Enfermizo

*(Petición de Carlos S. con las palabras clave: Limerencia, inefable y serendipia. Bueno espero que esté a la altura jeje.) Al principio corrió asustado en la dirección por la que vinieron. Miraba hacia los lados buscando un punto de referencia que le ayudara a volver a casa. Entre los sonidos y los olores también busco un guía. Llegó a esa colina con unos amigos y con la mujer que amaba. Se separó unos minutos y al volver ya no estaban ni ellos ni el vehículo. No era solo el hecho de estar solo en el bosque o de que hubieran desaparecido sus amigos, la limerencia hacia aquella mujer le hizo estar ansioso. No podía estar separado de ella y no permitiría que otro ocupara su lugar nunca. Pasados unos minutos dejó de correr y empezó a caminar entre cansado y confundido. Pasaba entre los árboles despacio y sin hacer ruido ya que sintió unos sonidos a lo lejos en su dirección. Era el sonido inconfundible de los coches. Había una carretera cerca y por tanto un camino hacia casa. Otra vez aceleró el ritmo hasta llegar y se paró unos segundos enfrente a ver los coches pasar, como intentando encontrar el de su amada. A lo lejos vio la ciudad y empezó a reconocer lugares y cosas. Por el camino tuvo que escapar de unos chicos de la periferia que con palos en las manos se acercaron a él, seguramente con malas intenciones. Poco antes de llegar a la ciudad estaba la urbanización en la vivía con su familia. Cuando llegó pasadas varias horas el coche estaba en la puerta y dentro se escuchaba música y risas como si nada hubiera pasado. Cuando llamó a su amada esta salió con gesto serio y con una escoba en la mano con la que le empezó a golpear. No entendía nada y se quedó parado, aguantando los golpes e insultos que esta le propinaba. Lo inefable se hizo realidad. La mujer que amaba de manera enfermiza y por la que daría la vida le estaba rechazando. No solo eso, le estaba echando de su hogar. Menos mal que en ese momento pasaba el cartero con la intención de dejar un paquete. Este calmó a la mujer que dejó de golpearle. Se encontró la serendipia entregando el paquete y llevándose a aquel pequeño y feo chucho, que pasado el tiempo le amó con locura y de manera enfermiza hasta su muerte.

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