jueves, 8 de enero de 2015

Décima a décima.

No creo que todo esto tenga que ver con la crisis, eso hace poco que lo tenemos. Yo quiero ir más lejos en el tiempo, cuando mi padre mantenía de sobra a su mujer y seis hijos con solo un sueldo, pasando por casa primos, amigos, vecinos, etc. A nadie le faltó nunca un plato de comida ni una cobija para dormir. Poco a poco nos han ido comiendo el terreno, me refiero a la burguesía y su ansia de poder y dinero, y el poco sentido de sociabilidad y solidaridad que la mayoría de ellos tienen, con la inestimable ayuda de nuestros moralmente dudosos mandatarios. Desde aquella época que relato entre los setenta y ochenta del siglo XX, a pizcas, poco a poco, décima a décima, han conseguido que nuestra vida sea trabajar y poco más, y no solo uno de los integrantes de la familia, con eso no basta, dos e incluso más. Me dicen que si las nuevas tecnologías, que si la sociedad consumista, que si...... No nos engañen más por favor, si ahora en este instante hace cinco años que no me suben el sueldo con la escusa de la crisis, no han parado de subir los servicios y materias primas, en años anteriores nunca subieron los sueldos lo mismo que los precios, poco a poco, décima a décima. Si se está pagando a nuevas contrataciones lo mismo que ganaba mi padre en los ochenta es normal que esto no funcione. Señores empresarios, si ustedes no le dan la posibilidad a sus empleados de consumir, ¿Quien pretenden que les compren sus productos? Bueno, siempre pueden intercambiar cromos mientras sus beneficios siguen subiendo a costa de reducir los salarios y aumentar las horas de trabajo. Esto es un atraso señores, pero todo tiene su limite, incluso la paciencia de sus empleados. No se duerman sobre sus montones de billetes por que les recuerdo que aún los proletarios podemos elegir a nuestros mandatarios, si, sufragio universal ¿Que fastidio eh?. Todo acabara estallando y su maravillosa burbuja que pasa por encima de todos los demás se romperá, porque a no ser que se inventen un mundo solo para ustedes, nosotros también estamos aquí. Sinceramente espero que venga alguien que les ponga en su sitio, que no es más que junto al resto de ciudadanos y sabiendo que sus empleados no son números si no personas con más obligaciones que cumplir con ustedes. Espero que si alguno de estos personajes antisociales, egoístas y avariciosos lea esto vuelva a ser persona y a alguno de sus amigos antisociales, egoístas y avariciosos se lo trasmita, ya que esa nombrada paciencia está en las ultimas y la necesidad de la gente cada vez es mayor. (Esto está dedicado a todos los que así actúan, sean conscientes o no de ello. Petición de Javier Ortega.)