Bolras Cap 7º

Enviamos a nuestros heridos al poblado, y a los del rey los subimos a un carro y los enviamos por el paso recordando que no somos asesinos, solo defendemos lo nuestro y que lo seguiremos haciendo hasta las últimas consecuencias. Los soldados agradecieron nuestra benevolencia, sobre todo cuando Sefy les miraba, aún ensangrentado, con la misma cara que se le quedo al terminar la batalla y el enorme espadón en la mano. “Cuando terminemos con la limpieza deberías hablar con tu hermano Korde”. “Si, lo haré Ferny. Parece que le ha afectado.” Enterramos a los soldados muertos en una fosa común y a los nuestros les despedimos en una pequeña parcela de la explanada que habilitamos como cementerio. Las mujeres se intentaban consolar por la perdida de hijos y maridos, las que ya eran viudas las ayudaban a ello. Había una que era diferente a las demás. Llego hace unos días desde Riachuelo, de los pocos que vinieron desde allí de momento. Casi todos eramos de Llanera y de Aguas de Goday. Los paisanos de Riachuelo no tenían por que saber que más de la mitad de los soldados del fuerte Perimera estaban de nuestro lado y la presencia de estos allí y su cercanía les tenían coaccionados. Sabíamos por Jun el cantinero, si querías saber algo él tenía siempre mucha información, que su madre murió cuando ella nació y su padre se hizo él solo cargo de su educación y formación. Así entendimos por que iba vestida como un hombre y era la primera voluntaria para las guardias y expediciones, teniendo en cuenta que su padre era mercenario profesional. Se llamaba Miriam, era de estatura baja, ligera y ágil, ya nos demostró cuando llego en algunas pruebas que era letal con las dagas, usaba dos, y que era capaz de mimetizarse con facilidad en cualquier paisaje. Ellas estaba sobre una rama en lo alto de un árbol, observando la triste escena con ojos de rabia e ira. Ya hablamos mientras recogíamos los cuerpos, que tendríamos que enviar alguien por el paso hasta la entrada, al otro lado de la montaña. Jolu no lo pensó y se ofreció, pero no le dejaríamos que fuera solo y pensamos en ella. “Miriam, baja un momento por favor.” Salto de una rama a otra como si de un mono se tratara, como si hubiera nacido sobre un árbol y callo de pie justo enfrente nuestra. “Necesitamos a alguien que acompañe a Jolu al otro lado del paso y hemos pensado en ti. Necesitamos saber si hay tropas al otro lado y cuantas. Es mejor estar prevenidos.” Miriam miró a Jolu y sonrió. “Iré yo sola, tardare menos.” Jolu se enojó “Que quieres decir niña.” Ella sonrió de nuevo. “No se enfade señor, pero creo que iré más rápido yo sola que con un lastre regordete”. Jolu la intentó agarrar y ella en un segundo se puso en su espalda con una de sus dagas en el cuello. “No te haré nada tranquilo, solo quería que vieras que soy mucho más rápida que tu. Prefiero hacerlo sola, si lo permiten ”.¡No voy a confiar una misión así en una niñata!”. Cogi a Jolu del brazo y le separé unos metros. “Ahora te respondo Miriam, gracias”. “Bien”. La vi que enfundaba su daga, mientras jugaba con un trozo de la barba de Jolu. “Espero que no se de cuenta, vaya con la chica”. “Tranquilízate, puede hacerlo sola y lo sabes Jolu.” “Es posible que si, pero no me fio de ella. Su padre era mercenario y lucho para el Rey en muchas ocasiones.” “Bien si quieres mandamos alguien detrás de ella por si acaso, yo tampoco conozco sus intenciones, no habla casi con nadie.” “Bien iré yo mismo”. Chocamos las manos y le vi más tranquilo. “Lo harás tu sola, estamos de acuerdo. Ve a prepararte.” Cogió un par de panes y un cuero con agua y se marcho dando saltos de roca en roca y dejando la montura que le preparamos. “Vamos Jolu, te toca a ti.” Partió también siguiendo la estela de la chica. Empezamos de nuevo a organizar las guardias, no tuvimos muchos muertos, pero había varios hombres que no solo estaban heridos, si no que no podrían empuñar un arma en mucho tiempo o nunca más. Sefy estaba sentado en una roca. La sangre que había en su cara empezó a secarse y su expresión no cambiaba a pesar de que Korde intentaba tranquilizarle hablándole de pie frente a el. Tenía la enorme espada sobre sus rodillas y apretaba el mago una y otra vez con su mano derecha. Estábamos preocupados, nunca le vimos así, aunque había que reconocer que fue el más valiente de todos y su comportamiento en batalla fue envidiable. Lo ocurrido no le dejó indiferente estaba claro, lo que no queríamos es que cometiera algún error que le pudiera costar la vida en próximas reyertas. Vi que Sefy se levantaba y ambos hermanos se abrazaban. Me acerqué a ellos. “Yo creo que un trago nos vendría bien.” Por fin Sefy abrió la boca. “Si nos vendrá bien.” Korde señaló. “Pero lávate la cara primero y cámbiate de ropa, hueles a cerdo muerto.” Sefy después de muchas horas volvió a sonreír. Y marcho camino del lago con la espada sobre el hombro, parecia que se le hubiera fundido a la mano. “ Vamos a casa de Jun Korde, a ver que tiene por ahí lo suficientemente fuerte para calmar nuestras almas.” Antes de llegar a la especie de cantina que preparo Jun en la parte delantera de su vivienda, vimos a Tony y Sefy que venían del lago. Pocos metros detrás venía Jolu con media barba menos. “¿Que te pasó Jolu?” “Creo que ya lo sabes”. Me eche a reír, luego hubo que explicarles a los compañeros como fue al final lo de la expedición y nos reímos todos. No habíamos terminado el primer trago y nos vinieron a avisar. “ ¡Vienen soldados por el bosque!” Nos miramos los cinco y terminamos las copas de un trago. Hoy no había tregua ni descanso, nos lamentamos mientras cogíamos de nuevo nuestras armas. Bueno, Sefy no, el cogió de nuevo la espada y la puso sobre su hombro derecho, el arco lo colgó en el izquierdo y mientras lo hacia mantuvo una sonrisa de esas que dan miedo. O se nos volvió loco o simplemente dejo de estar cuerdo. Sin tiempo para descansar debíamos defendernos otra vez. “Seguramente sea Ivan con sus hombres”.”Eso espero Korde”. dijo Tony. Otra vez más con nuestro futuro pendiente de como acabe el día.

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