sábado, 6 de diciembre de 2014

Honradez

En agradecimiento a C.E.P.A “El Ponton” y a todos y cada uno de sus integrantes, no solo por su gran trabajo para la sociedad enseñando, administrando y manteniendo el centro, si no por el apoyo y la ayuda que me han y están prestando. Un saludo muy fuerte. [Texto publicado en la gaceta cultural “Pontoneando” de diciembre de 2014.] -----------------------------------------------------------------------------------------. Era un niño cuando llegaba con ilusión a la mesa electoral. Donde mis padres me dejaban meter el sobre en la urna. Un simple gesto en un segundo que me hacía sentir mayor. Deseaba que llegaran mis dieciocho, no solo para votar claro, pero era una de las razones. Solo tenía la sesgada opinión de mis amigos y conocidos, la poca información que me llegaba mientras mis padres veían el telediario y yo veía musarañas. Son mis padres y ellos no han dejado de votar nunca, porque antes no podían, y yo sigo su ejemplo y no he dejado de hacerlo nunca. Cuando pude votar por primera vez fui hasta nervioso. No es solo meter el voto en la urna, es levantarte el domingo en familia. Preparar la hora para luego ir al bar y debatir entre unas cervezas que pasaría. Cuando entras en el colegio electoral, con toda esa gente marcada con tarjetas y toda esa policía. Escoger la papeleta meterla en el sobre y oír como te nombran en alto y dicen, “Vota”. Era hasta un día divertido y esperado. Pero cambiaron mis costumbres y mi inquietud por la política aumento, cambiando la emisora musical por la generalista. Fue un problema ideológico y moral cuando mi idealizada política y mis venerables mandatarios se convirtieron en eternos sospechosos. Desde entonces no he dejado de votar a uno u otro partido, incluso alguna vez en blanco, pero siempre fui. No elegí a ninguno porque aún no vi un programa en el que te prometan lo que el pueblo realmente anhela. Lo que haría que todo funcionara mejor y fuera más justo para todos. Lo que movería de verdad a la gente disconforme o hastiada a volver a votar. Lo que se espera de todos y cada uno de nuestros políticos. Ninguno hasta el momento enarboló esa bandera. La honradez.