Bolras Cap. 20º

Tardé en conciliar el sueño y de liviano por la tensión, me despertaron los primeros tambores y cornetas del ejercito llamando a filas a los soldados. Cuando me acosté aún se escuchaban los martillos de los carpinteros que estaban preparando las estructuras. “ Parece que ya terminaron. Si ellos se preparan nosotros debemos hacerlo también “. Me incorporé despacio por mis dolores y me acerqué a la puerta. Apenas había dormido un par de horas. Era plena madrugada y el ajetreo en el poblado ya era grande. A lo lejos vi a Virgy que se acercaba. Nos saludamos con un beso. “ ¿Por que quitaste la guardia de la cueva? Explícamelo por favor “. Estaba preocupada de verdad. “ Allí viven los magos, no dejarán que entren. Tranquila, ya me lo dijeron “. El rosto le cambió pero solo un poco. Yo sabía que confiaba en mi, pero sus hijas eran el combustible de su inconformismo. “ No quiero perderos. Nunca os pondría en peligro “. Nos dimos otros leve beso. “ Me tengo que ir, suerte “. “ La tendremos “. Por allí pasaban Sefy y Korde que también se despertaron con el concierto. “ Hola chicos “. Korde: “ Hay que preparase, ya no queda nada “. “ Quiero hablar con todos. Por favor decidles que vengan a la plaza “. Sabía que no atacarían hasta que el sol empezara a aportar su luz a la batalla. Sefy: “ Voy a avisarles “. Korde me ayudó a llegar al centro y subirme en el pozo. Luego se fue a ayudar a su hermano a llamar a la gente. Permanecí sentado sobre las piedras mientras la plaza se iba llenando. Todos me saludaban y esperaban pacientemente que llegara el resto. Cuando vinieron todos menos los que estaban de guardia, pedí a Korde y Sefy que me ayudaran a incorporarme. Pude ponerme de pie sujeto de ambas caderas por mis compañeros y apoyado en el bastón. Mire a mi alrededor y seguí viendo las caras de convencimiento en la gente. No me costaría mucho alentarles. “ ¡ Amigos, paisanos, hermanos, ciudadanos de Bolras, hijos de Goday. Hoy afrontaremos la batalla. No una cualquiera, si no en la que nos jugamos nuestra libertad e identidad. Hoy se pondrá en juego el orgullo de generaciones enteras de antepasados que vivieron en estas tierras desde que los hombres recuerdan. Hoy les tenemos que agradecer estar aquí defendiéndolo ! “. Tuve que parar un momento ante los vítores de mis compañeros. “ ¡ Pensad que si ganamos esta batalla todo el norte del territorio será libre. Este es el primer paso para la libretad total de nuestro pueblo ! ¡ Por Goday ! “ Todos repitieron. “ Por Bolras, por la libertad “. Todos secundaron mis palabras y alzaron sus armas. “ ¡ Desearía agradecer en nombre de Bolras a los soldados que han sido fieles a su sangre. En cuanto termine la batalla podréis poner a salvo a vuestras familias tras nuestras murallas si os fuera necesario “. Ivan se acercó a mi posición y se giró hacia el gentío. “ ¡ Creo que hablo en nombre de todos mis compañeros ! “ El resto de soldados asintió. “ ¡ Gracias a vosotros por hacer factible nuestro sueño ! “. Con la ayuda de Korde y Sefy bajé del pozo y me fundí en un abrazo con Ivan. El estruendo eufórico de los allí reunidos sonó más fuerte que los tambores enemigos. Notamos que pararon un momento, seguramente su general quería escuchar. Otros puntos más para la batalla, ya sabían que estábamos unidos y listos. Aunque tuviéramos que esperar aún unas horas, preferimos posicionarnos ya para el combate. Iba a ser una tarea difícil subirme a la atalaya pero con paciencia y algunos dolores pude subir. Tony esperaba en la base por si llegaban con la brea. Recordé otro de los mensajes de los magos. “ ¡ Tony, Dile a Jun que te de los paquetes de Doly “. Tony me hizo un gesto con la mano y fue a por ellos. Desde mi posición en la atalaya, podía ver las rocas que por todo el llano sobresalían. Si la brea no llegaba a tiempo podría atar los paquetes a las flechas y lanzarlos contra ellas cuando las estructuras pasaran cerca. La explosión les haría salir por los aires. Más que la brea echaba de menos las habilidades de Miry y Jolu en batalla. “ Espero que vuelvan a tiempo “. El soniquete repetitivo que salía del campamento enemigo cambió. Ahora solo se oía unos tambores con un golpeo matemático y amenazante. En cuanto la luz se hiciera atacarían. Tony regresó con los paquetes y me los echo en la cesta que tenían las atalayas para abastecer a la guardia de cualquier necesidad. “ Tony, deja a alguien que nos mande brea cuando llegue y sube ya. Tengo que explicarte como lo haremos “. Habló con uno de los que guardaban el portalón y subió conmigo. Le expliqué lo que haríamos con los paquetes y preparó las flechas ya que yo era incapaz de atar nada. Tony era el mejor arquero que teníamos y si alguien tenía que realizar esa tarea era el. Las estrellas poco a poco dejaban de verse acercando nuestro juicio final a su principio. Por el paso de montaña vimos unas sombras que se acercaban. Aún nos quedaba tiempo para distribuir el combustible por los arqueros de la muralla central. Tony y yo ya teníamos todo listo. Sefy y Korde no paraban de alentar a todo el mundo con arengas que creaban en la gente anhelo de libertad. Miré hacia el lago y la cascada. Volví a pensar en mi familia y no se si por el momento, pero sentí que quería a las niñas y amaba a Virgy. Con mi arco en el artilugio, tensaba una y otra vez la cuerda. No comprobaba nada, solo estaba nervioso. Vi como nuestros expedicionarios repartían la brea por todos los puestos. Todos los guerreros estaban aquí. Lo siguiente que recordaré será nuestra última oportunidad. Si vivo para hacerlo.

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