Princesa

Timidez fue lo primero que intuí en ella. Dulzura cuando la invité a un café y pidió capuchino, belleza y feminidad por los cuatro costados. Amistad y admiración más adelante, ocultando su curiosidad y ansias de saber, conocer y aprender en el entorno conocido. Afectuosa y sincera se mueve por el mundo luchando contra sus inseguridades con un valor envidiable. He de decir que es mi princesa, una mujer que se muestra como tal en su delicadeza. La confianza mutua que traspasa el tiempo y las penurias, las circunstancias y el día a día. Princes, tu sabes que te quiero y es sincero. Por favor no cambies nunca y sigue siendo la adorable, preciosa y educada señorita que me hace sentir útil y necesario cuando lo precisas. Sabes que estoy ahí cuando necesites, aunque a veces piense que no es suficiente o que no te correspondo como es debido. Eres y serás mi princesa, porque en todo este tiempo no hubo detalle ni circunstancia que lo pusiera en entredicho y porque si mi vida fuera otra intentaría tenerte más cerca, perdóname. Así pues, para el que no sepa de ti o no te conozca como yo, que sepan que hablo de un ejemplo de convivencia y saber estar. Princes esto es lo que siento y está aquí escrito, no hay vuelta atrás, siempre estaré esperando por ti. Un enorme y sentido abrazo de un admirador.

LOS MAS LEÍDOS