Bolras Cap. 25º

Alexauron soltó un enorme grito recuperando algo de fuerzas y alzando su otro brazo hacia el cielo, intentaba sacar más tiempo para Tony. En uno de los bloqueos dos enormes rocas golpearon el árbol de Bolras, una en su copa arrancando casi la mitad de sus ramas y esparciendo las hojas por el huerto y otra que golpeó la parte superior del tronco. La segunda no produjo mucho daño, solo rasgó la corteza, pero hizo que se inclinara mostrando la mitad de sus raíces y creando una gran nube de polvo. El brazo de Alexauron que apuntaba al cielo empezó a emitir un haz de luz al que no se le veía fin. Este empezó a girar sobre su eje levantando un fuerte viento que se empezó a extender por toda la explanada. Las nubes se acercaban al torbellino oscureciéndolo todo, venían de todas las direcciones. Quedaron todos absortos ante el poder del brujo y a mi me pitaron los oídos. Doly: " Tony acertará, yo le ayudaré ". Recordé mi experiencia durante el primer ataque, fue ella quien guió mi arco. Doly: " Traeré ayuda ". ¿ Donde encontraría un ejercito que llegara a tiempo a estas alturas de la batalla ? Sonaron unas cornetas y empezamos a sentir de nuevo los cascos de los caballos sobre el llano. Cada vez el cielo se tapaba más y los cascos de los caballos iban cogiendo ritmo poco a poco. Las rocas seguían cayendo y la infantería que quedaba junto a los arqueros empezaron a seguir a la caballería. " Vienen con todo ". Virgy se pudo incorporar con un enorme moratón en la pierna. " No quiero morir ahora. Quiero ver crecer a mis hijas ". La impotencia se apoderó de mi y me hizo sentir rabia. Todo nuestro mundo, que ya estaba gravemente dañado, podría desaparecer. Los caballos ya estaban cerca y las continuas rocas que caían nos impidieron colocar las picas. La oscuridad casi plena se vio iluminada por un estallido justo donde estaban las catapultas y las rocas dejaron de caer. Alexauron levantó su otro brazo provocando que las nubes chocaran unas con otras entre relámpagos y truenos. Con el enemigo casi encima intentamos organizarnos, pero empezaron a llover flechas otra vez, haciendo que nos guareciéramos junto al muro y que los demás no se pudieran acercar aún. Confiamos en el número y no pensamos friamente que nos enfrentábamos a un ejército bien organizado. Las flechas cesaron y levantamos la cabeza para contemplar como uno a uno los jinetes entraban en Bolras por los huecos del muro. La batalla comenzó por todos lados a la vez mientras empezaba a diluviar sobre nuestras cabezas. La incesante lluvia embarró el suelo provocando que los caballos resbalaran y se descontrolaran. Sefy y Lika lanzaban sus espadones contra las monturas haciendo que los jinetes cayeran quedando a merced de los demás. Miry se subía a las monturas y relaizaba su especialidad degollándolos. Ivan y sus soldados hicieron un circulo alrededor de Alexauron para protegerlo y todos los demás luchaban como podían. Nunca vi tanto arrojo ni tanto valor. No pude compartirlo porque a mi y a Virgy parecía que no nos vieran. Tampoco podíamos movernos, como si fuéramos estatuas. La infantería estaba cargando contra la entrada cuando un musical y estridente silvido que provenía de la cascada lo inundó todo. Las bajas eran numerosas de ambos lados y el no poder hacer nada me estaba volviendo loco. Veía como continuamente mis amigos iban cayendo. Lydi cargó contra ellos cegada por la rabia y se llevó una tremenda coz que la dejo inconsciente en el suelo, así le pasó a unos cuantos. Korde también recibió una fuerte patada y al intentar incorporarse recibió un espadazo en su casco de placa que le hizo tambalearse. El jinete dio la vuelta para rematarlo, pero una flecha atravesó la rejilla de su yelmo y cayo hacia atrás. Vi a Tony al galope armando de nuevo su arco y seguramente guiado por Doly. Mientras la lucha continuaba tras la muralla vi como los arqueros, mas ligeros de armadura adelantaban gritando y sin blandir sus armas a los soldados. Una decena de osos negros venía gruñendo y a toda velocidad desde el bosque. Por la entrada sur se veía entrar una nube gris, plateada a la que acompañaban aullidos de guerra. Los caballos al ver a los depredadores se encabritaron deshaciéndose de sus jinetes y huyendo para salvar sus vidas. Los arqueros entraron por el portalón sin ánimo de atacar y fueron presa fácil para nuestras armas. La infantería al verse alcanzada por la horda de osos dio la vuelta dispuesta a enfrentarse a ellos. Los osos cargaron con su peso contra la formación esparciendo a los soldados hacia los lados, partiéndolos luego en pedazos con sus garras. Los jinetes que quedaban, ahora a pie, se apiñaron en un lado del muro y nuestros guerreros frente a ellos. La nube gris y plateada se acercaba a gran velocidad. Sefy: " ¡ Todos quietos ! " Alexauron cayó de rodillas y se quedo mirando al cielo sin mover un musculo, como si quisiera recibir la energía de la lluvia. Cuando la manada entró en el poblado por la puerta sur el suelo empezó a temblar. Sefy: " ¡ Agachaos ! " Un segundo después de hacerlo vi como un enorme lobo plateado saltaba sobre su hombro confundiéndose durante un momento con su pelo. Vi a Silvy levantar la mano y acariciarles mientras le esquivaban en busca de la matanza. Algunos saltaron el muro y fueron devorados por los osos. La batalla terminó y aunque habíamos sobrevivido las vidas perdidas me dolían en el alma. " ¿ Por que hay que pagar un precio tan alto para ser libre ? ". Mis paisanos, mis hermanos se debatían entre la alegría, el dolor, la pena y el estupor mientras contemplaban como los lobos desmembraban vivos a los jinetes. Recuperé mi movilidad y me eché a llorar. " ¿ Donde está el Rey de todos estos inocentes ? Juro que lo pagará ".

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