martes, 12 de mayo de 2015

Voces

*(Petición de Patricia Delgado con las palabras clave: Lejano, voz y cautivadora. Espero que esté a la altura de nuestro cariño. Te quiero mucho amiga.) Sacó el teléfono tras sentirlo vibrar. Lo sacó con esfuerzo y escuchó una voz que notaba lejana y que buscaba conversación. Resultaba cautivadora y le tuvo distraído durante varias horas. Comentaron entre risas y llantos, entre quejas y consejos, datos y sensaciones. El emisor de la llamada consiguió lo que buscaba, distracción para nuestro amigo y un poco de ayuda psicológica ante su situación. Fue una suerte que cogiera el teléfono y no podía desaprovechar la oportunidad. Le habló durante esas horas intentando en todo momento apartarle de sus problemas, de su problema. Le habló despacio y claro, amigable y simpático. Le sirvió de apoyo en aquellos momentos tan difíciles, entre su dolor y su pena. Este se sintió acompañado y atendido, y agradeció varias veces durante la conversación la llamada, porque realmente le fue de ayuda. Quedaron en verse más adelante, quedaron en compartir cosas juntos bajo la promesa de seguir, de salir de aquello. Fue así hasta que nuestro amigo sintió unos golpes en los tabiques y unas voces tras ellos. Las voces se acercaban sin poder distinguir realmente de donde venían, qué hablaban y quienes eran. Dejó un momento la conversación y empezó a gritar para que pararan, pensando que estaban en su cabeza. Varios golpes más cercanos, unos pedazos de escayola cayeron sobre su cabeza y una nube de polvo cegó sus ojos. "¿Qué ocurre?". Le preguntó el emisor. "Alguien se acerca." Cuando pudo abrir los ojos de nuevo, un haz de luz caía del techo hacia sus ojos cegándole otra vez. Se detuvo la luz un momento cuando por el hueco salió un cable, con otra luz potente que le volvió a cegar al girarse hacía él. "¡ Está aquí debajo, apuntalar los laterales, no sigáis picando ahí!" El agujero se hizo más grande y unos brazos entraron y colocaron varios maderos entre su suelo y su techo. Una cabeza asomó. "Tranquilo ya te sacamos de aquí". Tuvo que despedirse de su nuevo amigo con lágrimas de felicidad en los ojos. Todos salieron en la foto del heroico rescate, tras el derrumbamiento de aquel edificio. Todos menos aquella voz lejana y cautivadora, de tono amable y tranquilo, salvadora de vidas y de esperanzas. (Dedicado a todas las personas que desde el anonimato ayudan a los demás sea cual sea su situación día y noche. Servicios de emergencia, centrales de policía, etc. Dedicación especial a todos mis compañeros de la central de alarmas de Securitasdirect, un gran y efusivo saludo.)