras.” Sin dejar el gesto de rabia por la traición, la preocupación se apoderó de nosotros. El ejercito que vendría por llanera sabíamos que la mitad estaba a nuestro favor, pero no contábamos con más soldados por el sur que se sumaban a la infantería pesada por el paso. Los cinco del consejo fuimos a casa de Jun habiendo antes animado a los demás a seguir trabajando en las defensas. Pasamos por detrás del mostrador y entramos en la vivienda donde estaríamos más tranquilos. Con nosotros vinieron Lydi y Jun, también Miry y Silvy para completar la información. No entraría nadie más. Nunca nos importó que nuestros vecinos escucharan nuestras conversaciones, pero las circunstancias obligaban a ello. Korde comenzó: “Tenemos un problema muy grande. Está claro que las defensas estarán terminadas a tiempo, incluso podríamos mejorarlas. El problema es el numero de soldados. Tendremos que usar todo nuestro ingenio.” Jolu: “Deberíamos pedirle ayuda a los magos, solo ellos nos pueden sacar de esta”. Sefy: “No te dejes guiar por el miedo amigo. Somos los que defendemos y eso nos da mucha ventaja. Además contaremos con unos ciento cincuenta soldados a nuestro lado sobre el campo de batalla.” Lydi: “No os olvidéis de las mujeres, lucharemos como el que más.” Sefy: “Mejor aún, no solo contamos con las defensas, si no que igualamos el número”. Miry: “No olvidéis tampoco a la infantería que viene por el paso, para tal fuerza nos hará falta ser dos a uno como poco”. Tony: “Hay que pensar algo para superar sus armaduras”. Jolu: “Los mejores arqueros tendrán que enfrentarse a ellos, a espada sera un suicidio.” Tony: “Eso no será suficiente. “ Yo andaba distraído intentando buscar como superar sus armaduras de placas, mientras daba vueltas, con mi mano en el bolsillo, una y otra vez a los regalos de Doly. Jolu: “Tenemos que hablar con los magos, tenemos que intentarlo”. Korde: “Ellos no se meterán en nuestra lucha”. Solté una enorme carcajada y todos los demás se me quedaron mirando extrañados. Saqué del bolsillo aquellos pequeños paquetes de cuero fino: “Ya lo han hecho”. Korde se levantó con los brazos en alto y apretando los puños. Rápido el resto se dio cuenta y de manera espontanea formamos un circulo abrazándonos los unos a los otros. Nos dieron parte de su magia y nos sería útil en la batalla. Pensamos simplemente derrumbar las paredes del paso y cerrarlo para siempre, pero los infantes darían la vuelta y tarde o temprano nos tendríamos que enfrentar a ellos. Había que hacerlo cuando estuvieran debajo. Para ello necesitaríamos a nuestros más ágiles y hábiles luchadores. Irían Miry y Jolu. Miry colocaría las cargas en los huecos de las rocas con su destreza en la escalada y Jolu lanzaría la certera flecha que sepultaría a los soldados. Ambos también eran veloces en estos terrenos si tenían que escapar. Solucionado el problema del paso, empezamos a centrarnos en los otros dos frentes. Yo quise saber más sobre las armas de asedio. “¿Como son esas estructuras?” Silvy: “Yo no vi ninguna estructura, solo unos carros con planchas y largueros de madera”. Korde: “Entonces contamos con un día más. Las montaran cuando lleguen a la explanada.” Otra buena noticia, si algo necesitábamos era tiempo. Ya sabíamos que los que lucharían a nuestro lado llevarían pañuelos verdes, lo que desconocíamos era en que momento de la batalla los mostrarían y como juntaríamos las lineas. Eso de momento era un misterio. Enviamos a Silvy de nuevo a ver a Ivan para conseguir la información que nos faltaba. Esta vez iría con el hijo menor de él y una de sus mejores amigas. Empezamos a diseñar una estrategia para los que vinieran por el sur. Usaríamos la habilidad de cazadores para mimetizarnos entre la vegetación e ir mermando el numero y moral de las tropas. Haríamos trampas alrededor del camino y el algunas zonas estratégicas de parada y descanso. Ya estaba todo dicho a la espera de nuevas circunstancias que pudieran cambiar los acontecimientos. En pocos días nos enfrentábamos a la batalla que desde el principio esperábamos. Salimos todos con la mirada perdida y dando vueltas a lo hablado. “De momento ni palabra a nadie”. Todos asintieron y cada uno fue a realizar sus tareas, todas ellas centradas en este momento con las defensas. Al llegar la noche el foso estaba casi terminado, seguramente el siguiente turno lo hará. Decidimos los cinco dar un paseo alrededor de todo Bolras para visualizar cualquier resquicio aprovechable por los atacantes y otros detalles para reforzar nuestro ataque. En la pared del foso que daba al muro decidimos poner palos a modo de picas. Tras el muro colocaríamos un altillo para que los arqueros pudieran disparar desde cubierto. Reforzamos las atalayas y las fijamos al suelo. De momento, con un par de cosas menos importantes, convertían nuestro pequeño poblado en una pequeña fortaleza. Además contábamos con el convencimiento y el deseo de libertad de sus habitantes. A pesar de todas las malas noticias nos fuimos a descansar más optimistas de lo esperado. Al llegar a casa Virgy terminaba de dar la cena las niñas y a sus sobrinos. Ellos no paraban de decir que querían dormir allí juntos. “No podéis quedaros aquí, esta no es nuestra casa”. Yo repliqué: “No digas eso, si se quieren..” Virgy me interrumpió con un gesto de cabeza y con un guiño y dijo: “Pero os dejo que durmáis donde los tíos”. Todos los niños rieron y saltaron de felicidad. Sonreí por la jugada de Virgy y por que sentí que me deseaba. Me acerque a ella y la besé en la mejilla. “Me encantas.” Ella se levantó nerviosa mirándome y sonriendo. “Vamos niños. Primero a lavarse la cara al lago.” Salieron gritando y corriendo desbocados en dirección al agua. Virgi salio despacio y yo me quedé mirándola. Recordé que no había comido nada y miré en la hoya que quedó allí, aún había unos pedazos de pescado en una sopa con hiervas. Me puse a comer y a pensar. Los momentos felices y las malas noticias se mezclaban dejándome atontado mirando a la pared. “No podemos fallar”.

Bolras Cap.13º

Dormí profundo y solo desperté cuando unas de las niñas, ya casi amaneciendo, se sobresalto por una pesadilla. Virgy se levantó y se tumbó junto a ella. Yo ya me sentí descansado y me levanté. Sin hacer ruido me vestí y salí sigilosamente de la casa. Me levanté con hambre. Lo de tener una familia estaba claro que me había sentado bien. Fui a la cantina a ver si Jun me lo saciaba. Al entrar estaba todo en silencio. Solo sonaban las páginas de un libro cuando las pasaban. “Buenos días Miner”. Ya sabía quién era. Otra de nuestras queridas viudas de los valientes hombres que dieron su vida por Bolras y además una gran amiga. Sabía que era ella porque era de los pocos que leían y más aún, que tenían libros. También sabía que estando Lydia en misión, alguien tendría que ayudar a Jun y la única que trabajó alguna vez sirviendo fue ella. “Vaya, mira a quien tenemos por aquí”. “Déjate de reverencias y dame lo mejor que tengas para comer. Hoy traigo mucho hambre.” Miner se rió: “Para comer lo mejor que tengo me tienes que poner un palacete junto al mar”. Los dos reímos al unisono. “Bueno, yo también te ofrezco lo mejor”. Me miro con cara lujuriosa: “Eso habrá que verlo. ¿No?”. Los dos reímos otra vez y nos abrazamos. Siempre compartimos un sentido del humor ácido y picante, que alguna vez llegó a confundir a más de uno. Era de las personas más alegres y bondadosas de Bolras. “Has tenido suerte Ferny, hace poco que vinieron Sefy, Jolu y los chicos. Aún hay algo caliente.” Entró en la cocina y me sacó un estofado de carne con verduras. Estaría delicioso si no fuera por los trazos de arena que dejaban las zanahorias, pero me gustó. Cuando estaba tomando un licor junto a una agradable y jocosa conversación después de comer, entraron Korde y Tony recién levantados. Miner les dio lo que quedaba del estofado y unas jarras de cerveza y estuvimos de nuevo divagando sobre todas las circunstancias que se iban sumando a nuestra corta historia. La puerta de cantina la se abrió. Entraron Sefy y Jolu con la cara seria y automaticamente nuestros gestos cambiaron. Korde: “¿Que ocurre?”. Tras ellos entró Miry. Nos explicó lo que había visto en la entrada del paso al otro lado de la montaña. “Hay unos cien hombres en la entrada del paso. Deben llevar acampados un par de días. Pude averiguar que estaban a la espera de órdenes. Es infantería bien armada y con armaduras de placa. Es lo único que os puedo decir”. Korde: “Armadura de placas. Se ve que aprendieron del último ataque. Se protegen de nuestras flechas”. Yo serví en el ejército repliqué. “Eso no es lo peor. Si llevan placas es que son parte de los caballeros de élite del rey. Esto va en serio. Son soldados que han sobrevivido en más de diez batallas. Solo ellos pueden llevarla y solo ellos la llevan con agilidad, como tu o yo la malla”. Mi gesto al decir esto era de preocupación y eso provocó más gestos consternados de los allí presentes. Solo uno de nosotros se mostró diferente. Sefy, en vez de preocuparse se puso rabioso. “Me da igual quién venga, en mi casa no entran”. Tony le siguió. “Yo no quiero salir de Bolras si no es muerto”. Korde: “Algo se nos ocurrirá”. Si pensamos en el número de hombres, estábamos bastante igualados. El problema era el calibre de sus armas. No solo llevaban las placas con soltura, si no que al ver la espada que con tanto mimo cuidaba Sefy, nos dimos cuenta de la dimensión del problema. Cien hombres casi invulnerables y con espadas que ni el mejor de nuestros escudos frenaría. Miner. “Las mujeres también sabemos luchar.” Miry. “Somos más del doble que ellos”. Estaba claro que si queríamos sobrevivir tendríamos que luchar todos, hasta el último habitante de Bolras. Hablamos incluso de que hacer con los niños. Los ancianos quedarían a su cuidado en la cueva mientras las mujeres empuñarían las armas también por Bolras. Todos queríamos cumplir nuestro sueño de libertad y preferíamos la muerte a seguir esclavizados por el yugo del reino. Había que seguir con el foso y ahora con más celeridad aún. Pusimos en practica lo ya hablado y los ancianos y minusválidos de guerra o no quedaron al cuidado de los niños y se encargaron de las tareas básicas. Todos los demás habitantes de Bolras trabajarían en las defensas. Los resultados se estaban notando muy rápido. Los del ombligo llegaron a terminar el perímetro antes de medio día y volvieron al principio a ir sacando los montones de tierra y roca que salían de la segunda excavación. Todo este sobrante lo utilizamos ya reparado el muro, en rodear nuestro pequeño cementerio y proteger a nuestros muertos con un rustico muro. Pensábamos que al ver que les protegíamos ellos también lo harían con nosotros. Todo lo que se sumara a nuestra causa y a la moral de la gente sería útil. A lo lejos vimos una nube de polvo que el aire difuminaba hacia el norte. Venia de la dirección de llanera. Claramente por la estela, sabíamos que serían un par de hombres a caballo o uno o dos carros. Resultaron ser Lydia y Silvy que regresaban, antes de tiempo. Venían también con gesto amargo y nos invitaron a reunirnos en el árbol de Bolras. Lydia: “Tuvimos que regresar haciendo noche en Riachuelo. Un ejército de trescientos hombres vienen en camino. Yo no pude hablar con Ivan soy demasiado conocida, pero Silvy si”. Lydia por su trabajo no pasaba desapercibida. Se puso detrás de Silvy y le doy un leve empujón hacia el centro del circulo. Silvy miró hacia los lados: “os voy a trasladar lo que Ivan le ha dicho. Son unos trescientos hombres entre infantería ligera y caballería. Los afines a la libertad de Goday son mas o menos la mitad. Cuando la batalla empiece les reconoceréis porque llevarán un pañuelo verde en el cuello. Lucharán con vosotros. Advierte que traen armas de asedio”. Jolu: “Como que …. ¿Asedio?”. Los espías del rey llegaban muy lejos, ya lo sabíamos, pero no imaginábamos que en Bolras hubiera uno. ¿Como podían saber del muro y el foso sin haberlos terminado? La tensión y la rabia se mascaban en el ambiente. Me levante con una expresión que pocas veces mis amigos vieron. “Va a ser un día muy largo”. (Dedicación especial a Minerva España, por ser como eres.)

LOS MAS LEÍDOS