Paciencia.

Cuanta ilusión contenida. Paciencia. Tanto tiempo esperando para ser él mismo y más paciencia. Reuniendo año tras año recursos y ganas. Con el alba como compañera de sus mañanas laborales y el ocaso de sus tardes de sueños. Paciencia, la tuvo, y le ayudo a llegar antes a su destino. Paciencia que a veces se convirtió en su peor enemigo, aliado con la desesperación y el tiempo. Tiempo qué se resistía a pasar, y cuanto más cerca estaba su sueño, más le molestaba. Pero la hizo valer, su paciencia, y ahora saluda al alba también, pero ya no trabaja para conseguir su sueño, si no en él. Su sonrisa es más amplia y su ilusión por fin está libre y juega con sus pensamientos y deseos. Pero la paciencia sigue estando, ya no está impuesta por el tiempo, si no que pide tiempo para mantener viva la razón de todo esto, sus sueños. Sueños que acaban de arrancar y que serán su futuro y su sustento, y que verá crecer, con paciencia. (Para Rafael Almenara, sé paciente y que tengas suerte.)

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