Bolras Cap. 23º

Repasé con la mirada los rostros de mis amigos y rabia e ira era todo lo que percibía. Mientras el ejército del rey se preparaba de nuevo para cargar intentábamos recoger la mayor cantidad de cuerpos de nuestro paisanos muertos. Los heridos se encontraban ya en el centro del poblado siendo atendidos por los médicos y varias voluntarias que hacían las veces de enfermeras. Todos se apresuraban con la recogida esperando el cambio de ritmo de la banda que indicaría el ataque. Yo no podía más que observar e intentar utilizar mi mente ya que mi cuerpo no respondía bien. Al estar impedido lo mejor sería que ocupara una posición en alto. Pedí a dos paisanos que me ayudaran a subir al escalón interior de la muralla. Tendría que aguantar el dolor de estar de pie, pero era un sacrificio mínimo viendo las bajas que sufrimos. Terminamos de recoger a nuestros muertos y la musiquilla aún no había cambiado. Pude observar como el nerviosismo se apoderó de todos. Podía ver a Lydia que reprochaba a Jun haberse quedado tras de mi durante la batalla. Ella estaba muy enfadada y gesticulaba con rabia, el solo escuchaba con la mirada en el suelo. Sefy casi se pega con uno de los soldados de Ivan. Este traía sobre el hombre una enorme espada idéntica a la de él. Menos mal que Korde salió al paso, recogió la de Sefy del suelo y se la entregó. Es curioso pero estos dos guerreros que estuvieron a punto de matarse empezaron a hablar jocosamente como si no estuviéramos en medio de una batalla. Lyca se llamaba el soldado y como pudimos saber más adelante su historia era muy parecida a la de Sefy. En esa percepción que me daba el contacto con los magos supuse que sería pieza importante para la libertad de Bolras. Miner que no tenía marido y que fue guerrera tenaz en la batalla, se dedicaba a consolar a las nuevas viudas y viudos, todos ellos ensangrentado y con sus armas preparadas. No había tiempo para solo llorar, había que estar preparados. Silvy y Say empezaron a Hablar con Sefy y Lyca. Jolu y Tony cargaban sus carcaj de flechas y animaban a los arqueros dándoles consejos, indicándoles donde les tenían que disparar a los caballos para que los jinetes cayeran. Miry se acercó a mi, con el mismo gesto que siempre esgrimía, pero al mirarme sonrió. “ ¿ Saldremos de esta verdad ? Yo se que tu lo sabes “. Yo, que había respondido a su sonrisa con otra, me puse serio. “ He tenido sueños sobre el futuro y tu aparecías, el problema es que hay algunos que aún no he visto “. Miry relajó la sonrisa. “ Ya han caído casi cincuenta y esto no ha terminado. Hazte a la idea de que perderemos algún amigo. Tu no, yo cuidaré de ti “. Se dio la vuelta y se marchó. Aunque me sentía seguro tras sus palabras y congratulado porque me consideraba un amigo, no paraba de pensar en las vidas perdidas y en las que perderíamos. Tuve otra de mis visiones. Doly: “ Yo cuidaré de vuestros hijos “. Levanté mi cabeza mirando hacia el sendero que venía por la orilla del lago. Vi acercarse a los que estaban en la cueva y podían coger un arma. Entre ellos estaba Vigy y junto a ella venía Alexauron flotando sobre el suelo. Los chicos le rodearon y le mostraron sus respetos. Virgy vino hasta mi para saludarme con un beso y un largo abrazo. Como yo no podía moverme bien, vinieron hasta mi posición para que nos explicara que hacía allí. Cuando estuvimos reunidos empezó a hablar. “ Necesitaréis de mi ayuda para superar esto. Hemos detectado una gran nobleza en vuestros actos y hemos reconocido la bondad de vuestros espíritus. Haré lo posible para que Bolras prevalezca “. No cabía el gozo en nosotros, y los contenidos sentimientos eufóricos se quedaban en meros gestos. “ Luchad como si yo no estuviera. No puedo garantizaros la vida a todos, no soy omnipotente, pero haré lo que pueda “. En todo ese rato Virgy y yo no deshicimos nuestro abrazo. Todos atendieron a la charla menos Jun, que solo estaba pendiente de Lydi aún enfadada. Tere, que saludó a Korde y luego se unió a las voluntarias para cuidar a los heridos. Silvy que solo tenía ojos para Lyca desde que le conoció y yo que sufrí otro de mis visiones, en las que vi una gran torre caer al suelo y el sol ponerse a su izquierda. No se cuanto tiempo estuve aislado de mi entorno, pero cada vez tardaba menos en interpretar aquellos mensajes. “ Sefy, Korde venid “ Se acercaron sin hacer aspavientos. “Tenemos que cubrir la entrada sur. No me preguntéis como sé que van a atacar por allí, pero lo tengo muy claro . Coged a los que creáis convenientes, la cantidad de soldados que atacarán la desconozco “. Korde: “ No pueden hacer un ataque muy numeroso sin que nos demos cuenta, les estamos viendo. Es solo para dividirnos “. Sefy:” Estoy de acuerdo, ese es su fin. Cogeremos a los mejores y con eso bastará “. Al primer guerrero que llamaron fue a Miry, ella no aceptó hasta que Tony no juro que no se separaría de mi, me dijo que me cuidaría. Los siguiente fueron Jolu, Lyca y otros diez chicos que durante la batalla mostraron destreza con la espada. A penas se habían separado del resto cuando sonaron los cuernos de la atalaya sur. Los que la iban a defender echaron a correr. Tony empezó a gritar a todos que no se movieran de la posición. Los tambores se callaron y el retumbar de las decenas de caballos al trote se empezó a oír. Lo tenían todo planeado, fue como dijo Korde. Un crujido se sintio y al girar la cabeza vi como la atalaya caía y sus dos ocupantes volaban hasta estrellarse contra las rocas. El paso de los caballos empezó poco a poco a ser más rápido y la tensión en todos subió hasta el límite. “ Ordené cerrar las puerta y esperar que se acercaran para acertarles con nuestras flechas. Vigy cogió el arco de uno de nuestros mártires y se puso a mi lado derecho. Solté el arco un momento para cogerle del cuello y besarle otra vez. No sé si será la última, ella no estaba en mis sueños.

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