Bolras Cap. 19º

Estuvimos un buen rato observando como los niños jugaban en la orilla. Como la cascada levantaba nuestro arcoiris particular. Como las olas que esta provocaba en el lago golpeaban contra las rocas y la playa. La montaña se erigía imponente en la otra orilla, con unas leves nubes de velo. Miré a mi izquierda como final de mi recorrido y vi los rápidos que daban paso al río. No los veía desde mi posición, pero si el agua que salia despedida tras golpear contra las rocas. Más allá el bosque y un poco más el rostro de Virgy. “ ¿Que te pasa Ferny? “ Recordé un pequeño claro antes de los rápidos y lo que pensé cuando lo vi por primera vez. Era el sitio perfecto para tener una cabaña con un embarcadero. Eso fue lo que nublo mi mente. “ Rápido, tengo que hablar con los chicos “. Ya reunidos en la trasera de la cantina lo debatimos. Tomé la palabra para explicarles lo que descubrí. “Ya sé porque tardan tanto los soldados del Conde. ¿ Recordáis el claro antes de los rápidos ? Estoy seguro que nos atacaran por el lago también, con barcas. Tenemos que dejar guardia en el lago y en la cascada “. Korde: “ Eso debilitará la defensa del muro, espero que estés realmente seguro “. Tony: “Yo creo que tienes razón. Conozco ese lugar y es el sitio perfecto para hacerlo. Además como dices eso explica la tardanza. Dejamos de atacarles hace un día y no estaban tan lejos “. Nos quedó claro que el ataque por el lago llegaría y yo volví a recordar las palabras de Alexauron. Cuando decidimos quienes protegerían la retaguardia se las repetí. “Recordad, si el lago se calla corred y alejaros de él “. Habiendo organizado de nuevo las defensas, el ejercito del Conde ya empezaba a asomar por el paso de Aguas de Goday. Otra oleada de soldados con pañuelos verdes llegó hasta la puerta. Treinta hombres más que fueron recibidos con euforia por todos. Nos contaron que los oficiales empezaron a investigar lo de los pañuelos y muchos tuvieron que quemarlos ya que a los que descubrieron los ejecutaron. Aunque no estuvieran aquí sabíamos que aún teníamos a nuestros paisanos de nuestro lado. Otro punto más de moral. No había llegado el ocaso y postrado en mi silla de la cantina, veía salir y entrar a los habitantes de Bolras. Les salía la tensión por los gestos y las expresiones. Imaginaban una y otra vez como sería la batalla y como actuarían en diferentes situaciones. Yo no hacía más que observarles y congratularme, todo esto fue un sueño de diez familias exiliadas y ahora se había convertido en la ilusión de todo un pueblo. En mi dicha tuve otro de los ya habituales mensajes telepáticos de los magos. Doly: “ ¡ No queremos armas aquí ! “. Alexauron: “ No harán falta “. Sefy estaba muy cerca con Say y les llamé. “Hay que quitar la guardia de la cueva “. Say “ Después de lo que nos has dicho del ataque por el lago. Es una locura “. “ Confiar en mí. Se lo que os digo “. Sefy: “ ¿Vas tu? “. Say hincho el pecho. Aun que nunca tuvo protagonismo en la escala de mando de Bolras lo haría con seguridad. Tenía carácter de sobra y un as en la manga. “ Si no me hacen caso les diré que vendrás tu. Saldrán seguro “. Los tres reímos y Say marchó. “ Sefy, ponlos donde más falta haga “. “Claro. ¿ Como te encuentras? “ Puse un gesto que ni yo sabría decir que significaba. “ Raro, me encuentro raro “. Sefy me miró a los ojos y se sinceró. “ A mi Bolras me a cambiado la vida, no solo a mi a todos los que aquí estamos. No me vale vivir si no sigo siendo quién soy ahora “. “ Lo sé Sefy, lo conseguiremos “. “Claro que si cachorro, ya verás “. Luego me atusó el pelo y se marchó. Desde que adoptó aquellas dos crías de lobo, no hacía más que llamarle a todo el mundo así. Bueno, eso por lo menos le hacía más tierno en su rudeza. El sol comenzaba a caer y las antorchas ya estaban encendidas. Miry entró por la puerta con el resto del consejo. “ ¿ Donde estuviste ? Te echaba de menos “. Fue Bordeando el bosque hasta las cabañas de los oficiales. “Estaban demasiado protegidos. Si no alguno hubiera ciado. Lo importante es que ya sé como son las estructuras, aunque es lo único que pude averiguar. Son Como caparazones de tortuga. Dentro en el centro irán los arietes y a los lados los sujetan soldados de infantería. Se protegen de las flechas, incluso de las espadas. Nunca vi una ingeniería igual. No hay más tipos diferentes de estructuras, no consideran que nuestro muro requiera más “. Todos quedamos en silencio unos segundos, pensado qué aportar a lo ya dicho. Sefy: “ Fuego, solo se me ocurre eso “. No encontramos otra solución. ¿ Como hacer que las flechas en su vuelo mantuvieran el fuego encendido ? Brea, todo pasaba por ir al otro lado de la montaña a por brea. Esto estaba al norte precisamente por el paso de montaña, que ahora se encontraba taponado por rocas, metal y cuerpos en descomposición. Estaba claro que esta misión estaba destinada a Miry, Jolu y un par de chicos más que compartían su habilidad en la montaña. Marcharon casi al momento. Con el sol agonizando en naranjas y rojos se perdieron dando saltos entre las rocas. ¿ Cómo no pensamos antes en eso ? El resto tomo sus puestos de guardia o se fue a dormir con sus armas. Mañana seguramente el orgullo de Bolras se pondrá en juego. Ayudado por Miner que también iba a dormir, fui a casa. “ Puede que sea nuestra última noche. Quédate conmigo “. “ Si no estuvieras lisiado seguro “. Los dos echamos a reír y se marchó. Virgy y las niñas hoy dormían en casa de su hermano que se encontraba más cerca de la cascada. Me quedé tumbado, pero no tenía nada de sueño. Todo me daba vueltas en la cabeza sin dejarme un respiro. Intenté por un momento pensar en otras cosas y me acordé de Fina, pero también vi a mi familia actual y me sentí feliz. “ Duérmete ya que mañana hay que estar despierto “.

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