Dinastía

*(Nuevo texto de las tres palabras clave. Lydia espero que sea lo suficientemente bueno para ti. Como ya te dije estuve bloqueado con tus palabra nunca me había pasado. TKM un besazo) Los más viejos del lugar no recuerdan otros moradores de aquella mansión. Una antigua dinastía que se perpetuaba en el tiempo y que crearon con sus viñedos un prestigio para la región. Pero una ola de acontecimientos puso pendiente de un hilo su continuidad. Ese año reforzaron el perímetro. Lo que antes era una cerca ahora era un muro, obligados por los continuos hurtos que sufrían. También tuvieron que afrontar varias obras en las bodegas y colocar cámaras de seguridad y un sistema de alarma. Vigilantes jurados durante todo el día a turnos patrullando el viñedo y las estancias. Nunca tuvieron esa necesidad, alguna vez les habían robado pero la situación económica disparó los incidentes. Eso dejaba a merced de la cosecha el futuro de la familia. La catástrofe se consumó cuando una negligencia en la elección y cantidad de productos en la fumigación de las vides por parte de uno de los operarios, propinó una plaga de hongos que mató casi la totalidad de las plantas. La situación era tan desesperada que intentaron pedir ayuda por primera vez en su historia y eso a su vez derrumbó la autoestima y el orgullo en todos ellos. Había que salvar a toda costa lo que durante cientos de años fue conservado y bien dirigido por la familia. Su ritmo de vida les arruinaría en poco tiempo, solo con los sueldos de los empleados los números rojos llegarían en unos meses. El servicio eran seis personas, de las bodegas otras cuatro, en las cuadras había dos mozos y todo el personal permanente que se encargaba del cuidado de los viñedos otros seis. Ese año evidentemente no habría jornaleros pero tenían que plantearse seriamente empezar a prescindir de personal. Las bodegas se podrían mantener perfectamente sacando ese año solo vino de reserva y crianza. El personal de la casa se mantuvo también, por mera comodidad. Los seis cuidadores fueron despedidos y los mozos de cuadras también ya que de eso se podía encargar el capataz. Eso les daba más margen de tiempo para buscar una solución antes de que los ahorros de la familia desaparecieran. Se rescindió el contrato con las empresas de seguridad ya que no había que cuidar en los terrenos y la vigilancia de las bodegas las harían los empleados por turnos. Rescindieron también las afiliaciones a los clubs de moda y deportes que pertenecían. La educación de los niños ni se la plantearon, seguirían asistiendo a los mismos colegios. El capataz, perteneciente a otra dinastía de servidumbre y paralela en tiempo y lugar, les ofreció trabajar sin cobrar hasta que todo se arreglara. No solo era por que su familia hubiera estado ligada casi desde el principio también a la mansión y a las bodegas, sino que todos esos años amasaron una enorme fortuna casi tan grande como la de los señores. Era ya una tradición, así que renunció a sus honorarios para ayudar a que todo se mantuviera. Su madre que era la ama de llaves también renunció y su hermana cocinera hizo lo mismo. Los señores se sintieron realmente agradecidos, hasta el punto de pedirles que cenaran con ellos todos los días. En las conversaciones entre plato y plato y después, hablaban muchas veces de lo unidas que estaban las dos familias y los orgullos ablandados de los señores les hacían reconocer una y otra vez tanta lealtad y fidelidad. Una noche tras la cena, el señor y el capataz se quedaron charlando junto a unas copas de brandy mientras todos iban a dormir. Hablaron sesudamente sobre la situación económica. El señor supo del dinero del que disponía el capataz y pasaron el resto de la noche negociando, de igual a igual. A la mañana siguiente todo estaba resuelto. La acomodada dinastía de viticultores se irían a vivir a una villa que tenían junto a la costa y todo quedaría a cargo del capataz y su familia. La suma fue cuantiosa y accedieron. Además, si alguien tenía que quedarse con los viñedos tendría que amarlos y conocerlos, y ese era él. En esa noche de charla intensa, el señor también supo de una infidelidad de su padre con el ama de llaves. Supo que quién tenia delante era su hermano y que la dinastía continuaría. Lo que nunca supo es que él mezcló el insecticida.

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