martes, 2 de diciembre de 2014

Mañanas

Arrastro los pies por la casa. Los arrastro hasta el baño, echo agua en mi cara y luego hasta la cocina. Intento desayunar algo que me aporte energía, pero mis problemas digestivos, igual que otros, solo me dejan tomar un poco de leche de soja y una tostada integral, menos mal que el café no lo tengo prohibido. Vuelvo arrastrando los pies hasta la habitación, y saco la ropa para hoy. Mi falta de coordinación me afecta en este sentido, vuelvo a ponerme la camiseta, esta vez al derecho. El pantalón es un suplicio, lo que me cuesta agacharme para meter las perneras, con el dolor de espalda que tengo. Vuelvo arrastrando al baño, a terminar de intentar arreglarme, por lo menos para que en el trabajo no noten mucho lo demacrado que estoy. Voy arrastrándome hasta la parada de autobús. Lo que me cuesta subir el pie al escalón, no sé por qué esta línea con la de público que tiene, no este adaptada para minusválidos. Bueno, dentro de un par de horas, cuando termine de despertarme ya no me sentiré como tal. Odio madrugar......(Dedicado a Lara Cebrián)