Perder las costumbres.

Desencanto, y desilusión. Hace tiempo solo escuchaba la radio generalista, tampoco voy a decir cual, pero la tiende a la izquierda. Después de que empezara la crisis, de que todo lo que escuchaba fueran noticias de desalojos, miseria y hambre, mientras que por otro lado se hablaba de Duques y seudonobles millonarios con pensamientos feudales, y burgueses robando a los que les han elegido. Que poco respeto por la democracia, por los ciudadanos, por España. Este país que es el primero en arrimar el hombro cuando a cualquier otro país o región le falta el pan, el que presume de su solidaridad, de su alegría y su constancia. Son tantas las acciones repugnantes y reprochables, de estos señores a los cuales pagamos el sueldo para que nos cuiden y que luego solo se cuidan a sí mismos y a su entorno, que ya no quiero oír más. Sé que se puede interpretar como una cobardía, o como si dejara de lado a mis compañeros de viaje, que no son otros que el resto de los demócratas de este país, pero no sigo escuchando la radio. No es por cobardía como dije, ni porque me aburra esta situación, es por rabia, porque no quiero sentirla más y gratuitamente, porque cada vez forma con más fuerza parte de mí. He tomado la decisión de no enterarme de nada de lo malo, ahora necesito esperanza para mi gente, y los acontecimientos últimos, tanto el ascenso de la izquierda social, como la acción de la justicia con los indeseables me la da. Personajes que quitan el pan a las familias para amontonar dinero, y que crean leyes parciales y subjetivas a costa de una supuesta mayoría. Esperanza por que huele a cambio, y no huele nada mal. Pensaré en volver a mis costumbres, a escuchar la radio que siempre me acompañó, pero cuando se repartan las noticias en amables y asco/penas.

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