Sorpresas del pasado

*(Petición de Lydia con las palabras clave historia, armonía y retrato. Como siempre deseando que te guste. Gracias por tu apoyo siempre, un besazo enorme) Al terminar en el entierro de su madre, quedaron para revisar la casa familiar y encargarse tanto de lo material como de lo burocrático. Pasaron un día entero solo empaquetando muebles entre lágrimas melancólicas y el recuerdo de jocosas anécdotas. No olía a sus guisos ni se escuchaba la radio generalista que siempre tenía puesta, se rompió la armonía en la familia, la cual sujetaba ella. Subieron al desván donde sus padres guardaban sus recuerdos, los que no compartían con sus dos hijos. Sabían que había cosas antiguas de sus abuelos y más lejanos ancestros. En una pequeña caja encontraron varios libros polvorientos. Los dos hermanos empezaron a mirar los títulos, autores y fechas de edición, buscándoles un valor. Dentro de uno de ellos encontraron un retrato de un antepasado. Aparecía apoyado en un rifle con vestiduras militares y varios cadáveres a sus pies como si fueran piezas de caza. No recordaban que sus padres les hablaran de un militar en la familia, pero al ver lo grotesco de la foto no les extrañó. Belén: " En aquellos tiempos era diferente, no creo que un soldado de hoy en día se hiciera un retrato así ". Jesús: " Eso está claro, parece de principios del siglo XX o finales del XIX ". Poco después de terminar las tareas fueron a comer juntos y empezaron a divagar sobre la identidad del familiar y la época en que fue tomada la foto. Se lo imaginaban balloneta calada entre el fuego enemigo realizando heróicas acciones en batalla. Fueron en busca de información con la ilusión de tener un antepasado ilustre y conocer su historia. Salieron del ministerio de defensa sin ningún dato concluyente, Jesús se sacudió la ropa porque era pacifista y pertenecía a varias ong. Fueron al registro por si allí pudieran conseguir datos sobre él. Lo único que sacaron fue una lista de antepasados que tampoco fueron capaces de asociar el retrato. Belén recordó de una tía-abuela que vivía en las afueras y que tenía casi cien años. Quedaron por la tarde para hacerle una visita, a ver si ella les podía ayudar. Llegaron con ilusión, una caja de bombones y un gran ramo de flores y salieron maldiciendo su casta y rompiendo la foto cuando se enteraron que aquel familiar no era militar si no aficionado a los safaris por África. (Esta historia añeja no se queda en el pasado. No seamos indiferentes a cualquier tipo de discriminación, racial, religiosa, sexual, política....... Perdonar mi duro sermón. Un saludo).

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