sábado, 12 de septiembre de 2015

Imposible imaginarlo

Con nerviosismo esperaba la llegada de sus primos. Estos venían pocas veces ya que vivían en el campo a muchos kilómetros de allí. Siempre era una visita a la que acompañaba el juego y la diversión. Cuando iban al río cercano a explorar la vereda, mientras paseaban a los perros o los innumerables juegos enseñados y aprendidos a partes iguales de generación en generación. Aquel antiguo catalejo con el visualizaban aves, ardillas y todo tipo de animales y que hizo aflorar en él un gran sentimiento naturalista. No se imaginó que sus primos vinieran con una escopeta de perdigones y que su diversión fuera disparar a todo lo que se movía. No se imaginó que su inmadurez le llevara a disparar una vez contra un pájaro para no desentonar ni recibir burlas. Tampoco imaginó que aunque no apuntara al ave el perdigón le alcanzó en el estómago y no pensó que fuera así porque este salió volando. ¿ Cómo podía imaginar que aquel pajarillo caería unos metros más allá entre unos matorrales agonizando hasta su muerte ? Menos aún imaginó que fuera un macho que buscaba comida para su pareja la cual se encontraba incubando dos huevos. Ni por asomo imaginó que esta dependía de él para comer ya que su instinto no le permitía separarse de ellos, ni que poco después de que nacieran los pollos la madre muriera de hambre. Imposible imaginar que los pollos desesperados, ciegos, huérfanos y hambrientos cayeran del nido, ni que uno de ellos lo hiciera en su patio. Nunca imaginó que sus primos lo cogieran y se lo lanzaran de uno a otro para divertirse. No vio otra cosa que intentar ayudarle, aunque si pudo imaginar tras lo visto que sus primos se mofarían de su llanto suplicando piedad para el animal. No imaginó que lo pondrían en sus manos porque pensó que eran muy crueles. Tampoco que tras muchos esfuerzos intentando darle comida y agua este muriera en sus manos, notando su último latido y volviendo a llorar. No se imaginó que su ansiado día en familia fuera el peor de su vida. Ya era triste sin saber que su absurda e infantil decisión provocara la muerte de una familia entera. Cuando soltó la escopeta después del fatal disparo dijo que no volvería a disparar nunca, aunque nunca debió hacerlo.