Ansia de libertad

(Petición de María con las palabras clave: Podemos, ser, personas: Me da a mi que no es lo que esperabas, pero siempre dejo a mi imaginación que me guíe cuando escribo. Aún así creo que te gustará. Un beso guapa.) Era el último intento para demostrarlo. Seguían avanzando por aquel estrecho pasillo esperando una señal que les indicara donde estaba la salida. Eran tres personas buscando serlo, en un reto sin sentido e impuesto. Entre la oscuridad casi plena tenían que palpar las paredes en busca de una señal. Uno de ellos tocó algo que parecía una pequeña ventana, mimetizada en la pared y solo palpable por la junta de apertura. " Un momento he encontrado algo ". Con las dos manos intentó encontrar un tirador para abrirla. Localizó un pequeño hueco en forma de media luna he introdujo los dedos. Abrió la pequeña compuerta y sonó algo parecido a un soplido. Un dardo fluorescente se le clavó en el pecho y cayó al suelo fulminado. Los compañeros dieron un paso atrás, pero se acercaron de nuevo al hueco en busca de alguna pista, sin prestar atención al compañero herido y tomando precauciones. Una pequeña luz al fondo dejaba ver una llave y pensaron que con ella podrían salir de allí. El compañero arponeado se incorporó, pero estaba totalmente drogado. " Mete la mano ahí y coge la llave ". Le dijeron. Este metió la mano y la sacó sin recibir más daño. Los otros dos se apresuraron a quitársela forcejeando entre ellos incluso. "Vale tranquilicémonos. Tenemos que estar juntos y así podremos salir “. Fueron condenados hace tiempo por diferentes delitos de sangre y se les había dado esta oportunidad de recuperar su libertad. En realidad les dijeron que si eran personas encontrarían la salida y serían liberados. " ¿A este nos lo llevamos no? ". " Si, nos será de utilidad si hay mas trampas ". Rieron los dos y el pobre drogado también, simplemente secundándolos. Ahora tenían que encontrar la puerta que abriría aquella llave. Al fondo del pasillo por el cual difícilmente pasaban dos personas en paralelo, doblaba una esquina que dejaba intuir una luz al fondo del otro tramo. Aceleraron el paso para vislumbrar el origen de dicha luz. Al girar la esquina vieron a unos metros una pequeña bombilla que colgaba de un cable sobre el marco de una puerta. Sus miradas se dirigieron directamente al pomo buscando bajo él la cerradura. “ ¡Ahí está, vamos intenta abrirla! “. Le puso la llave en la mano al ente. “ Ábrela “. Obediente la introdujo en la cerradura y la giró. Pero no escucharon ningún pestillo moverse. El más alto apartó al pobre chico de un empujón e intentó de nuevo abrirla, pero giraba nervioso y repetidas veces sin conseguir nada. “ Es como si estuviera vacío “. El otro se fijo en una pequeña escritura grabada en la puerta de madera. “ Tres son las llaves que abren esta puerta. Un giro, una llave. “ Estaba claro que se dejaron atrás alguna otra ventana. El alto cogió del brazo al drogado. “ Yo iré por aquí, si necesitas a este avísame “. El otro mostró su dedo pulgar como aprobación. Pasados unos minutos el alto sintió con sus dedos otra junta. “ Aquí está la segunda “. Ordenó al cuerpo sin mente que lo abriera. Otro dardo fluorescente se clavo a pocos centímetros del anterior que aún seguía allí. El chico esta vez no cayó, se tambaleo y agitó su cabeza. El alto metió su mano derecha y sacó la llave, luego la sumo a la otra en su izquierda. Siguieron unos minutos más pasando sus dedos sobre las paredes del pasillo que daba la vuelta formando un cuadrado. Ya no se acordaban si fueron por la parte interior o exterior, si tu por aquí y yo por allí, les estaba resultando eterna la búsqueda de la tercera. Fueron tenaces pensando en la recompensa mientras la cara del drogado se tornaba poco a poco en tenebrosa. De repente lucía unas enormes ojeras moradas y su piel palideció, parecía estar cerca de la muerte. “ Espero que aguante para la última “. Los dos se echaron a reír y el pálido les secundo con una carcajada a lo película de miedo, profunda y desganada. Se organizaron mejor y se propusieron invertir el tiempo necesario para encontrarla, pero no tardaron mucho en hacerlo. Se encontraba justo al lado del lugar por donde entraron. Llamaron al obediente y al abrir la puerta otro dardo se clavo preciso, como para desprender el primero que cayó al suelo. Este solo dio un paso atrás y los ojos se le pusieron en blanco. Los otros dos no vieron esta expresión. Se apresuraron en sacar la llave y corrieron hacia la puerta. Buscaron la combinación sin mucho esfuerzo y empezaron a girar consecutivamente las llaves en el cerrojo. El primer pestillo pesó al girar y sonó con fuerza. El segundo fue más sordo y ligero. La ansiedad subía por momentos. Para el tercero uso las dos manos y vino acompañado de un pinchazo fluorescente en la nuca que les hizo caer al suelo. El pinchazo les provocó espasmos que les hacían golpear sus extremidades y cabeza, contra paredes, suelo y puerta. Al estar boca abajo su nariz, mandíbula y pómulos quebraron empezando a teñir el suelo de color bermellón. El drogado observó toda la escena desde la misma posición desde la que ejecutó aquel acto. Al poco rato dejaron de moverse o de nadar. La puerta se abrió y el ente levantó la cabeza. Un dardo fluorescente se clavo entre sus ojos haciéndole repetir la escena anterior. Fueron unos interesantes experimentos que ayudaron a descubrir algunos efectos de ciertas drogas en situaciones extremas y un magnífico estudio psicológico de las reacciones de los individuos en dichas situaciones. Al fin y al cabo cumplieron su condena. ( Esto no es apología de nada. Si fuera algo sería una condena a la pena de muerte. Es un cuento, un poco bestia, pero un cuento. )

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