jueves, 20 de noviembre de 2014

Mis pesadillas

Sueños, hermosos sueños de paz y tranquilidad junto a mi gente querida. Sueños al pie de un arcoíris con mi amada, de tener gran cantidad de dinero y ayudar a los demás. Sueños en general placenteros y generosos, de esos que cuando despiertas quieres seguir recordando, y anotar lo ocurrido para intentar en la noche siguiente que se vuelvan a repetir, o continuar. Y eso me ocurre a mí todas las noches, a veces se repiten y a veces continúan. Pero no son sueños si no pesadillas en las que la gente muere cruelmente y se devoran sin escrúpulos. Pesadillas terribles, que ya de habituales se han convertido en algo que ocultar para que no me crean loco y me juzguen. En el trabajo me ven cansado, porque casi no duermo y yo lo achaco a una enfermedad extraña de la respiración. Cuando voy a mi médico y le pido, casi imploro, pastillas o algún remedio para dormir profundamente o cuando pongo una y otra excusa para no salir con los amigos las noches libres, ni ir con la familia de celebración. Así pues mi vida se ha convertido en una pesadilla toda ella. Sin poder cumplir con mis obligaciones como persona normal, y sufriendo la falta de sueño y el cansancio. Sobro todo es una pesadilla, cuando por las mañana me ducho, casi sin dormir, mientras enjuago de mi boca ese sabor característico y metálico de la sangre. (tras varios comentarios sobre el texto, he de decir que el narrador es un asesino antropofago......... no esta enfermito y no soy yo. Un saludo.)